El río Salado ingresa a La Pampa con solo 1 metro cúbico de caudal

El secretario de Recursos Hídricos Javier Schlegel puso en las redes sociales una foto del río Salado en su ingreso a territorio pampeano. En la actualidad lo hace con un caudal de 1 metro cúbico.

Schlegel dijo que “hoy tenemos en el Río Salado un caudal de aproximadamente 1m3/s ingresando a la Provincia de La Pampa. Muestra que al igual que el Atuel es un río que a ido perdiendo caudal hasta llegar a este mísero valor de caudal que tenemos en la actualidad”.

El funcionario provincial recordó que “es un río (el Salado) que inclusive supo tener mucho más caudal que el Atuel, donde se pudo medir caudales hasta hace diez años de más de 30 m3/s y fue el último que mantuvo el sistema Salado-chadileuvú-Curacó”.

El Gobierno de La Pampa intensificó los últimos años el reclamo por el río Atuel y ahora por el río Salado. En 2014, en el caso del Atuel, hubo una nueva demanda contra el gobierno de Mendoza y el gobierno nacional para el cumplimiento del fallo del año 1987 (que los gobiernos pampeanos no exigieron durante casi dos décadas) y para que pare el daño ambiental producto del corte del río.

El río Salado también fue menguando su caudal por las obras y represas en el trayecto del río San Juan, uno de sus afluentes. Le aportan al Desagüadero, que en un tramo es el límite entre Mendoza y San Luis.

En la provincia de San Juan se realizaron varias represas en los últimos años como Ullún, Piedra Negra y El Tambolar que fueron reduciendo el aporyte del río San Juan al Bermejo, que forma parte de la cuenca del Desagüedero-Salado-Curacó.

El Gobierno de La Pampa ahora inició una demanda contra la provincia de San Juan y la Nación por estas represas. Además reclama la conformación de un comité de cuenca.
Originalmente el Salado era un gran río, caudaloso y permanente. Los estudios certifican que su caudal era muy importante: alrededor de 220 metros cúbicos por segundo.

Los sucesivos aprovechamientos unilaterales de aguas arriba a llevado a que hoy sea un cauce seco, por donde a veces corre un caudal mínimo de agua salobre. También en este caso su desaparición ha conducido a una creciente desertización pampeana. Las provincias de agua arriba deciden y hacen diques de manera inconsulta y se niegan a establecer organismos de cuenca que permitan regular el uso equitativo.

Su cauce es hoy un cañadón salado y su aprovechamiento aún ganadero es prácticamente nulo. El gran perjuicio para las poblaciones y su ganadería ­que aún no se ha evaluado en su totalidad- son de una magnitud catastrófica.

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