Entre Pocillos

Fumaron la pipa de la Paz

Finalmente en la Legislatura provincia apareció el consenso político
Finalmente, en la Legislatura provincia, apareció el consenso político.
El popularísimo vecino santarroseño, Beto Desuque, dialogando con su mozo predilecto en el céntrico restobar de la calle Quintana: clima, política y tiempo loco en los distintos lados del mostrador.

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EL DIARIO digital

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Beto Desuque: —Buenas, buenas, buenas… ¿cómo va, criatura del otoño pampeano? ¿Cómo anda este mayo que arrancó haciéndose el malo, tirando viento de costado y esas mañanas que te dejan más duro que estatua de plaza?

Mesero: —Hooola, Betito. Y… está bravo el fresquete. Salís temprano y el aire te pega una cachetada.

Beto Desuque: —Ponele. Encima tuvimos esa semana de alerta para el alerta. Una cosa medio pampeana contemporánea: antes la gente miraba el cielo; ahora mira la aplicación del teléfono y entra en pánico.

Mesero: —Je. Hubo gente que ya estaba armando el arca de Noé.

Beto Desuque: —¡Pero claro! Te tiraron "alerta naranja", suspensión de clases, mensajes reenviados por todos lados, vecinos atando las chapas, alguno acariciando el kayak… y después en Santa Rosa cayeron tres gotas locas y un vientito con ínfulas.

Mesero: —Mejor así, ¿no? Después de las últimas tormentas, cualquiera se asusta.

Beto Desuque: —Sí, por supuesto. Mejor que no pase nada. El asunto es que veníamos tan traumados que esta vez la psicosis llegó antes que la lluvia. Fue una tormenta psicológica. Mucho trueno mediático y poco chaparrón.

Mesero: —Mmmm… me suena a metáfora política eso.

Beto Desuque: —¡Pero mirá cómo aprendés! Es así. Porque otra tormenta que parecía que se llevaba puesto todo era la de Medanito… y al final terminaron fumando la pipa de la Paz. Paz y Amor.

Mesero: —Todos abrazados y cantando "We are the world".

Beto Desuque: —Ja, ja. Ponele. Peronistas, radicales y macristas entrando en modo conciliación espiritual. Faltaba una fogata y alguno tocando el bongó.

Mesero: —Y los más cercanos al campamento libertario mascando bronca en el rincón.

Beto Desuque: —Claro. Ahí quedó la pequeña banda de El Loco Tierno, mirando de afuera cómo el resto acordaba. Y también las dos rebeldes del PRO violeta, aunque a medias nomás. Porque Noelia Viara y Celeste Rivas te votaron una cosa sí y otra no.

Mesero: —Como cuando querés quedar bien con dios y con el diablo.

Beto Desuque: —Ponele. Te acompaño la licitación, pero la transición de Pampetrol me hace un poquito de ruido. Igual, más allá de esas sutilezas parlamentarias, la realidad es que funcionó la muñeca de Lovera y esa doctrina pejotista del "unidad hasta que duela".

Mesero: —Y si no dolía, te la hacían doler igual…

Beto Desuque: —¡Je! Ponele. Lovera agarró la lapicera, repartió llamados, cebó unos mates políticos y ordenó la tropa. Porque además había miedo de otro papelón.

Mesero: —¿Por el bloque radical?

Beto Desuque: —Ajá. Poli Altolaguirre esta vez dijo "muchachos"… o mejor dicho, "correligionarios, fumemos la pipa de la paz antes de que otra vez terminemos a las trompadas en la sobremesa". Porque la vez pasada se les partió el bloque como galletita de agua.

Mesero: —Fue más fractura expuesta que interna.

Beto Desuque: —Ponele. Entonces ahora hubo radicalismo zen. Mucho "namasté" institucional. Todos respirando profundo para no terminar revoleándose el reglamento por la cabeza.

Mesero: —Y escuché que hasta el intendente Leonel Monsalve quedó conforme. ¿Quién diría?

Beto Desuque: —Ponele, pero Monsalve es un multiverso político. Tiene más versiones que "El Eternauta".

Mesero: —Ja, ja.

Beto Desuque: —Un día es compañero, al otro parece vocero del PRO, después guiña un ojo a los libertarios y a la semana siguiente vuelve al peronismo racional y dialoguista. Tremendo veleta. Vos lo ves y no sabés si saludarlo con la marcha peronista, el himno del PRO o una motosierra.

Mesero: —Depende de para dónde sople el viento… y esta semana sopló bastante.

Beto Desuque: —¡Ahí está! Al final todo se explica por el clima. En La Pampa el viento no sólo mueve molinos: también acomoda convicciones.

Mesero: —¿Y cuánto dura esta paz?

Beto Desuque: —Lo mismo que duran acá los pronósticos, querido: hasta el próximo alerta. 

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