La máquina del tiempo, en doble función

 

Andrea Santamarina celebra cada vez que sus alumnas, las que vio de pequeñas y formó durante una década, se diploman con el Profesorado de Danzas Clásicas y Españolas. Las ve crecer y les da alas para que tengan vuelo propio en el cielo que decidan surcar en el futuro de sus existencias.

 

Esta vez, en el vigésimo noveno año de festival, se recibieron Luciana Reinhard, Candela Human González y Alina De los Santos en profesoras superiores de danza española; mientras que Lucía Cangas recibió el diploma en danza clásica. Y expondrán, felices, sus títulos en las dos funciones programadas para esta noche y el sábado en el Teatro Español.

Es una obra donde se viaja en el tiempo recorriendo diferentes lugares a través de la danza. Con la creación de Andrea Santamarina, con coreografía de la propia Andrea y María Belén López Fumagalli, con la voz en off de Stella Maris Pedraza y vestuario de Yocelyne Dance.

“Se verán danzas clásicas, españolas (regional y estilizado), regionales (italiana y alemana) y neoclásico”, recordó la profesora, que agradeció a los alumnos, a los padres de los alumnos, a las mamás cambiadoras, a los anunciantes del programa, a Stella Maris Pedraza, a Yocelyne Dance, a Analía Acebo, a María Belén López Fumagalli y al personal del Teatro Español por toda la colaboración recibida para llevar adelante este espectáculo.

Cada espectáculo está realizado por diferentes alumnos, a excepción del grupo avanzado que participa en ambas funciones.

En esta oportunidad participan 130 alumnos de la escuela.

Las diplomadas

Para llegar a obtener el título, hubo dos etapas de exámenes, en el mes de agosto (rindieron Luciana y Alina) y en noviembre (Lucía y Candela).
“Vamos a preparar futuras maestras de escuela, para eso tienen que hacer dos o tres años de práctica, algunas lo hacen en dos, otras en tres... lo trabajan. Es importante ver cuándo están preparadas realmente para dar una buena clase. Uno nunca termina de aprender porque es complejo dar esa clase”, recuerda la profesora.

Lucía Cangas se recibió de profesora superior de danza española en once años. “El año pasado empecé a dar las prácticas, arranqué con un grupo de nenas grandes, entre 14 y 12 años, me gustó que sean de esa edad para trabajar. Este año con nenas de 10 años es una forma distinta, nos dirigimos de una forma diferente. Hay que jugar con personajes y distintas formas de explicarles un paso para que lo logren entender para aprender, pero a su vez jugar. Me gustó mucho darles a las chiquititas, es distinto, ves las formas en que podés llegar para tener resultados”.
“Tuve que aprender a darles clases a mis propias compañeras, pasé a ser la profe. Eso fue lo que más difícil me resultó. Lo logré al final y di bien la clase. La disfruté mucho...”, confiesa.

Luciana, profesora de danza española, declara que tenía la presión de demostrar un buen nivel. “El año pasado me recibí de clásico, fue como la primera experiencia. Venía de dos años anteriores de prácticas, conociendo a las nenas, para dar clases. Viendo qué podía aprender... tras esos dos años hubo que pensar en la tesis. Hay que preparar una carpeta, con pasos nuestros, poco a poco lo fui haciendo. Pasamos por nuestras inseguridades, miedos, pero afrontándolo... Este año hice español, que es diferente a clásico. En español una clase destinada con lo que sabemos, pero con nuestra manera de explicar, los tiempos de la música, los estilos, era también un paso muy grande y lo conseguí”, dice. Alina tiene sensaciones muy buenas tras un año intenso. “Como bailarina aprendí virtudes que con otra actividad no. Responsabilidad, constancia, disciplina, no pensar en uno, sino en el otro. En los ensayos tienen que estar todos... no se puede faltar porque se perjudica al grupo. Hay que pensar en las otras personas. A partir de eso pude pasar al otro lado, que es ser maestra. Eso lo incorporás en los alumnos. No tener solo un destino para cada uno, hay que comprender a la otra persona” indica.

Candela es la cuarta profe. “Fui como Luciana y el año pasado me recibí de clásico. Puros nervios porque era algo nuevo, por más que veníamos con las prácticas, esto es una cosa distinta. Me costó ser ‘la seño’, pero trabajamos con grupos de nenas de nuestra edad. A ella la veía más como amiga que como profe. Pero lo pude lograr y estoy muy feliz”.

“Era la segunda vez que rendía. No rendí en agosto por algunas cuestiones personales, pero Andrea me dio la oportunidad de hacerlo en noviembre. Me encantó dar la clase”, confiesa.
Las funciones del espectáculo musical denominado “La máquina del tiempo” se desarrollarán esta noche y este sábado desde las 21:30 horas.

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