Escuchá esta nota
EL DIARIO digital
minutos
Una de cal...
La persistencia de ciertos valores fundamentales logra, en ocasiones, perforar la densa bruma de la crisis económica para devolverle a la sociedad pampeana una cuota necesaria de esperanza. En una semana donde la agenda estuvo saturada de indicadores negativos, el reencuentro de Claudia Rivas con su nieta se erige como un hito de humanidad que trasciende lo estrictamente judicial.
Este desenlace, fruto de una tenacidad inquebrantable que no se doblegó ante los tiempos asfixiantes de la burocracia, reconcilia a la comunidad con la idea de una Justicia que, cuando se lo propone, es capaz de sintonizar con el sentido común y el derecho a la identidad. Es, en última instancia, el triunfo de la lucha organizada y la visibilización frente a la frialdad de los expedientes.
A este escenario de reparación se suma la vigencia de políticas públicas que, lejos de la retórica, demuestran su valor en la protección de la vida cotidiana. El programa "Cuidar Vidas" ha consolidado durante este verano una barrera efectiva contra la tragedia vial. Los miles de controles y la rigurosidad en los test de alcoholemia que permitieron retirar de las rutas a conductores que representaban un peligro inminente ratifican que la presencia del Estado no es un gasto, sino una inversión en seguridad. En tiempos de retirada de lo público en el plano nacional, que la Provincia sostenga este despliegue operativo es un diferencial que asegura que el regreso a casa sea, efectivamente, un derecho garantizado y no una cuestión de azar.
La mancha negra fue el absurdo siniestro vial, que ahora es materia de investigación, que le costó la vida al intendente de Quehué, Nazareno Otamendi, y lo convirtió en la primera víctima de tránsito en 2026 en la provincia.
...y una de arena
Sin embargo, el horizonte productivo y social de la provincia comienza a mostrar fisuras preocupantes que amenazan con desmoronar el bienestar del vecino. El foco de mayor conflicto se ha instalado en General Pico, donde el silencio de las máquinas en el Frigorífico homónimo resuena con una fuerza estremecedora.
La incertidumbre sobre la continuidad de la faena no es un dato menor ni aislado; es el síntoma de una recesión nacional que no para de golpear el corazón de la producción pampeana. Detrás de la falta de actividad hay cientos de familias operarias que ven con angustia cómo se licúa su sustento, mientras el escenario macroeconómico no ofrece señales de reactivación, dejando a uno de los gigantes de nuestra industria en una situación de vulnerabilidad extrema.
Este panorama sombrío se completa con el acecho de una nueva segmentación tarifaria que, bajo el amparo de la lógica centralista, promete dejar a miles de usuarios locales huérfanos de subsidios eléctricos en el momento de mayor fragilidad económica.
El impacto de este ajuste, sumado a una inflación que ha menguado, pero no da tregua, ha provocado que el conflicto gremial abandone las oficinas para trasladarse a las calles. Con la Intersindical en plena recorrida de visibilización y ATE denunciando una ayuda escolar que queda pulverizada frente al costo de la canasta básica, el clima social se vuelve cada vez más espeso.
La parálisis industrial y la pérdida sistemática del poder adquisitivo frente a la "motosierra" nacional configuran una realidad provincial que hoy debe redoblar sus esfuerzos para no quedar sepultada bajo el peso de un ajuste que parece no tener fin ni rostro humano.