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EL DIARIO digital
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Entre el fervor moderado de la militancia radical y el aroma a unidad, el Club Independiente dejó de ser este viernes por la noche un simple punto de encuentro partidario para convertirse en el kilómetro cero del operativo "Berhongaray Gobernador".

El abogado de 47 años no anduvo con rodeos. Al asumir la presidencia del Comité Provincia, lanzó un discurso cargado de contenido político que tuvo dos destinatarios claros: hacia adentro, un llamado a la "unidad real" para evitar las sangrías que favorecieron el avance libertario; hacia afuera, un ataque frontal a la gestión de Sergio Ziliotto, a la que definió como un "modelo agotado" que ha perdido la capacidad de respuesta ante los problemas de los pampeanos.

El juego de las sillas y el 2027
La vuelta de Berhongaray al escenario principal llega tras un repliegue táctico durante las legislativas, una jugada de "preservación" que, si bien generó resquemores en algunos sectores, hoy parece haberle rendido frutos. Al tomar la lapicera del partido, Berhongaray se asegura el control de la estructura de cara a un 2027 donde el peronismo -sin reelección para el actual mandatario- enfrentará un escenario de recambio incierto.
Para blindar esta nueva etapa, el dirigente radical exhibió un apoyo que en otras campañas fue esquivo: el de los intendentes. El "ejército de los pueblos", con figuras como Mónica Curutchet (Castex), Hugo Kenny (Victorica) y Hernán Gaggioli (Alta Italia), se muestra compacto detrás de la figura del santarroseño, aportando la territorialidad necesaria para que el proyecto no se quede encerrado en las diagonales de la capital.
Equilibrios y bendiciones
Sin embargo, el operativo no es un cheque en blanco. La presencia de Abel Sabarots, el intendente de General Acha que se mantiene como un contrapeso interno de peso y garante de la línea "antivioleta" frente a Javier Milei, marca los límites de la conducción. Sabarots, desde la Convención Nacional, será el ojo que vigile que el partido no pierda su identidad en posibles alianzas futuras.
La bendición nacional llegó de la mano de Leonel Chiarella, quien viajó para validar que la UCR pampeana es hoy una de las vidrieras de renovación que el partido quiere mostrar en todo el país.
El mensaje entre líneas es inequívoco: el radicalismo ya no quiere conformarse con "derrotas dignas" o ser el fiscal de la gestión ajena. Este viernes en el Club Independiente, Berhongaray no solo asumió un cargo administrativo; marcó la cancha y avisó que el camino a la Casa de Gobierno ya empezó a transitarse.