Según FAA, las tormentas ya se llevaron unas 7 mil hectáreas de cosecha fina

Hay preocupación en el campo por el clima y los precios bajos. Desde Confederaciones Rurales Argentinas advirtieron sobre el “peligro de extinción” del girasol, debido a la baja rentabilidad que existe, a causa de la carterización.

General Pico (Agencia) - Si bien en algunos puntos altos de la geografía norteña las precipitaciones ayudaron a que los rindes de cebada y trigo fueran muy buenos, en otros más bajos truncó la posibilidad de levantarlos, al igual que sembrar los cultivos de cosecha gruesa.

Por otro lado, según informó Federación Agraria, las tormentas que azotaron al norte provincial en muchos casos directamente derribaron a las plantaciones provocando la perdida de entre 6 y 7 mil hectáreas de cereal.

Se espera que el agua pueda ayudar al maíz, girasol y soja, mientras que se reclama por un “precio mínimo sostén” que permita a los productores tener una mejor capacidad de proyección e incrementar sus ingresos, que en muchos casos no llega ni a cubrir sus costos.

Adolfo Sánchez, director del Distrito 8 de Federación Agraria Argentina, habló sobre la influencia que tuvieron las precipitaciones caídas en las últimas semanas en La Pampa. “Depende mucho de las zonas, hubo rindes muy buenos en la franja norte de la provincia, alcanzando los 35 a 40 quintales de trigo, pero en casos muy excepcionales”, destacó.

Sin embargo, aclaró que “en la zona norte no hubo tanto trigo como en las zonas más trigueras, como Alta Italia, Embajador Martini o Ingeniero Luiggi, donde los rindes fueron inferiores, con 20 a 25 quintales, en el mejor de los casos. Esa zona sufrió una tormenta muy fuerte, que se diera cuenta en los medios, que se llevó unas 6 o 7 mil hectáreas de la cosecha fina y también parte de la gruesa que estaba implantada y en crecimiento”.

El agua acumulada hasta el momento “en muchos casos sirvió para seguir produciendo, en casos de los que pudieron cosechar y con eso implantar la gruesa a término, ya sea los que lo hicieron en las fiestas o quienes aún hoy están sembrado los maíces de segunda”.

El dirigente sostuvo además “que haya llovido por supuesto que beneficia a todos, salvo casos excepcionales en la zona de Martini, Alta Italia y Luiggi donde hubo excesos de lluvias, que generaron que haya quedado sin levantar parte de la cosecha fina, por falta de piso, o gruesa sin sembrar”. Y explicó “en las zonas altas, donde el agua no los afectó tanto, los cultivos se encuentran muy buenos, con buenas perspectivas muy esperadas por los pequeños y medianos productores que son los que peor la están pasando con esta realidad económica, donde los insumos son caros, partiendo desde el gas oil que es carísimo, las semillas, los agroquímicos, etc. Los números son muy finitos, ni hablar de los que están pagando algún crédito bancario donde los intereses son altísimos”.

Carterización

Días atrás las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) emitieron un comunicado donde advirtieron sobre el “peligro de extinción” del girasol, debido a la baja rentabilidad que existe, a causa de la carterización y el pago de precios inferiores a lo que los empresarios pueden abonar.

“Las grandes empresas que manejan la industrialización del girasol se han retraído en el pago de este producto, por lo que nada tiene ver con lo que había proyectado el productor cuando lo sembró. Es un porcentaje bastante importante y menor de lo que se pensaba lo que están pagando las aceiteras, que son muy pocas las empresas que manejan esta oleaginosa ­sostuvo Sánchez-. Esto va a llevar a mermar este cultivo que es tan importante en nuestra región, porque es rápido, con muy poca humedad en su implantación se cosecha temprano”.

Lamentó que “siempre hay para los pequeños y medianos productores algún inconveniente que los perjudica. Tenemos un Gobierno que está claramente favoreciendo a las grandes empresas y perjudicando a las PyMES, en todos los ámbitos, no solo en el agropecuario”.

Recordó Sánchez que para evitar que se den los problemas como el que se registra con el valor del girasol, “Federación Agraria siempre luchó por el precio mínimo sostén que debería de tener el productor, que se debería regular como se hacía antiguamente con la Junta Nacional de Granos. En un contexto de libre mercado esto no existe, el productor se encuentra con sorpresas muy grandes cuando tiene el material para comercializar, que por lo general es inmediatamente después de la cosecha. Son precios que nada tienen que ver con lo que avizoraba cuando implantó”.

En el contexto mencionado, dijo que “la cosecha triguera va a ser buena para los grandes y las arcas estatales, pero para los productores chicos los números son muy finitos y en algunos casos hasta no llegan a cubrir los costos que tuvieron”.

Año complicado

“Hay algo que no está bien, que está perjudicando fuertemente a la producción y que genera un merma, si bien no es una masa crítica porque hay muchos productores que están a la espera de una solución que no llega”, señaló.

“Compañeros de la zona de Tandil decían que si el Estado está esperando que el campo aporte algo están equivocados, porque los números no están dando”, se lamentó.

En cuanto al hecho de 2019 sea un año eleccionario, Adolfo Sánchez admitió que “siempre está la esperanza de que mejore, pero también sabemos ver que los compromisos que tiene el Estado Nacional, más allá del gasto interno está la deuda, que hay que pagarla. No vemos que va a ser un año brillante, un año para que el campo vuelque sus ganancias al resto de la sociedad y genere desarrollo en la comunidad. El consumidor está pagando altísimos costos por los alimentos y quien los produce está mal, acá alguien se queda con la ganancia, siempre está el intermediario”.

Por último, anticipó que “el viernes tenemos reunión del Concejo Directivo Central en Rosario, con representación de los 16 distritos de Federación Agraria. Seguramente ahí saldrá algún comunicado y se verán las acciones gremiales a hacer”.

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