Soja y maíz 2019-2020 con márgenes ajustados

Por Mariano Fava (*)

Con la llegada de la primavera los empresarios agrícolas empiezan a “hacer los números” para asignar superficie a las distintas especies de cereales y oleaginosas de verano, comúnmente conocidas como “cosecha gruesa”. La herramienta del margen bruto permite de manera ágil y rápida asignar recursos a las diferentes alternativas de producción, en pos de lograr los mejores resultados operativos. Las planillas Excel para la zafra que se inicia arrojan resultados preocupantes, para quienes les toque desarrollar agricultura en ambientes semiáridos como lo es La Pampa. En efecto, en estas regiones el riesgo climático es muy alto. Sumado a eso, los altos costos logísticos para la comercialización de la producción que supone estar a algo más de 500 kilómetros de los principales puertos de comercialización, a excepción de los departamentos del sur de nuestra provincia, adyacentes al puerto de Bahía Blanca.

Si miramos los precios futuro del maíz y la soja, vemos que para la gramínea (maíz) podemos esperar un valor promedio para la próxima cosecha de alrededor de los 130 dólares por tonelada puesta en puerto. Al tipo de cambio actual representa algo así como 7.400 pesos por tonelada. A esto hay que restarle flete y otros gastos de comercialización. Con ese valor en mente, si hacemos cuentas tratando de retribuir todos los factores de la producción, representados por las labores de maquinaria (incluida la cosecha) a costo de contratista, el alquiler de la tierra (un valor promedio para toda La Pampa), un seguro climático por un monto aproximado al rinde de indiferencia, y por supuesto todos los insumos necesarios para llevar adelante el cultivo, vemos que para plantar y recoger una hectárea de maíz el productor deberá desembolsar algo así como 34.000 pesos por hectárea plantada. Esto es un rinde de indiferencia cercano a los 5.400 kilos de grano por hectárea para no perder ni ganar plata. Vale aclarar que no se toma el costo de oportunidad del dinero, pues si consideramos el lucro cesante financiero del dinero colocado en producción, que no puede ser destinado a un plazo fijo, prácticamente no hay producción posible. Tampoco se considera el costo de gestión y gerenciamiento del negocio.

Si analizamos la soja, como seguidamente lo vamos a hacer, y adelantando conclusiones, vemos que no cambia mucho en cuanto al riesgo asociado al rinde de indiferencia de esta especie respecto de la anterior analizada. Sí mejora respecto de la menor inversión por hectárea requerida (riesgo), para llevar adelante el cultivo de la oleaginosa respecto de la gramínea. Así, para plantar una hectárea de soja, considerando labores (incluida cosecha), un seguro climático por el monto del rinde de indiferencia, el alquiler de la tierra, los insumos y los gastos de comercialización, tenemos una inversión por hectárea de soja sembrada de unos 19.000 pesos, lo que representa un rinde en granos por hectárea para no perder ni ganar plata (rinde de indiferencia) de aproximadamente 1.800 kilos de soja por hectárea. En cuanto al valor estimado para poroto nuevo a cosecha ronda los 230 dólares por tonelada, es decir 13.000 pesos por tonelada de grano aproximadamente. Una vez más vale aclarar que no se consideró el costo de oportunidad del dinero (tasa de interés a plazo fijo), ni los costos de gerenciamiento y gestión.

En resumen y para finalizar, si pensamos en que prácticamente no hay financiamiento para el negocio agropecuario, y que el empresario rural debe recurrir a recursos propios, los cuales no pueden ser destinados a otros negocios, como por ejemplo un plazo fijo, ocasiona que, al menos para ambientes marginales como La Pampa, el área plantada con soja y maíz muy probablemente disminuya. Como así también el paquete tecnológico aplicado, ya que a medida que este aumenta, lo hace también la necesidad de capital de trabajo. El riesgo asociado a la inversión y el retorno de la misma, considerando un año promedio en cuanto a producción histórica, hacen que en el mejor de los casos no sea tan atractiva la siembra de estas especies, y si finalmente algo malo ocurre, el quebranto puede ser muy importante. Prácticamente la única forma de lograr una rentabilidad razonable que sopese la inversión y el riesgo asociado a la misma con estos costos y valores de los granos en un ambiente como La Pampa es: o bien contar con factores de la producción propias, es decir campo y maquinarias propias, o bien tener un rinde por hectárea muy por encima de la media histórica de producción, para la zona y cultivos en cuestión.

(*) Ingeniero agrónomo (MP: 607 CIALP) - Posgrado en Agronegocios y Alimentos - @MARIANOFAVALP

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