Disparó dos veces contra su pareja y lo volvieron a condenar

El imputado estaba en libertad condicional por un homicidio agravado por el que había sido condenado a 11 años y 8 meses de prisión. Ahora, recibió una condena de tres años que se unificó con la pena anterior y deberá estar siete años de prisión. 

General Pico (Agencia) - La jueza de audiencia María José Gianinetto (foto) condenó a un hombre de 36 años, que amenazó y disparó con una carabina contra su pareja. La víctima se desdijo en el juicio, pero la jueza consideró que la mujer se sintió “amedrentada” y que el hecho estaba debidamente probado, por lo que avanzó con la condena de tres años de prisión efectiva, que se conmutaron con la pena anterior en una causa por “homidicio”, en fallo dictado en junio de 2011, por lo que ahora el hombre deberá cumplir con siete años de prisión.

La jueza actuante confirmó la condena por los delitos “daño simple, lesiones leves agravadas por haber sido cometidas contra la persona con la que se mantiene o mantuvo una relación de pareja, amenazas simples, amenazas agravadas por el uso de arma de fuego, abuso de arma agravado y tenencia de arma de fuego de fuego de uso civil sin la debida autorización legal, en concurso real“.

El juicio oral se desarrolló durante las jornadas del 13, 14 y 25 de junio pasados, con la actuación unipersonal de Gianientto como jueza de audiencia, y la intervención del fiscal Luciano Rebechi y el defensor particular Abel Tanus Mafud.

Los hechos

La jueza dio por probado que el 18 de octubre de 2018, cuando el imputado se encontraba en su domicilio junto a su pareja, y luego de que se generara una discusión, el acusado le arrojó al piso el celular y lo rompió, amenazándola también de muerte. Posteriormente ingresó a la habitación del inmueble, donde tomó una carabina en sus manos y efectuó un disparo a la cama.

La mujer escapó hacia un negocio cercano, él la siguió y la llevó de nuevo a la vivienda, la sentó en un sillón y tomó nuevamente la carabina, apuntó y efectuó un disparo hacia el sillón, al lado de la víctima, para luego manifestarle que le iba “a pegar tiros a ella y a su familia‘.

Asimismo se le imputó haber tenido en su poder, sin la debida autorización legal, una carabina calibre 22 y un arma de fuego casera, calibre 20.

En los alegatos finales, el fiscal solicitó la pena de “tres años de prisión de efectivo cumplimiento. El imputado tiene un antecedente penal, ha sido condenado por un homicidio agravado a la pena de 11 años y 8 meses de prisión. Se le otorgó la libertad condicional a partir del 27 de marzo de 2018, por lo que respecto de esa pena, estaría adeudando cumplir 4 años y 27 días de prisión”. Y agregó la Fiscalía que “teniendo en cuenta esa libertad condicional, solicita se revoque la misma y se unifique la pena de tres años solicitada, con la de cuatro años y 27 días que le resta por cumplir, en la pena única y total de siete años de prisión“.

Por su parte, el defensor entendió que “ninguno de los hechos que se han denunciado en contra de su defendido han sido debidamente probados, y debe dictarse la absolución” y la inmediata libertad del acusado.
Víctima

Teniendo en cuenta que la damnificada se desdijo de su denuncia durante el juicio, la magistrada, al momento de evaluar las pruebas ofrecidas por la Fiscalía determinó que la víctima “se sintió amedrentada realmente por los dichos de su pareja, quien además efectuó dos disparos cerca de su cuerpo, le rompió el teléfono celular que usaba y le provocó lesiones, más allá de que hoy ella intente mejorar su situación -aunque implique negar sus propios dichos- aduciendo enojo y sed de venganza por una infidelidad, pero aún así, en lo que aquí interesa, el hecho típico, por las pruebas aportadas por el Ministerio Público Fiscal, está acreditado y corresponde el reproche penal”.

Gianinetto destacó en su fallo que es habitual para los operadores judiciales ver que “las mismas mujeres que denuncian, al momento de realizarse el debate concurren a intentar desmentir todo lo dicho, a responsabilizarse ellas mismas por las lesiones sufridas o por haberlos provocado a sus parejas con alguna actitud ‘indebida‘, aún con argumentos inverosímiles, intentando desacreditarse ellas mismas, incluso tratando de hacerse pasar por mentirosas o locas de los celos, capaces de denunciar algo que no es cierto sólo por venganza, todo ello buscando beneficiar o librar de sanción a sus perpetradores, que son a la vez sus parejas, padre de sus hijos, únicos proveedores a la mantención del hogar o los niños, etc. La cuestión sin dudas es de muy difícil solución. Y entiendo es lo que ocurrió en este caso”.

La jueza encuadró el hecho en un contexto de violencia contra la mujer y consideró como circunstancias agravantes “la edad del acusado, habiendo ya cumplido una pena de efectivo cumplimiento lo que implica que conoce sobradamente las consecuencias de cometer delitos y, sin embargo, en una actitud deliberada demuestra su total falta de apego a la ley, a lo que se suma la extrema violencia ejercida sobre la víctima, que llevó a pedir ayuda a la Prevención cuando pudo, y el temor y vulnerabilidad en que se hallaba la denunciante, que quedó demostrado no sólo cuando manipuló el arma sino también cuando efectuó los disparos, expresando temor de que la matara”.

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