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Santiago Rey, José Luis Pico y Juan Cruz Cabral, pate del staff de SRR, hablaron de sus sensaciones por este quinto puesto en el TRPA. Y coinciden en el compromiso como base fundamental del camino.

Santiago Rey llegó en 2021 y como hombre formado en la institución se acopló al staff de entrenadores. Juan Cruz Cabral y José Luis Pico formaban parte de esa estructura de la que formaron parte en esta temporada de ensueño Javier Sequeira González e Ignacio Rodríguez Berdier como entrenadores de forwards; Roberto Lagos en la preparación física; Pucho Ardiles en logística y Pablo Pérez en videos.

El conjunto condujo el ómnibus en la mejor temporada de la historia de la institución. Y lo hizo sin escaparle a las situaciones lógicas, con discusiones internas pensando en el bien común. No está mal estar en desacuerdo. Pero es precisamente este formato, de un staff no muy amplio, el ejemplo para hacer mover una estructura.

"Yo soy un convencido de que el laburo a largo plazo garpa. ¿El camino es difícil? Sí, por supuesto. Pero si hacés las cosas bien, tenés resultados. Hoy termina una temporada que nos tuvo muy cerca de haber jugado, en condiciones normales, un Torneo del Interior B" dice Juan Cruz Cabral, quien se correrá a un costado y dejará paso a gente que siga la línea trazada en estos años. "El club está por sobre cualquier persona. El tiempo dirá si somos importantes, hoy somos útiles" dice.

"Este resultado es algo que no soñaba. Si bien tuve la suerte de jugar en Buenos Aires, mis conocimientos eran cero cuando empezó el proceso. No sé si sabemos mucho, pero sí sabemos más que antes. Esto es el trabajo que podemos mostrar" aporta Cabral.

Santiago Rey habla de una "locura" mirando en retrospectiva imaginar jugar un torneo de este nivel. "Nosotros siempre estábamos marginados de la competencia de vanguardia, y jugar un Regional A parecía una locura. Pero hoy es una realidad, estuvimos muy cerca de clasificar a semifinal. En el Oficial estuvimos cerca de pelear por el título" confiesa.

"Siempre hablábamos de nuestra falta de oficio, de experiencia y la zanahoria siempre estaba lejos. Pero el tiempo llegó, el rugby se va transformando. Los sistemas a los cuales intentamos jugar, se plasman. Hoy tenemos una defensa ordenada, tres delanteros y un distribuidor. Cada uno tiene su rol. Tenemos bien definida la línea que es de ancho a ancho de la cancha, un wing, un centro y un ala, y los delanteros al medio. Tenemos un equipo balanceado" aporta.

Josi Pico recuerda el inicio del proceso cuando llegó Nicolás Fernández Lobbe. "Él nos preparó, nos formó, sin mezquindades. Nos enseñó a programar los entrenamientos, cómo plantarnos ante los chicos y cómo formar el staff, donde sabíamos que íbamos a discutir las opciones y formas de jugar. Eso fue muy bueno. Se fueron Tomás (Lorda), Maxi (Domínguez) y Kevin (Howe), y quedamos Juan Cruz y yo. Pudimos sumar a Seque y Fofi con los forwards y nos dieron una mano tremenda" repasa. "Luego se sumó Santi Rey en este último año con ganas, sabiendo que nos íbamos. Nosotros queríamos brindarle toda la información. Armamos un staff con discusiones, pero siempre manteniendo el objetivo que era el club para llevar al plantel superior a donde lo llevamos".

Cumplir con el proceso

"El rugby era otra cosa. Nico nos hizo ver el rugby de otra forma, planificar entrenamientos, tener objetivos. El mérito es de todos de haberlo seguido, de haber adoptado una forma de trabajar. Esa acumulación de destrezas, entrenamientos, de mil minutos de pases en este tiempo; quinientos minutos de duelos… En algún momento las cosas salen" dice Cabral, quien recuerda una escena puntual en esta película cuando su padre Juan Manuel lo llevó a jugar al rugby cuando tenía 9 años.

El juego, con el avance del nivel, se hace más limpio y, sobre todo, más dinámico. A eso llegó Santa Rosa, con partidos con altos scores. Es, básicamente, pertenecer a otra dimensión del juego. "Ojalá esto se puede mantener. La idea es que esto sea el piso para los chicos y los que estén el año que viene sean muchísimo mejores que nosotros".

"El proceso que tenemos en el club se ve reflejado en este resultado, hoy podemos sentarnos a jugar de igual a igual a cualquiera. Nos va a faltar aprendizaje, cantidad de jugadores para tener volumen de juego, sí, pero lo intentamos. Hace dos años fuimos campeones del Regional B, clasificamos este año al TRPA merecidamente y nos metimos quintos. El torneo fue espectacular como aprendizaje, aprendimos de grandes equipos, grandes clubes y nosotros estuvimos a la altura de las circunstancias y estamos felices" suma Rey quien no quiere dejar pasar por alto un punto clave: "Esto se pudo lograr, también, porque el compromiso de los jugadores fue extraordinario. Nunca en el club el compromiso tan grande. Estamos contentos con la Copa de Plata y el año que tuvimos. Hay que seguir pregonando con el ejemplo".

"Hay un grupo de unos treinta jugadores que se comprometieron al máximo, siguiendo a cinco o seis líderes. Todos ellos presionan para que uno esté activo, para armar y brindar entrenamientos superadores. Darles herramientas para que esto funcione", destaca Pico. "Los chicos entendieron cómo hacer las cosas, veíamos videos, recalcábamos acciones de juego y lo entendieron. En lo personal estoy feliz por el respeto que nos ganamos como entrenadores. Es un ciclo terminado, cuatro años. Y ahora tratamos de pasar la posta para que este trabajo continúe", finaliza.