El femicida Purreta volvió a casarse: el juez de Paz se negó al trámite

El asesino de Andrea López ya se había casado en el año 2015. Tras su divorcio, volvió a contraer enlace, pero Nicolás Romano no quiso facilitarle el trámite.

Víctor Purreta, el exboxeador condenado por el femicidio de Andrea López, volvió a casarse. Esta vez fue en la cárcel, y luego de que el juez de Paz de Santa Rosa Nicolás Romano se negara a facilitarle ese trámite.

Purreta fue sentenciado por el crimen de Andrea López, quien desapareció hace 14 años. La familia de la mujer y múltiples organizaciones y agrupaciones que piden justicia y el esclarecimiento del caso reclaman que Purreta brinde información sobre el lugar donde está el cuerpo de Andrea.

En la última semana se sumó la voz del hijo de ambos, Emanuel López, “Carlitos”.

Purreta se había casado en el año 2015, ya detenido, y se divorció poco después de Natalia Cabrera. Fue en Victorica. En esa ocasión la jueza de Paz de la localidad, Olga Domínguez, se prestó al trámite. Y justificó: "Yo estoy por Ni una Menos, pero legalmente no me puedo oponer a casarlos. Si me opusiera, debería renunciar".

Cuando en esta ocasión el femicida quiso contraer enlace, el pasado 18 de diciembre de 2017, el juez de Paz se negó a facilitarle ese trámite.

El abogado Nicolás Romano es además uno de los referentes que forman parte de las organizaciones que defienden los Derechos Humanos. Ante su decisión de no casarlo, tuvieron que acudir otros funcionarios del Registro Civil y empleados al lugar de detención de Purreta, según informó este jueves en declaraciones radiales un cronista de exteriores que estuvo en el organismo oficial.

El sábado pasado, en el Plan 5.000, se hizo una jornada abolicionista en la fecha que se recuerda con la de la desaparición de Andrea López. Su hijo no dudó en advertir que le pediría a su padre “que me explique qué es lo que pasó y que me diga dónde está el cuerpo de mi mamá. Yo vi todo lo que pasó, él sabe dónde está el cuerpo. Necesitamos dejar de sufrir como nos pasa todos los años”. El joven cumplió 18 años.

En 2014, la Justicia pampeana condenó a 18 años a Purreta por el asesinato de Andrea, que era su pareja. Ese día, a la salida del tribunal, la mamá de Andrea -Julia Ferreyra- le reclamó que el homicida le diga dónde escondió el cuerpo de su hija “para tener un lugar con mi nietito adonde ir a llorarla”.

El boxeador -entonces campeón argentino- la golpeaba y obligaba a prostituirse. Según establecieron los jueces, en base a testimonios, fue asesinada.

En el juicio fue clave el testimonio de Emanuel, el hijo de ambos que por ese entonces era menor de edad. Declaró en Cámara Gesell, en noviembre de 2011, que vio cómo su padre la golpeó a trompadas, patadas y con un rebenque, y cómo la ahorcó. Posteriormente, según su testimonio, la metió abajo de la ducha del baño.

Unos años antes, Purreta ya había sido condenado a cinco años por prostituir a Andrea. Además, luego fue condenado a un año y medio por agredir y prostituir a otra novia. Con la unificación de las causas, la condena llegó a los 25 años de cárcel.

Andrea vivía en una casa de Maestros Puntanos al 2600 de Santa Rosa y desapareció el 10 de febrero de 2004. Además, según dijeron sus familiares, estaba embarazada de dos meses.
Según comprobó el fallo, al día siguiente el exdeportista viajó con “un bulto” en la camioneta de su propiedad a Trenque Lauquen, donde regenteaba un prostíbulo y llevaba mujeres para someterlas a prostitución.

Ese viaje lo hicieron Purreta con el hijo de la pareja y dos mujeres. En el recorrido, el menor les contó lo que había ocurrido la noche anterior y que no sabía dónde estaba su madre. Ellas brindaron su testimonio durante el juicio.

El caso trascendió los límites de La Pampa y se convirtió en un ícono emblemático de la lucha de organizaciones de mujeres que reclaman la persecución del delito de trata de personas con fines sexuales y piden la condena de los y las prostituyentes.

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