La Pampa

Intendentes de la zona se unen al reclamo de los trabajadores en Trenel

Jorge Sosa, jefe comunal de Arata, acompañó la manifestación en Trenel y advirtió sobre el impacto económico en los pueblos vecinos. "Llegamos a tener 40 empleados de nuestra localidad y hoy quedan 24; la situación es muy complicada", afirmó con preocupación.

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EL DIARIO digital

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La mañana de este miércoles se vivió con extrema tensión y movilización en las puertas del Frigorífico Pico, en la localidad de Trenel. Al reclamo de los trabajadores, que exigen certezas sobre su futuro laboral, se sumó el acompañamiento político de los intendentes de la zona, quienes ven con alarma cómo el parate de la planta golpea directamente el corazón económico de sus comunidades.

Uno de los presentes en la línea de protesta fue Jorge Sosa, intendente de Arata, quien reflejó el drama social que atraviesa la región. El mandatario no solo asistió para solidarizarse, sino para poner en números la sangría de empleos que viene sufriendo su localidad producto de la crisis en la industria cárnica. También se hicieron presentes los jefes comunales de Trenel, Horazo Lorenzo, y de La Maruja, Gustavo Cein.

Un goteo de despidos que no cesa

Sosa fue contundente al describir la realidad de los trabajadores aratenses: "Tenemos mucha preocupación. Nosotros llegamos a tener 40 empleados de Arata cuando esta planta estaba trabajando a pleno; después se empezó a reducir y en la actualidad estamos con 24 personas", detalló el intendente.

Esa reducción del personal no es solo un dato estadístico, sino un golpe directo al consumo local y a la estabilidad de las familias. "La situación de los trabajadores es bastante complicada. Tenemos mucho diálogo con todos y la vamos peleando para poder pasar este mal momento", agregó Sosa, subrayando que la incertidumbre es el factor que más castiga a los operarios.

Efecto dominó en los pueblos

La preocupación de los jefes comunales radica en que el Frigorífico Pico es el motor de empleo más importante para el norte pampeano. Al emplear a personas de distintas localidades, su posible cierre o la continuidad de la parálisis genera un efecto dominó en los comercios y servicios de toda la zona.

"Repercute en la economía de los pueblos, porque este frigorífico tiene empleados de toda la zona. Por eso este momento nos preocupa y estamos esperanzados de que abra lo más pronto posible", manifestó Sosa ante los medios presentes en Trenel.

A la espera de una señal

Pese al panorama sombrío, el intendente de Arata cerró con una cuota de optimismo cauteloso, apostando a una resolución que permita la reactivación de las tareas. "Estamos esperanzados de que la empresa pueda resurgir y reabrir. Nosotros siempre estamos dispuestos a seguir trabajando porque este frigorífico es muy significativo para nosotros", concluyó.

Mientras tanto, los trabajadores permanecen en estado de alerta, esperando que la patronal brinde una respuesta oficial que garantice la continuidad de los puestos de trabajo que aún quedan en pie.

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