30 de octubre de 1926 - Antonio Nemesio - 1º de Julio de 2018

DATOS BIOGRÁFICOS DEL FUNDADOR

Nació el 30 de octubre de 1926. Hijo de Camilo Nemesio -inmigrante italiano- y Teresa Suhurt, 

Cursó sus estudios primarios en la Escuela Nacional Nº 1 “Domingo Faustino Sarmiento” y el secundario en el Colegio Normal de la capital pampeana, donde egresó con el título maestro normal, su “primera profesión”, como le gustaba decir. En esa época integró la primera promoción de maestros normales nacionales de nuestra ciudad.

Criado en una familia de ocho hermanos, Antonio ejecutaba el clarinete en distintas agrupaciones de la época y formó parte de la Banda Sinfónica de La Policía de La Pampa.

Se casó con Elisa Evangelista en el año 1952 y tuvieron cuatro hijos: Horacio, Jorge, Luis y Rubén.

Desarrolló sus estudios universitarios de grado en la ciudad de Santa Fe, donde egresa de la Universidad Nacional de El Litoral en 1961 con el título de Escribano Público Nacional. Destacado estudioso de las ciencias jurídicas, obtuvo su doctorado en los inicios de 1970 en la Universidad Notarial Argentina, distinguido con medalla de oro y reconocido por su tesis notarial en el ámbito del notariado nacional.

En el año 2000 publicó su libro “La Deontología y el Ejercicio Notarial”, editado por Abeledo Perrot.

Su trayectoria y trascendencia en la ciudad y la provincia incluyeron la participación en numerosas instituciones. Fue cofundador de la Caja de Previsión Profesional (lo que permitió lograr cobertura social y previsional a los profesionales de la arquitectura, ciencias económicas, escribanos, etcétera, hasta ese momento desprotegidos); presidente del Colegio de Escribanos en varias oportunidades; presidente del Club Santa Rosa e integrante del Consejo de Administración de la Cooperativa Popular de Electricidad, entre diversas participaciones institucionales.

En 1984 -junto al doctor Oscar Chirino- creó el primer sistema múltiple de televisión por cable en la capital pampeana: “Pampa TV S.A.”. Ese fue el puntapié inicial con el que ingresó al mundo de las comunicaciones. Al poco tiempo, puso en el aire la primera FM por cable y el 3 de mayo de 1992 fundó El Diario de La Pampa y le dio vida al primer multimedios en la provincia de La Pampa.

Trabajador full time, lector incansable, generoso con sus colegas y de una memoria envidiable, fueron algunas de las características que lo distinguieron. De porte señorial -ya retirado a un segundo plano-, era un personaje pintoresco al que se lo solía ver diariamente en la puerta de su casa saludando a infinidad de amigos.

El 1º de julio de 2018 falleció como consecuencia de una falla cardíaca Antonio Nemesio, el escribano de mayor trascendencia y trayectoria en la provincia de La Pampa y fundador de este diario.

La muerte del escribano Nemesio provocó una auténtica conmoción en diferentes sectores de la sociedad y generó desde las primeras horas de esa jornada una innumerable cantidad de llamados telefónicos, muestras de pésame y condolencias a su familia.

Los restos del fundador de este diario descansan en la bóveda familiar en el cementerio tradicional de Santa Rosa.

Un empresario audaz
que apostó a la innovación
y a la libertad de expresión

 

Escribano Nemesio2

El escribano Antonio Nemesio fue un empresario especialmente audaz en relación a los medios de comunicación: hizo la dificilísima apuesta de romper el monopolio de la prensa gráfica en la capital de la provincia, un emprendimiento al que nadie estaba dispuesto, y que quedará marcado como un mojón en la historia del periodismo.

La leyenda cuenta que, disgustado con La Arena porque no le publicaba los anuncios de Pampa TV tal como pretendía, prometió -mascullando bronca- que era capaz de fundar un diario para hacerle competencia. Había escuchado las provocativas palabras que lo incitaban a ello: “Si no te gusta, ponete un diario”, le dijeron más o menos textualmente, y se lo tomó muy en serio.

El Diario se fundó el 3 de Mayo, con el escribano en un activísimo papel en la previa y en el momento mismo de la primera salida.

Aquel día del primer diario en la calle, con un Boca-River en la tapa, quedará grabado a fuego como el inicio de la larga historia de este diario, que el propio escribano se propuso extender para la posteridad.

En las semanas previas a ese nacimiento habían existido rabietas, alegrías y entusiasmos en partes parecidas: el escribano se encontró con trabajadores y trabajadoras con distintas historias y de diferentes generaciones. Fue un necesario cruce de enseñanzas y aprendizajes, además en una época en que empezaban la revolución tecnológica, el impacto de la globalización y hasta la reformulación del lenguaje.

Se chocó en esos días con lo complicado que resultaba esa aventura de hacer un diario: una tarea cotidiana que demanda la coordinación con muchas personas; un proceso productivo que necesariamente incluirá errores que encima serán públicos; la mirada crítica de lectores y lectoras y la siempre presente presión de factores de poder para que tal o cual noticia no salga, o salga de equis manera.

 

Un producto genuinamente pampeano

 

El Diario también tuvo el distinguido mérito de no ser el fruto de intenciones de factores de poder, sino una apuesta empresarial al periodismo.

Hubo, desde ya, interesados en que La Arena encontrara competencia, del mismo modo que los hubo contrarios. Pero, a diferencia de lo que, por ejemplo, se volvió norma en otras provincias del país, el nacimiento de El Diario no tuvo un padrino político ni testaferros jugando su juego ni multinacionales o grandes empresas haciendo un desembarco en La Pampa.

Con sus pro y sus contra, sus virtudes y sus defectos, El Diario fue, es y seguirá siendo un producto genuino, nacido de esa audacia empresaria de Antonio Nemesio y sostenido por quienes formaron y forman parte de un proyecto que genera fuentes laborales y tiene fuerte incidencia en nuestra comunidad.

Todo ese juego representó en los inicios una novedad para el escribano Nemesio que afrontó con su estilo, el mismo que lo había impulsado con positivo atrevimiento a la fundación, y que lo empujó a pensar innovaciones y a dar espacios a personas jóvenes.

Antes, había sido un pionero en el rubro de la televisión por cable: Pampa TV se constituyó en una empresa que dio los primeros pasos en ese servicio, que generó fuentes laborales y otorgó importantes espacios a la difusión de información y al rol de actores de la comunidad.

Con El Diario ya en la calle, a la empresa de TV por cable le tocó soportar todas las maniobras de los grandes grupos mediáticos para ponerla entre la espada y la pared: los tejes y manejes con el fútbol codificado estuvieron en el centro de la escena en un momento clave de la historia nacional, para lo que fue una mayúscula concentración de medios en manos del Grupo Clarín. Entre aprietes de los grandes pulpos y negociaciones para que se tuviera en cuenta la realidad local, se dispuso finalmente el traspaso de la firma.

Transformación y libertad de expresión

La gestión de El Diario representó siempre mayor complejidad que la del canal de cable por la incidencia editorial de un medio gráfico que se volvió el de mayor circulación y que tuvo el enorme mérito de llegar a hogares y personas de sectores sociales que nunca antes habían leído diarios. La innovación en la forma de distribución generó también modificaciones culturales.

El escribano Nemesio confiaba en esas propuestas transformadoras. Fueron notables los espacios que dejó en manos de personas jóvenes, incluso ejerciendo la conducción. Y la constante sugerencia de descentralizar la toma de decisiones, para que el poder internamente no se acumulara en pocas manos que podían llegar a confundirse.

En los peores tiempos, cuando la crisis económica parecía llevarse puestos los pequeños y medianos emprendimientos en todo el país, la figura del escribano Nemesio fue clave para sostener este diario. Y en persona se presentó ante asambleas generales de trabajadores y trabajadoras para explicar la real situación, los desafíos y posibilidades.

Desde el punto de vista editorial, hizo una enorme contribución a la libertad de expresión. Abrió las páginas de El Diario a sectores con los que incluso podía disentir ideológicamente, no obstaculizó la tarea de la Redacción a la hora de disponer contenidos y fijar agenda.

A veces, también en esas lides, fue un pionero. Vaya como ejemplo: ahora resultaría muy sencillo, pero en los primeros años de la década del ’90 -era otra época y otro contexto político- permitió sin dubitar que se editorializara en favor de la despenalización del aborto para evitar los padecimientos de las mujeres más vulnerables.

Hasta sus últimos días estaba atento a lo que pasaba en El Diario que fundó. Conocía lo que saldría publicado al día siguiente, consultaba sobre necesidades y seguía el día a día. Posiblemente, ni él mismo se hubiera imaginado un apasionado por los medios de comunicación o el periodismo. Ni el más visionario habría previsto las consecuencias de aquella audacia que lo impulsó a la fundación de este medio y que lo pone en un lugar de enorme prestigio en nuestra comunidad.

escribano diario

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