Pico: condenado por torturar y abusar de su hijastra

General Pico (Agencia) - En una audiencia de lectura de sentencia que se realizó el pasado jueves en el Palacio de Tribunales de General Pico, la jueza de Audiencia Alicia Paola Loscertales condenó a un hombre de 36 años por los delitos de “abuso sexual” y “lesiones”. El condenado recibió una pena de diez años de prisión efectiva luego de que se comprobara que durante años sometió a diferentes prácticas sexuales a la hija de su pareja, además de provocarle lesiones mediante torturas. La magistrada remarcó que la chica se encontraba en una situación de “orfandad espantosamente agravada por la ausencia de la protección maternal que a través del descreimiento dejó librada a su suerte a su hija”.

El caso en cuestión fue debatido en cuatro audiencias que se llevaron a cabo entre el 26 y el 29 de septiembre en el Palacio de Tribunales de la Segunda Circunscripción Judicial. Las mismas fueron coordinadas por la jueza Loscertales, quien junto al fiscal Luciano Rebechi (foto) y el defensor particular Martín Emiliano Herrero Galvagno escuchó a una importante cantidad de testigos, tanto civiles como efectivos policiales, funcionarios del Estado y peritos.

En el cierre del juicio el doctor Rebechi consideró que los hechos planteados en su hipótesis estaban probados, así como la autoría de parte del detenido, un hombre identificado como S.G.F., quien tiene 36 años de edad y reside en General Pico. Por su parte, el asesor del acusado solicitó la absolución por la aplicación del “in dubio pro reo” o “beneficio de la duda”.

Hechos probados

“En esta investigación la Fiscalía logró mediante una tarea dinámica y expedita probar su teoría del caso, que no fue conmovida por la Defensa. Si bien el centro de la imputación reside en el testimonio de la víctima, se ha producido una numerosa evidencia objetiva que corrobora aquel testimonio”, indicó al comienzo de sus argumentos la jueza Loscertales.

“Voy a tener por acreditado que S.G.F. abusó sexualmente de M.A. en forma reiterada y sucesiva desde que la menor contaba con siete años de edad -afirmó la jueza-. S.G.F. quedaba en casa al cuidado de la niña y de sus hijos cuando la madre marchaba a trabajar, oportunidades en que valiéndose de esa ausencia la abusó mediante tocamientos en todo su cuerpo, incluyendo sus partes íntimas; la amenazaba para obligarla a desvestirse, exhibiendo a veces un arma de fuego”, entre otras acciones.

Consideró que “no ha lugar a dubitar que F. es un ser violento, que desde una posición dominante abusaba de su preeminencia y transformó la vida familiar en un verdadero infierno de castigos, abusos y de excesos”.
La magistrada sustentó sus afirmaciones no solo en la declaración de la menor, sino también en la de una tía a la que le contó sus padecimientos y en la de sus propios hermanos, quienes además de tener conocimiento de los hechos de abuso refirieron maltratos físicos para con ellos mismos.

“No puedo dejar de señalar el profundo daño espiritual y las inimaginables e inescrutables secuelas que el hecho deja en la menor brutalmente agredida por quien usufructuando su condición de preeminencia atacó y vulneró la inocencia de M., que solo reclama afecto, cuidado y protección”, señaló Loscertales y afirmó que existió una “orfandad espantosamente agravada por la ausencia de la protección maternal que a través del descreimiento dejó librada a su suerte a su hija”.

Por otro lado, la funcionaria dio por probado, valiéndose de los mismos elementos, que “sin precisar fecha, F. quemó con un tenedor caliente en el hombro y en el brazo izquierdo a M., causándole lesiones de carácter leve”.
Además, recordó que al momento de allanar la casa del imputado fueron halladas dos armas de fuego “las cuales no se encuentran registradas ni reempadronadas, situación que legalmente es requerida a los fines de poseer un arma”.

Como el defensor pidió la aplicación de la ley de amnistía y el fiscal lo consideró viable, Loscertales consideró que “corresponde declarar la extinción de la acción penal por amnistía” y decomisar los elementos.

Condena y pena

Finalmente, la jueza falló “condenando a S.G.F. como autor material y penalmente responsable del delito de abuso sexual gravemente ultrajante doblemente agravado por ser el encartado el encargado de la guarda y por la situación de convivencia preexistente con una menor de 18 años como delito continuado y lesiones leves, todo ello en concurso real, a la pena de diez años de prisión de efectivo cumplimiento”.

Por otro lado, ordenó “librar oficio a la Subsecretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, Delegación Zona Norte del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia de La Pampa a fin de que a través de la repartición pública que considere apropiada, lleve a cabo abordaje y seguimiento del caso y brinde la asistencia necesaria y adecuada a M.A., su madre N.F.A. y a los hijos de esta última, debiendo informar a la Oficina de Asistencia a la Víctima del delito”. También resolvió “dar inmediata intervención al señor asesor de Menores a los efectos de que instrumente las medidas que considere necesarias para la protección física y síquica de los menores”.

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