"Nos fabricamos el mundo que necesitábamos”

Eva Bianco, Ana Ruiz y Delfina Díaz Gavier pondrán en escena por primera vez en Santa Rosa “Papá Barbie o la Antihistoria”, una obra teatral de Elisa Gagliano en la que tres mujeres de una familia tienen que solucionar un problema insólito.


“La obra tiene un cientito: una abuela, una madre y una hija, tres generaciones de mujeres, se van de vacaciones a Mar del Plata y no saben qué hacer con el cuerpo del abuelo. Es decir, el esposo de la abuela, el padre de la madre y el abuelo de la hija al que embalsamaron hace unos años. Se dan cuenta de que no se va a podrir nunca y tratan de ver qué van a hacer con ese cuerpo del abuelo”, adelantó Elisa Gagliano. “Ese cuentito sirve un poco de excusa para después hablar de otra cosa: abordar el género con respecto a lo sexual y a lo biopolítico, y al género respecto de lo teatral, intentando reflexionar o destruir algunas ideas tanto del género como idea de lo sexual o de lo binario y lo binario de lo teatral. Es decir, qué es la realidad, qué es la ficción, cuándo, quién está actuando, quién no está actuando”, definió la actriz, humorista, poeta y dramaturga, que este fin de semana también estará brindando, junto a Soledad Croce, un taller de escritura creativa denominado “Cabeza atrás mirando la luna”.

"Papá Barbie..." también suma a Cci Kiu en diseño sonoro; Santiago Guerrero, en diseño gráfico; Laura Zanotti, en fotografía; Juliana Manarino Tachella, en diseño lumínico y escenográfico; y a soledad Paula Croce, en asistencia de dirección y operación técnica.

“Nos reunimos por respeto a nuestros trabajos y por sentirnos muy capaces. No por ser mujeres sino porque realmente confiábamos en la otra como profesional, como artista, como escenógrafa, como música, como directora y como técnica. Y nos inventamos un universo que a nosotras nos parecía muy femenino y muy nuestro. Nos fabricamos el mundo que necesitábamos”.

La obra teatral se presentará el sábado a las 21 y el domingo a las 20 horas, en el Teatro A.T.T.P., en Santa Rosa.


- ¿Qué es “Papá Barbie”?
- La obra tiene un cientito: una abuela, una madre y una hija, tres generaciones de mujeres, se van de vacaciones a Mar del Plata y no saben qué hacer con el cuerpo del abuelo. Es decir, el esposo de la abuela, el padre de la madre y el abuelo de la hija. Lo embalsamaron hace unos años y se dan cuenta de que no se va a podrir nunca y tratan de ver qué van a hacer con el cuerpo del abuelo que no se va a podrir.

La hija lo embalsamó por error o creyó que iba a ser lo más práctico y terminó empernando a toda la familia.
Ese es el cuentito que funciona como excusa muy pequeña para después hablar de otra cosa, en donde la obra, de alguna manera, aborda el género con respecto a lo sexual y a lo biopolítico, y a la idea del género respecto de lo teatral, intentando reflexionar o destruir algunas ideas tanto del género como la idea de lo sexual o de lo binario y lo binario de lo teatral. Es decir, qué es la realidad, qué es la ficción, cuándo, quién está actuando, quién no está actuando. Y eso lo hacemos de una forma tal que el dispositivo escénico sucede en un teatro abandonado donde las actrices son actrices y también son los personajes. Intentan llevar a cabo esta historia, intentan ser la abuela, la madre y la hija pero a veces abandonan su trabajo dentro de la ficción y simplemente están allí, habitando el espacio, como las actrices que son.

La obra todo el tiempo está tratando de tender un puente entre esas discusiones y, al mismo tiempo, destruirlas de alguna manera.
Tiene una manera muy delirante respecto del lenguaje, quién enuncia qué cosa o de dónde salen los enunciados o las certezas. Entonces también se reflexiona desde ahí: el uso del lenguaje en un estado delirante.

papa barbie


- En "Papá Barbie..." también se aborda la reproducción de prácticas machistas hacia el interior de la actividad teatral. En ese sentido, ¿cómo fue recibida?
- Nosotras somos un equipo de siete mujeres que se reúne por respeto a nuestros trabajos y por sentirnos muy capaces. No por ser mujeres sino porque realmente confiábamos en la otra como profesional, como artista, como escenógrafa, como música, como directora y como técnica. Y nos inventamos un universo que a nosotras nos parecía muy femenino y muy nuestro. No vivimos ninguna hostilidad porque nos fabricamos el mundo que necesitábamos para que eso no suceda. No le fuimos a pedir a ningún director varón que nos diga qué hacer, no invitamos a ninguna persona que no nos guste para que nos diga qué hacer; no fuimos a ninguna sala en donde nos trataran mal; no dejamos pasar a nadie que no nos gusta... intentamos crear un escenario que nos resultara potente y que nos pusiera en el lugar de víctima.

La obra quedó seleccionada en el Festival Provincial de Teatro, en donde hay una serie de competiciones de obras, jurados y etc., y ahí nos pareció que a la hora de pasar esa selección -que la obra, obviamente no pasó- ganaron obras muy masculinas. No necesariamente hechas por hombres ¿no? Sino como idea del pensamiento legitimado, que es masculino. Como que todavía hay unas formas de lo masculino que legitiman y no porque sean varones o mujeres las personas del jurado, porque de hecho había mujeres en el jurado y eligieron la obra más masculina, en tanto la tradición filosófica, la tradición dramatúrgica, la tradición escénica. Hay algo ahí a lo que todavía le falta un montón. Pensamos que esa manera del pensamiento en la manera legitimante o legitimada de pensar. Y “Papá Barbie” tiene un sistema de lo más risomático, o baja línea en ningún sentido, propone que la verdad son dos certezas opuestas, no hay víctimas ni victimarios, todos estamos en un brete muy enorme y además, desde la estructura dramatúrgica, se propone la esquizofrenia como metodología de escritura y de representación. Me parece que falta para que eso se vea como forma de pensamiento de lo femenino y no como forma de pensamiento de unas locas. Pero ahí vamos. Hay que inventarse los espacios, no ponerse en el rol de víctima e inventar lo que haga falta.




- Es una idea que está muy vinculada al taller que venís a dar junto con Soledad Paula Croce...
- Sí, con Sole elegimos para este taller que vamos a dar en La Pampa, dos autores que en algún lugar son habilitantes de esos sistemas: sistemas vitales, de la potencia, de la mutación, de la esquizofrenia. Han sido filósofos que han permitido pensar lo vivo y no lo que se muere por haberse quedado quieto por haber pretendido ser inteligente, o algo así. Y además, son dos filósofos que las dos hemos leído mucho y que están en “Papá Barbie” porque sí, porque nos han formado. Está buenísimo poder hacer las dos cosas juntas en cuatro días; nunca lo habíamos podido hacer. Es una obra que nos gusta mucho, nos divierte y que queremos mucho.

 

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