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EL DIARIO digital
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El Gobierno Nacional, mediante la cartera de Capital Humano, intimó formalmente este miércoles a los sindicatos de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y La Fraternidad para que desistan de participar en el paro general convocado por la CGT para mañana, jueves 19 de febrero. La medida de fuerza de la central obrera coincide con el tratamiento del proyecto de reforma laboral en la Cámara de Diputados.
La intimación oficial subraya que los gremios de colectiveros y ferroviarios se encuentran bajo un periodo de conciliación obligatoria "oportunamente dispuesta y actualmente en vigencia". En este sentido, el Ejecutivo remarcó que la adopción de cualquier medida de huelga configuraría una violación a la normativa laboral vigente, lo que podría derivar en sanciones para las organizaciones sindicales.
Desde el Gobierno insistieron en que la conciliación obligatoria es una herramienta legal diseñada para evitar la escalada de conflictos y garantizar instancias de negociación. Sin embargo, los gremios de transporte habían ratificado su adhesión total a la protesta nacional en rechazo a puntos clave de la reforma, como el polémico Artículo 44 que modifica licencias por enfermedad y la declaración del transporte como "servicio esencial" para limitar el derecho a huelga.
Por su parte, los sindicatos liderados por Roberto Fernández (UTA) y Omar Maturano (La Fraternidad) habían expresado previamente que la medida es un derecho constitucional y una respuesta legítima ante políticas que afectan la estabilidad del empleo. El desenlace del conflicto mantiene en vilo la movilidad en todo el país, ya que de confirmarse la huelga, no habrá servicios de colectivos, trenes ni vuelos durante toda la jornada del jueves.