Ciencia

En busca del "botón de Dios": la neurociencia detrás de la espiritualidad

La oración o meditación ayuda a estabilizar ciertas Ãreas del cerebro
La oración o meditación ayuda a estabilizar ciertas áreas del cerebro.
La neuroteología emerge como la disciplina encargada de mapear los circuitos neuronales que se activan durante la oración y la meditación, revelando que el contacto con lo divino no reside en un punto único, sino en un complejo "esfuerzo de equipo" cerebral.

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EL DIARIO digital

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Durante siglos, las visiones de figuras como Juana de Arco o Santa Teresa de Jesús fueron exclusivas del dogma. Hoy, científicos como el biólogo Diego Golombek sugieren que estas experiencias místicas extremas podrían estar vinculadas a fenómenos como la epilepsia del lóbulo temporal. Estas "tormentas eléctricas" en el cerebro activan emociones intensas que el sujeto interpreta como un contacto directo con la divinidad.

Sin embargo, la ciencia ha descartado la existencia de un solo "botón de Dios". Estudios con resonancia magnética realizados a monjas carmelitas demostraron que la espiritualidad moviliza una red amplísima que incluye:

El núcleo caudado: asociado a sentimientos de alegría y amor.

La ínsula: vinculada a la autoconciencia y la percepción sensorial.

El lóbulo parietal: encargado de la orientación espacial y la distinción entre el "yo" y el entorno.

Beneficios tangibles en la salud mental

Más allá del debate místico, pioneros como Andrew B. Newberg han documentado transformaciones físicas en la materia gris de quienes meditan o rezan regularmente. Los hallazgos de este 2025 en psiquiatría integrativa sugieren que estas prácticas actúan como un escudo protector:

Reducción de patologías: Correlación directa con menores niveles de ansiedad y depresión.

Fortalecimiento del córtex prefrontal: Mejora la atención y la toma de decisiones.

Bienestar general: La práctica rutinaria altera la ínsula de forma positiva, favoreciendo la estabilidad emocional.

El debate científico: correlación vs. causalidad

Pese a los avances, la neuroteología no está exenta de críticas. Investigadores como Javier Bernácer advierten que ver una zona "iluminada" en un escáner no es una prueba definitiva de que la oración sea la causa única de esa activación. Según Bernácer, muchas neuroimágenes actuales son "anécdotas" que requieren ensayos más rigurosos para descartar sesgos cognitivos.

En definitiva, la neurociencia no intenta negar la existencia de lo divino, sino explicar cómo el cerebro humano está biológicamente equipado para procesar y vivir la espiritualidad.

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