“Nuevo Salitral”: la propiedad veinteañal la reclama un pastor evangélico

Se trata de Edgardo Aguilar, una de las máximas autoridades locales de la Iglesia Adventista del Septima Día. El reclamo lo hace junto a su hijo Caleb. “Hay de todo, forajidos, malvivientes...”, dijo en relación a los integrantes del asentamiento.

Un sector de los terrenos donde se produjo el repentino asentamiento conocido como “El Nuevo Salitral” es reclamado por la familia de un conocido pastor evangélico, Edgardo Manuel Aguilar, quien a su vez es una de las máximas autoridades locales de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

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Aguilar, junto su hijo Caleb, dice tener la posesión veinteañal del lugar y que solo le falta escriturar. El pastor, oriundo de Mendoza, está instalado en la capital pampeana junto a su familia hace poco más de dos décadas.

Ya tuvo una controversia judicial con otro terreno en la ciudad, de mayor valor en el mercado, que el sector donde hoy está instalado el asentamiento: el que está ubicado a la izquierda, a la altura de las vías, en el ingreso al Parque Recreativo Don Tomás por San Martín Oeste y que perteneció al fundador de la ciudad, Tomás Mason.

Hasta ahora el único que habló del caso es el hijo mayor de Aguilar, Caleb -actual responsable del área de “Ventas” del diario La Arena- quien en declaraciones en Radio Noticias (del mismo grupo mediático) defendió el trámite iniciado con su padre en el lugar.

“Con mi familia somos cinco hermanos, hemos iniciado una posesión hace 20 años de un terreno, en el cual está al lado de un terreno de mi padre, con escribanos, actas y testigos, tratando de hacer lo mejor posible para escriturar y este año teníamos pensado iniciar los trámites de escrituración”, reconoció.

También contó que “en ese lugar hemos construido, hay un galpón y una casa de más de 120 metros cuadrados, que hemos hecho con mucho esfuerzo y yo he construído la primera etapa de una casita, de 8 metros de largo, por 4,5 metros de ancho, está techada, tengo las aberturas, pero no se las había puesto, porque está complicado con la construcción”.

Y apuntó: “yo reconozco que debía haberle puesto las aberturas, me quedé un poco lento, cosa que ha sido aprovechada por esta gente y hago la salvedad que ‘en esta gente’ hay gente trabajadora, gente buena, que tiene la ambición de tener un terreno”.

Luego soltó graves acusaciones en relación a los integrantes del asentamiento: “hay de todo, forajidos, malvivientes, pero el asunto más grave es que el barrio se ve consternado porque hay ciertas personas que aprovechan la necesidad y la ambición de la gente, para tratar de conducirlos en su propio beneficio y me refiero a Carina Lezcano y Maxi Sotelo, su pareja”.

“Esta gente organizó para tomar en el lugar donde nosotros poseemos, estando al tanto de la posición nuestra. En un momento vino la policía e hizo una especie de mediación, nos pidieron los papeles y delante de ellos, expusieron los papeles. Y la chica que había metido, dijo : ‘si me ayudás a conseguir un terreno por acá, te desocupo el lugar’, me dijo la chica a mí, delante de la policía”, resaltó.

Luego afirmó: “ahí vivimos tres familias, yo tengo un nene de 15 meses, tengo un hermano que vive ahí, con dos nenas menores. Ahí vivimos familias de trabajo y sacrificio, que hemos sido arrasados por esta gente, de manera incorrecta. Es una bola de nieve que te tiran encima”.

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