Opinion

Entre el alivio de la gestión y el asedio del ajuste

La Pampa se mueve hoy en esa cornisa: por un lado, consolida logros estructurales y resiste el embate financiero; por el otro, padece un ajuste nacional que ya se siente en el bolsillo del comerciante, en las fuentes laborales, en el desmantelamiento de organismos estratégicos y en la salud de sus abuelos.

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EL DIARIO digital

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Una de cal…

El inicio de la carrera de Medicina en la Universidad Nacional de La Pampa no es solo una noticia académica; es un hecho político y social que cambia la matriz de la provincia a largo plazo. En un país donde la salud pública suele estar en discusión, que la UNLPam logre poner en marcha esta facultad es una apuesta al arraigo de nuestros jóvenes y a la soberanía sanitaria regional. Es una respuesta estructural a la histórica falta de médicos en el interior.

Por otro lado, los datos que confirman que La Pampa evitó la recesión en 2024 y consolidó una década de crecimiento acumulado son un fuerte espaldarazo a la administración provincial. En medio de un parate económico nacional que tiene a la mayoría de las provincias en rojo, que los indicadores locales mantengan el signo positivo habla de una gestión que ha sabido blindar, al menos en la macro, el sistema productivo pampeano frente a los vientos de crisis que llegan desde Buenos Aires.

Finalmente, hay que destacar la firmeza del gobernador Ziliotto en el reclamo por los fondos previsionales. La reunión con figuras nacionales para exigir los 34.000 millones de pesos que Nación le debe a la provincia no es un capricho fiscal. Se trata de defender la caja de los jubilados pampeanos y de no permitir que el ajuste nacional se financie con el esfuerzo histórico de los contribuyentes de nuestra provincia. Es una pelea por el federalismo real en tiempos de billetera cerrada.

… y una de arena

La contracara de esa resistencia macroeconómica se siente, y muy fuerte, en la calle. La alarma en el comercio de Santa Rosa es total: el dato de que 7 de cada 10 pymes sufrieron caídas drásticas en sus ventas es un golpe de realidad que no se puede ignorar. El mostrador es el termómetro más fiel de la economía, y hoy ese termómetro marca una fiebre que quema.

A este escenario de asfixia se suma un golpe devastador para el norte provincial: el despido de más de 180 trabajadores en el Frigorífico Pico. Lo que comenzó como un enero de suspensiones terminó en un colapso operativo que deja a familias de General Pico, Trenel y Arata en la absoluta incertidumbre, mientras a nivel nacional se celebran aperturas de mercados externos.

La crisis terminal que denuncian las clínicas y sanatorios privados también es un mensaje de alerta. El ultimátum lanzado al PAMI pone en evidencia un sistema de salud que está al borde del colapso. Si la seguridad social no actualiza sus aranceles frente a una inflación que vuela, lo que está en juego es la atención de miles de abuelos que hoy deambulan buscando un turno que nadie les quiere dar porque los números no cierran. Es una bomba de tiempo que afecta el derecho humano más básico.

Para completar el cuadro de desolación, el vaciado de organismos nacionales estratégicos en suelo pampeano es una herida difícil de cerrar. Por un lado, Vialidad Nacional se queda sin operatividad por los retiros voluntarios, lo que garantiza rutas en peor estado y menos seguridad vial. Por el otro, el ajuste salvaje en el INTA, con la venta de 33 mil hectáreas y el recorte de personal, es un ataque directo al corazón tecnológico de nuestra producción agropecuaria. Sin Vialidad y sin INTA, la provincia pierde brazos y ojos fundamentales para su desarrollo.

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