Escuchá esta nota
EL DIARIO digital
minutos
Empresas de armamento y defensa como MBDA y Lockheed Martin trabajan en la integración del nuevo misil MBDA Meteor, una herramienta revolucionaria destinada a equipar los cazas furtivos de quinta generación en Europa. El proyecto, que busca redefinir las tácticas de combate, utiliza un sistema de propulsión de vanguardia que promete neutralizar cualquier intento de maniobra evasiva por parte de los objetivos enemigos.
El proyectil tiene una longitud de 3,7 metros y un peso de 190 kilogramos, con un diseño de aletas recortadas para optimizar su almacenamiento en las bahías internas de los aviones. Su motor estatorreactor (Ramjet) de combustible sólido le permite mantener un empuje constante hasta el momento del impacto, alcanzando velocidades cercanas a los 5.000 kilómetros por hora. Según informes técnicos, esta tecnología garantiza una "zona de no escape" significativamente más letal, con rangos operativos que oscilan entre los 120 y los 200 kilómetros de distancia.
Pruebas exitosas en Estados Unidos

Expertos técnicos completaron con éxito las pruebas de vibración y ajuste para el caza F-35A en la base aérea Edwards, ubicada en California, Estados Unidos. Estos ensayos confirmaron que el misil puede transportarse sin comprometer el sigilo de la aeronave, preparando su plena operatividad para la década de 2030 con la actualización Block 4.
Además de sus capacidades físicas, el MBDA Meteor cuenta con un buscador de radar activo y un enlace de datos bidireccional diseñado para resistir ataques de guerra electrónica severos. Los gobiernos de Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, España y Suecia son los principales impulsores de este desarrollo, cuyo costo por unidad ronda los USD 2,2 millones.
Competencia internacional y despliegue

El misil no solo se integrará en el F-35, sino también en plataformas como el Eurofighter, Rafale y Gripen, mientras que Corea del Sur prevé probarlo en su modelo KF-21. Este armamento occidental competirá directamente con el misil PL-15 de China, el cual registra velocidades superiores a los 6.000 kilómetros por hora.
A pesar de que el modelo chino posee rangos de hasta 300 kilómetros, los análisis de defensa indican que el proyectil europeo mantiene una mayor probabilidad de derribo. Esto se debe a que su zona de no escape es superior a los 100 kilómetros, lo que redefine la eficacia en los enfrentamientos aire-aire modernos frente a amenazas actuales y futuras.