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EL DIARIO digital
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Beto Desuque: Buenas, buenas, buenas ¿cómo anda esa humanidad, Fabio querido?
Mesero: - Hooola, Betito querido y del alma. ¿Cómo te trata la vida?
Beto Desuque: - No me quejo. Mirá qué cosa linda este otoño pampeano, che fresquito, manso, elegante, sin alardes. Una estación seria, como para reconciliarse un poco con la vida.
Mesero: Totalmente. El otoño no te atropella: te conversa. Una belleza.
Beto Desuque: Tal cual, m'hijo. Es una caricia con campera liviana. Nada que ver con cierta política de estos días, que viene más bien como incendio en galpón de chapa: calor, humo y alguno corriendo en círculos.
Mesero: Aunque por lo menos Boca nos dio una alegría en Chile
Beto Desuque: Eeeeh, sí alegría prudente, como corresponde. Ganar por la Copa siempre levanta el alma, y más de visitante. Pero tampoco nos vamos a poner a repartir estampitas antes de tiempo. Ilusión sí, exageración no. Una cosa es entusiasmarse y otra muy distinta es hacer papelones.
Mesero: Y como decís vos, en la política, prudencia es lo que viene faltando
Beto Desuque: Ponele. Prudencia, plata y vergüenza, Fabio. Mirá cómo están algunos municipios de La Pampa con la caída de la coparticipación. Hay intendentes que no saben ya si apagar el incendio o rezarle a la calculadora. Están en llamas, pero no de militancia: de desesperación.
Mesero: El caso de Santa Isabel es bravo
Beto Desuque: Bravísimo se le puso a Guillermo Farana. Cuando un intendente empieza a penar para juntar la plata de los sueldos, ya no estamos hablando de una incomodidad administrativa: es una crisis hecha y derecha. Y ahí lo tenés a Pascual Fernández, yendo de acá para allá, tratando de llevar un poco de alivio, de escuchar, de contener, de dar respuestas.
Mesero: Pero no le da el cuerpo
Beto Desuque: Ni a él ni a nadie. Ni rascando la olla. Porque la motosierra nacional ya hizo el desastre. Después te mandan a los ministros provinciales a apagar focos con una tacita de café. No hay forma. Te recortan recursos, te frenan todo, te ahogan, y después te hablan de eficiencia como si administrar hambre fuera modernización.
Mesero: Y esa misma motosierra ahora se la quieren pasar a los glaciares
Beto Desuque: Je. Ponele. Ahí está la otra postal de esta época, del fuego al hielo. Mientras acá se incendian las cuentas municipales, allá arriba quieren avanzar sobre los glaciares que nutren el Río Colorado. Una maravilla de la civilización: reventar reservas estratégicas de agua para hacer negocios mineros. Después se llenan la boca con el futuro, pero te hipotecan hasta el deshielo.
Mesero: Y los libertos pampeanos acompañaron
Beto Desuque: Adrián Ravier y Martín Ardohain votaron a favor de ese saqueo ambiental, en contra de La Pampa y de sus recursos hídricos. Así, clarito. Después podrán envolverlo en discursos de mercado, libertad o desarrollo, pero el voto quedó ahí, enterito, como una marca. No les importó nada.
Mesero: Complicado sacarse de encima eso
Beto Desuque: Y sí, hermano. Ahora que se la banquen. Les va a costar bastante despegarse del mote de traidores. Porque una cosa es discutir política, y otra es ponerte del lado de un negocio que puede dañar el agua de tu propia provincia. Pecho frío les queda perfecto. Congelados de compromiso pampeano.
Mesero: Perico Pérez Araujo les salió con los tapones de punta, ¿viste?
Beto Desuque: Ponele. Perico fue clarito: ni olvido ni perdón. Y menos mal que enfrente apareció algo más importante: el pueblo organizado. El gobierno provincial, la Universidad, la Fundación Chadileuvú, la Asamblea por los Ríos todos empujando una patriada con el amparo colectivo ambiental.
Mesero: O sea: no quedarse llorando, sino pelear.
Beto Desuque: Exactamente. Porque mientras algunos votan con freezer en el pecho, otros ponen el cuerpo por La Pampa. Y así está la cosa, Fabio: un otoño precioso, Boca ganando con prudencia y en la política, como siempre, algunos prendiendo fuego lo que otros tratan de salvar del deshielo.
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