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EL DIARIO digital
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El viaje del vocero presidencial, Manuel Adorni, en el avión presidencial acompañado por su esposa desató una discusión política que también tuvo eco en La Pampa. Dirigentes y legisladores se expresaron en redes sociales con miradas muy distintas: desde la ironía y la crítica hasta la defensa basada en argumentos económicos.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, viajó con Javier Milei a Nueva York por la "Argentina Week 2026" en el avión presidencial junto a su esposa, Bettina Angeletti, lo que reavivó el debate sobre el uso de aeronaves oficiales por familiares. El funcionario dijo que ella había pagado un pasaje, pero fue incorporada a la comitiva por cambios en la agenda.
La polémica se da porque en 2024 el propio Adorni había anunciado un decreto que prohíbe viajes particulares y "traer familiares" en aviones del Estado, en línea con la Ley de Ética Pública, que impide usar bienes estatales para beneficio personal o de allegados. Milei lo defendió en redes y Adorni luego se disculpó por algunas expresiones usadas al justificar el viaje.
En La Pampa, la polémica también tuvo eco. Uno de los que reaccionó con humor ácido fue el diputado provincial del FreJuPa, Espartaco Marín, quien utilizó una metáfora doméstica para cuestionar la situación.
"Asado en casa hoy. Yo compro la carne, el vino, el pan y las ensaladas. Después dividimos. El que no confirma ahora, no venga con la pelotudez del costo marginal para no grapar eh!", escribió en su cuenta de X.
Y remató con una chicana directa: "Mira que yo no soy el avión presidencial".
Desde el cuasi oficialismo nacional, el diputado nacional del PRO pampeano Martín Ardohain buscó relativizar la discusión y comparó el episodio con escándalos de corrupción vinculados al kirchnerismo.
"Muchos argentinos apoyan al presidente Javier Milei y no podemos perder le eje. Estamos comparando un viaje en avión que no correspondía con millones y millones de la ruta del dinero K", sostuvo durante una entrevista televisiva.
En una línea similar, aunque desde un enfoque más técnico, el economista y diputado nacional libertario Adrián Ravier intentó bajar el tono del escándalo con un argumento económico.
"Aclaración sobre este asunto. El argumento expuesto más abajo es estrictamente económico. No corresponde hablar de 'con la tuya' cuando no hubo un gasto público adicional, porque el costo marginal de ese pasajero en un vuelo que ya se realizaba es esencialmente cero. Además, Manuel Adorni aclaró que todos los otros gastos fueron cubiertos de manera privada", explicó.
Ravier añadió que "es sano que exista condena social cuando un funcionario utiliza fondos públicos en beneficio propio o de su familia", al considerar que eso demuestra una mayor exigencia ciudadana sobre el uso de los recursos del Estado.
La polémica también motivó una intervención irónica del secretario de Medios del Gobierno de La Pampa, José Carlos Pérez, quien llevó el argumento del "costo marginal" a una escena cotidiana.
"Fui a la terminal de Ómnibus de Santa Rosa y vi que un micro a Buenos Aires iba a salir con muy pocos pasajeros. Cuando estaba por subir me pidieron mi boleto y les explique que no lo tenía ya que 'el costo marginal en economía' indica que si el micro tiene el combustible completo, lugar para mi valija en bodega, los papeles en regla, los choferes asignados, el itinerario fijado, el horario de salida y llegada estipulado y lugares/asientos libres, no le insumia a la empresa ningún costo extra", relató en redes.
Y cerró con ironía: "Me sacaron cagando, evidentemente no saben nada de 'costo marginal'".
En su publicación, Ravier también contrastó el episodio con algunos de los mayores escándalos de corrupción de los últimos años, al mencionar el caso del exfuncionario José López arrojando bolsos con dinero en un convento y las investigaciones por lavado vinculadas al empresario Lázaro Báez en la llamada "ruta del dinero K".
Así, entre chicanas, explicaciones económicas y comparaciones históricas, la polémica por el vuelo de Adorni terminó aterrizando también en el debate político pampeano. Un debate que, al menos en las redes, osciló entre el sarcasmo del asado, la teoría económica y una escena imaginaria en la terminal de ómnibus.