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EL DIARIO digital
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Un viaje familiar desde Comodoro Rivadavia (Chubut) hacia Tinogasta, en Catamarca, se transformó en una pesadilla para Graciela Noemí del Valle Amador, su hijo de 34 años y su nieta de 16. Desde el pasado miércoles 11, los tres permanecen varados en Santa Rosa, durmiendo dentro de su vehículo a la espera de un milagro solidario.
La familia viajaba en un Renault Mégane modelo 2000 con un objetivo claro: llevar a la nieta de Graciela para que pueda comenzar el ciclo lectivo en Catamarca. "Veníamos bien, habíamos controlado todo en Padre Buodo, pero al salir de Santa Rosa el auto levantó temperatura. Cuando bajamos a ver, ya había soplado la junta de tapa", relató Graciela con angustia.
Con el último aliento del motor, lograron regresar un par de kilómetros hasta la estación de servicio YPF Aeropuerto, al norte de la capital provincial, donde se encuentran instalados desde hace tres días.
Tras consultar en talleres locales, la familia recibió un golpe de realidad económica. El arreglo total del motor asciende a los 950.000 pesos de los cuales 150.000 corresponden al repuesto y el resto a la mano de obra.
"La verdad es que nos quedamos sin dinero. Estamos durmiendo en el auto porque no podemos pagar un alojamiento y todo lo que teníamos era para el combustible del viaje", explicó la mujer.
Ante la falta de conocidos o familiares en la zona, Graciela decidió hacer pública su situación con la esperanza de que la solidaridad pampeana les permita juntar los fondos necesarios o conseguir una asistencia mecánica más accesible.
Para quienes deseen colaborar, aunque sea con un aporte mínimo, se ha dispuesto una cuenta bancaria con al Alias valle14, a nombre de Graciela Noemí del Valle Amador
"Cualquier ayuda, por mínima que sea, nos sirve para salir de esta situación y que mi nieta no pierda más días de escuela", concluyó la mujer.