Entre Pocillos

Volare, oh oh

El popularísimo vecino santarroseño, Beto Desuque, dialogando en la dominical mañana de ayer con su mozo predilecto en el restobar de la calle Quintana: politiquería, fulbito, baratijas filosóficas y costumbrismo al pie.

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EL DIARIO digital

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Beto Desuque: - Buenas, buenas, buenas, ¿qué tal, qué tal, qué taaaal? ¿Cómo anda la cosa por acá? ¿Qué se dice? ¿Qué cuenta esa barra?

Mesero: - Hoooola, Betito querido. ¿Qué contás vos? Te estaba esperando...

Beto Desuque: - Y... acá andamos, Fabio. Disfrutando estos últimos suspiros del verano, que ya se retira con más dignidad que unos cuantos dirigentes...

Mesero: - Je. Se viene el otoño pampeano, una de las pocas cosas serias que quedan en pie...

Beto Desuque: - Ponele. Qué estación noble, m'hijo. Fresquita, elegante, sin los excesos del verano y sin la depresión del invierno. Esas siestas de solcito glorioso. El otoño no grita: se impone.

Mesero: - Como el Chacho Coudet en River. Je. Que llegó, ganó y ya hay gente que le está tejiendo una estatua...

Beto Desuque: - Este país es así: ve un triunfo de arranque y ya flashea epopeya. Acá cualquier despegue de avioncito se vende como si fuera un vuelo directo al paraíso...

Mesero: - ¡Epa! Ya lo siento carreteando por la pista...

Beto Desuque: - Y sí… porque esta semana vino bien aeronáutica la cosa. Unos vuelan, otros hacen volar fruta y a otros directamente los hacen volar de una patada en el tujes...

Mesero: - Por el tono y la carita que ponés, mientras te sirvo el cafecito arrancamos por el vuelo presidencial, me imagino...

Beto Desuque: - Ponele. Y cómo no. Resulta que en el viaje a Nueva York se "coló" la esposa de Manuel Adorni. Y acá en el pago, en vez de quedarse piola y calladito, salió "El Porteño" Ravier a justificar el asunto con una explicación tan rebuscada que casi pide subtítulos. ¡Nadie te pedía tanto, Adrián! En boca cerrada no entran moscas.

Mesero: - La famosa teoría del costo marginal...

Beto Desuque: - Exactamente. Se puso a hacer cuentas para demostrar que un pasajero más era gratis, o casi gratis, así que no había problema. Mirá qué maravilla: si el asiento estaba vacío, según esa doctrina, entonces que suba cualquiera, total no cuesta nada. Una lógica espectacular: con ese criterio, si ya prendiste la parrilla, metele chorizos para todo el barrio...

Mesero: - Economía austríaca con servicio de a bordo...

Beto Desuque: - Y con orgullo incluido, porque el muchachito dijo que estaba orgulloso de Adorni. Or gu llo so. Es enternecedor. Antes por lo menos trataban de disimular los papelones. Ahora los enmarcan y los cuelgan en el living. Falta que, como con el Chacho, salga a hacerle una estatua.

Mesero: - Igual Ravier no se quedó sólo con esa pirueta...

Beto Desuque: - No, claro. También volvió con esa cantinela de que las casas del IPAV se regalan y van para los amigos, como si las adjudicaciones fueran una peña de favorecidos y no sorteos públicos. Así que salió Érica Riboyra, que mucho no le cuesta picar, y le acomodó los números, el mecanismo, los procedimientos... en fin, la realidad.

Mesero: - Le bajó el avión...

Beto Desuque: - Ponele. Lo dejó carreteando en la banquina. Porque además hay un detalle hermoso: más de un libertario anda feliz y contento en su casita conseguida gracias al Estado. Pero claro… cuando le toca a otro es populismo; cuando les toca a ellos, ¿será una bendición del mercado?

Mesero: - Principios muy flexibles, por lo visto...

Beto Desuque: - Son de goma. Se estiran para donde convenga. Y hablando de volar, otro que salió eyectado por los aires fue Luciano Ortiz…

Mesero: - Lo rajaron del PAMI...

Beto Desuque: - Lo volteó el propio Ravier y metió a un médico ginecólogo. Nada contra el profesional, desde ya, pero el PAMI está prendido fuego por donde lo mires: deudas con prestadores, clínicas y sanatorios en conflicto, farmacias que cortan los servicios, ópticos y odontólogos a los tumbos... un desastre con todas las letras.

Mesero: - Los jubilados siempre pagan el ajuste sin sacar número...

Beto Desuque: - Después te hablan de eficiencia, pero a la hora de gestionar ni para una salita de primeros auxilios les da. Y sin embargo hay radicales que miran esa experiencia y se les cae una babita aliancista...

Mesero: - Je... ya llegamos al choripán boinablanca...

Beto Desuque: - ¿¡Cómo no vamos a llegar!?. Ahí tenés a Poli Altolaguirre organizando el churrasquito para que Pachequito asuma la presidencia y de paso empiece a mostrarse como candidato a gobernador. Muy republicano todo, pero con aroma a parrilla y humo de rosca.

Mesero: - ¿Le dará la nafta al avioncito radicheta?

Beto Desuque: - Esa es la pregunta del millón. Porque una cosa es despegar en el aeroclub del comité, con aplauso amigo y choripán en mano, y otra muy distinta es bancarse el vuelo largo, con turbulencia libertaria, peronismo en pista y varios pasajeros queriendo sentarse en la cabina.

Mesero: - O sea que, entre unos y otros, estamos rodeados de pilotos...

Beto Desuque: - De pilotos, de colados y de vendehumo. Acá hay mucho "volare, oh oh", mucho canzonetismo de campaña, mucho entusiasmo de cabotaje... pero a la hora de la verdad, más de uno no maneja un Boeing: con suerte pilotea un barrilete.

Mesero: - Y encima con viento cruzado...

Beto Desuque: - Y sí, querido... en la política pampeana el problema nunca fue levantar vuelo. El asunto es aterrizar sin hacer pelota a nadie.

 

 

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