Vicia: un cultivo “de servicio”

Por Mariano Fava (*)

Ya estamos casi a mitad de abril y aún las lluvias otoñales no han llegado, ergo la falta de humedad empieza a hacer sentir su efecto. Como es de esperar por la altura del año a la que nos encontramos, la ganadería es quien más sufre, pues prácticamente no se ha podido plantar pasturas, ni tampoco verdeos de invierno. Los pocos lotes con destino a forraje que se han podido establecer gracias a alguna lluvia puntual están fuertemente afectados por el pulgón, lo que demuestra a las claras que estamos ante un año seco y que va a ser un invierno complicado. La escasez de pasto ya se hace sentir y aún no ha comenzado a helar. Seguramente en los próximos días lloverá y se sembrarán verdeos de invierno, pero tales sementeras no podrán aportar una cantidad importante de forraje en un tiempo menos a 90 días, pues ya han perdido el estímulo de la temperatura. Ante este panorama y para quienes tengan aún verdeos de invierno por plantar, recomendamos el centeno como la especie más rústica, tanto para el frío como para una sequía, que no resiente tanto su crecimiento durante julio, a la vez que tolera el ataque de pulgones sin necesidad de ser controlado con insecticidas, lo que disminuye costos.

Para los productores mixtos (agrícola/ganaderos), los conocidos cultivos de “abono verde”, o más recientemente llamados “cultivos de servicio”, son una alternativa más que interesante para tener en cuenta, pues una misma tecnología engloba una serie de ventajas comparativas para coyunturas como las actuales. La base sobre la que se sustenta este tipo de técnicas es la posibilidad de usar el tiempo muerto de un lote con especies que aporten fertilidad tanto física, (dada por la materia orgánica que origina la especie), como química. Para obtener este último tipo de fertilidad (química), es indispensable el uso de especies leguminosas capaces de fijar el nitrógeno atmosférico. Un ejemplo de ello es la “vicia”, una especie usada desde hace ya mucho tiempo en la provincia de La Pampa, a tal punto que la misma ya se halla naturalizada a los costados de los caminos vecinales, rutas, terrenos aledaños a la vía del ferrocarril, etc. Sin embargo no fue sino hasta hace apenas veinte años atrás, que el cultivo se empezó a expandir a nuevas zonas, incluso a las que no son tradicionalmente ganaderas, por varias cuestiones que más adelante vamos a mencionar. Hoy en día prácticamente toda la vicia que se siembra corresponde a poblaciones con diferentes proporciones de mezclas entre dos variedades de esta especie (dasycarpa y sativa), muy difíciles de diferenciar para un ojo inexperto en estado de plántula, y en el caso de la semilla es casi imposible hacerlo visualmente.

Se ha determinado que el abono verde es una de las estrategias más eficientes para mantener barbechos limpios de malezas resistentes a glifosato, para lo cual la asociación de vicia más centeno parece ser la formula más recomendable, por la alta eficiencia del uso del agua para la producción de materia seca por parte del centeno, y el aporte de nitrógeno que hace la leguminosa, la cual adicionalmente inhibiría la germinación de malezas problema, facilitando la realización del posterior barbecho. La inclusión de la vicia permite obtener no solo un importante volumen de rastrojo por hectáreas, el cual reporta importantes beneficios a la fertilidad del sistema, sino que además posibilita fijar nitrógeno atmosférico, pues al ser una leguminosa, tiene la capacidad de usar la energía proveniente del sol para captar el nitrógeno atmosférico y emplearlo en su beneficio; gracias a una simbiosis que posee con una bacteria que se aloja en sus raíces, y es justamente esto lo que queremos favorecer al inocular la semilla con rizobios específicos seleccionados, tal cual lo hacemos en otras leguminosas como la soja o la alfalfa. La vicia puede fijar hasta 60 kg de nitrógeno por hectárea (equivalente al aporte que haría la fertilización con 120 kg/ha de urea aproximadamente). El nivel de aporte dependerá de la duración del ciclo del cultivo (a más duración más aporte), y del desarrollo de la planta, pues a mayor crecimiento y producción de biomasa, mayor será la cantidad de nitrógeno fijado por hectárea.

El barbecho es una de las tecnologías de proceso más usadas por los productores en la actualidad. Una propuesta superadora del barbecho tradicional para algunas situaciones muy puntuales, como mencionamos anteriormente, es el “cultivo de cobertura” o “abono verde”. La gente de más años quizás haya escuchado la expresión “barbecho de boca”, que hace alusión a un lote sembrado con alguna especie que va a ser pastoreada rápida y brevemente, para luego dar paso a algún cultivo de grano. Esta técnica está en sintonía a un nuevo paradigma: “La vitalización de la biorizósfera”. El mismo se enfoca en un sistema de raíces vivas y su interacción con la meso y microfauna edáfica, como un proceso que mejora y permite la evolución del suelo. La gran contra que posee es el consumo de humedad que hace del suelo, sobre todo en regiones semiáridas como las nuestras. Sin embargo, los beneficios que genera en cuanto a fertilidad física y química del suelo, a través del aporte de materia orgánica, hace que sea indispensable hacer un esfuerzo para poder manejarlo correctamente. En los sistemas mixtos, incluso puede llegar a ser una fuente de forraje ante una emergencia, si bien vale remarcar que generar forraje no es el fin de esta técnica.

Como se dijo, la vegetación viva consume humedad, por lo tanto debemos determinar con cuánta anticipación cortarle el ciclo al cultivo de cobertura, permitiendo la recarga del perfil edáfico con el agua proveniente de las precipitaciones, indispensable para el cultivo siguiente en la rotación. Esto está en estrecha relación con el clima (cantidad y distribución de las precipitaciones) y el suelo (capacidad de almacenar agua). Como regla general, podemos decir que se corta el ciclo del cultivo de cobertura (desecado químico), después de la primera lluvia importante de fines de invierno, principio de primavera. Dicha recomendación puede variar siguiendo el concepto detallado a continuación:-a medida que las precipitaciones son más abundantes la longitud de barbecho es menos importante, lo mismo ocurre cuando el suelo puede almacenar menos agua, ya que con pocos milímetros precipitados cubrimos su capacidad de almacenaje; con lo cual si prolongáramos el período de barbecho y precipitara más agua que la que el lote puede contener, la misma escurriría y se evaporaría, pero no la almacenaríamos, con el cual la eficiencia de captación de esa humedad es muy escasa.

Para finalizar, diremos que del análisis de cada sistema en particular por parte del productor y su ingeniero de confianza, se determinará la conveniencia o no de adoptar “el cultivo de servicio” en su empresa. Vale aclarar que este no reemplaza al barbecho tradicional, sino que lo complementa, siendo una opción más para emplear en caso de ser necesario.

(*) Ingeniero agrónomo (MP: 607 CIALP) - Posgrado en Agronegocios y Alimentos - @MARIANOFAVLP

Temas en esta nota:

El Diario de La Pampa

Fundado el 3 de Mayo de 1992
por el Doctor Antonio Nemesio

Oficina Comercial:
José Ingenieros 855, Santa Rosa, La Pampa
Tel: (02954) 411117/18/19/20