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EL DIARIO digital
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Tras meses de recesión y una inflación que no da tregua, el humor social respecto al programa económico de Javier Milei muestra signos de fatiga. Según el último informe de QMonitor, el relato oficial sobre la "herencia recibida" empieza a perder peso frente a la realidad cotidiana: solo un 32% de los argentinos cree estar mejor que hace dos años, mientras que el 47% afirma que su situación empeoró.
El fin de la "motosierra" como prioridad

El dato más político del estudio indica un cambio en las prioridades de la sociedad. La idea de la "batalla cultural" a favor del ajuste parece haber encontrado un techo:
Superávit vs. Bienestar: El 46% considera que el Estado debería sacrificar el superávit fiscal para mejorar la situación social, superando ampliamente al 32% que aún sostiene la política de recortes.
Nuevas urgencias: Para el 35%, la prioridad número uno del Gobierno debe ser subir los salarios, seguida por la generación de empleo (24%).
El drama del bolsillo: deudas y recortes

La microeconomía familiar refleja el impacto de la caída del consumo, que según la consultora Scentia bajó un 7% respecto al mes anterior.
Endeudamiento: El 61% de los consultados admite que su deuda personal aumentó. El endeudamiento (26%) ya supera a la inflación (19%) como la mayor preocupación económica individual.
Llegar a fin de mes: El 68% de los argentinos declara que sus ingresos no le alcanzan o solo le alcanzan "parcialmente" para cubrir el mes. Esto se traduce en un dato contundente: el 74% de la población tuvo que recortar gastos en el último año.
Una expectativa que resiste
Pese al pesimismo actual, el Gobierno aún conserva un margen de crédito basado en la esperanza. Aunque el optimismo cayó respecto a enero, todavía un 38% cree que estará mejor dentro de un año, frente a un 36% que vaticina un futuro peor. No obstante, crece el grupo de los "escépticos": los que creen que nada cambiará subieron del 12% al 19%.