Opinion

Reforma laboral, entre atropellos y coherencias; Medanito, de desierto en desierto

Semana victoriosa para la batalla cultural libertaria. En el Senado, la flexibilidad laboral "esclavista" de la mano de la Banelco es un "dejavú" pero con novedades, frente al que La Pampa muestra firmeza; la licitación petrolera frustrada y el rol que se le pretende dar a Pampetrol potencia incertidumbres y temores.

Escuchá esta nota

EL DIARIO digital

minutos

Una de cal…

En una semana victoriosa para el espacio libertario en su batalla cultural, La Pampa eligió pararse en la vereda opuesta con un gesto político nítido y coherente: el Gobierno provincial volvió a empujar como punta de lanza el reclamo para que se active el Consejo Federal del Trabajo y ratificó, sin matices, su posición contra la flexibilización laboral.

Mientras en el plano nacional se celebra la "modernización", desde las instituciones principales de la provincia se insiste en llamar a las cosas por su nombre y advertir sobre los retrocesos que ese paquete trae aparejados.

El Senado le dio media sanción a la reforma que La Pampa define como "esclavista", luego de un operativo ya bautizado como "Banelco", para cosechar voluntades de referencias políticas que se presentan como no oficialistas.

En esa foto quedaron, también, las manos alzadas del senador radical Daniel Kroneberger y de la senadora del PRO Victoria Huala, que lentamente va haciendo un traspaso del amarillo furioso al violeta vergonzante. Ambos habían mantenido ocultas sus intenciones hasta el momento final, en que eligieron alinearse con La Libertad Avanza, seguramente anticipado cuál será su derrotero también en la provincia, frente a la pelea electoral de 2027.

Por eso no sorprende que en la otra Cámara, la de Diputados, el primo de Pampita Ardohain también siga comportándose como un "héroe", tal como lo describió el presidente Javier Milei cuando se envalentonó para castigar con la mano dura del ajuste a jubilados y jubiladas. Ahora, enfoca esa mano dura en pibes y pibas, a los que ansía mandar a la cárcel en aplicación del Régimen Penal Juvenil.

Más allá de los disfraces partidarios, se vuelve a poner sobre la mesa una discusión de fondo: si el país avanza hacia un esquema de derechos o hacia un modelo de trabajo precarizado con retórica de progreso.

En paralelo, el clima de época bajó del Palacio a la calle. La represión en Buenos Aires, sin tocar a los infiltrados, tuvo en La Pampa una contracara sin incidentes durante la movilización en unidad de la CGT y las dos CTA.

En tiempos de polarización y provocación permanente, sostener una protesta masiva sin desbordes también es una forma de marcar límites y de defender la vida democrática, aun con las diferencias internas y aun cuando la CGT vuelva a quedar expuesta por su tibieza, cuando no complicidad.

El capítulo del Senado es apenas uno de los que continuarán la novela de la reforma laboral, que ahora tendrá que pasar por la otra Cámara y que seguramente deberá afrontar un derrotero en el Poder Judicial antes de convertir en realidad efectiva el sueño húmedo de la ultraderecha esclavista, que se ilusiona con finiquitar los derechos conquistados a lo largo de las luchas por el sector trabajador.

…y una de arena…

Tal como se preveía, la licitación petrolera por el área Medanito quedó desierta y el dato no es apenas administrativo: suma una nueva frustración a un proceso que viene mostrando, una y otra vez, sus costuras.

El episodio agranda la incertidumbre en el tablero político y social, pero sobre todo en quienes tienen su destino laboral atado a la explotación hidrocarburífera del suroeste pampeano. Cuando el futuro de una región depende de decisiones de esta magnitud, el margen para improvisar se achica y los errores pesan el doble.

La salida inmediata que imagina el Gobierno provincial es que Pampetrol se haga cargo de manera relativamente transitoria, por dos años, con un esquema que garantice apenas la operatividad mínima, según el proyecto que el Ejecutivo adelantó que enviará a la Legislatura.

Pero ahí aparece el nudo de siempre: la petrolera estatal no está en condiciones de reemplazar lo que hasta el 19 de junio seguirá bajo responsabilidad de la empresa Petroquímica Comodoro Rivadavia.

La transición, planteada como puente, puede terminar siendo una intemperie: sostener "lo mínimo" es un alivio a corto plazo, aunque no despeja la pregunta central sobre cómo se sostendrá la actividad, con qué recursos y con qué horizonte real.

A esa fragilidad operativa se le suma el pantano legislativo. Las primeras señales de los distintos espacios dejan un panorama dudoso: conseguir los dos tercios no asoma como un trámite, porque el oficialismo no tiene, de entrada, el consenso en otros bloques cuyas manos alzadas serían imprescindibles para convertir esa alternativa en ley.

En ese marco, y no es novedoso, reapareció el fuerte oportunismo político de una parte del rejunte opositor, que antes de pensar en el interés de la comunidad ya juega al proselitismo con vistas a 2027 y que, haciendo leña del árbol caído, se jactó falsamente de haber anticipado este final infeliz.

Si hasta aquí Medanito generaba vacilaciones y angustias, este punto potencia nuevas incertidumbres y empuja a la dirigencia política —principalmente al Gobierno provincial, por ser el que más responsabilidades tiene— a afrontar lo que viene con madurez e inteligencia.

Porque el problema ya no es solo que una licitación haya salido mal: es qué se hace, desde ahora, para que el costo de esa cadena de fracasos no lo terminen pagando, como tantas veces, los mismos de siempre.

También te puede interesar...