“Necesitamos decir esto porque es lo que nos pasa”

Interactuando elementos electrónicos con instrumentos ancestrales, como zampoñas, quenas y trutruca, y desarrollando líricas con un contenido “ecológico y social” llega a Santa Rosa “Desierto & Agua”, un dúo de trip hop andino.

Conformada por “Dany” Riaño en voz, ronroco, guitarra, zampoña y quena y Andrea Feiguin en bombo legüero, sampler y trutruca, “Desierto & Agua” (DyA) presentará un espectáculo con canciones de su propia autoría: líricas con compromiso social y ecológico, en el que se despliegan sonidos ejecutados con instrumentos autóctonos latinoamericanos, envueltos en una electrónica psicodélica.

Luego de realizar tres giras en suelo chileno brindando más de 15 espectáculos junto al cantor chileno Kaskivano y una gira federal por más de 12 ciudades argentinas, “DyA” emprende una nueva gira para presentar en formato dúo “Peña Pop”, su tercer material discográfico.

El nuevo material fue grabado en el estudio “Superloop” de la ciudad de Buenos Aires, de la mano de Gaspar OM como productor artístico y voz invitada, y contó con la participación de Mariana Macchiarola en coros, Daniel Giménez en batería y Juan Vila en charango, quena y sikus.

Camino

En 2013, la edición de Desierto & Agua, disco solista del compositor y multiinstrumentista Dany Riaño, empezó a marcar el rumbo de una búsqueda vinculada con los sonidos folclóricos latinoamericanos. A partir de la incorporación de Andrea Feiguin con sus samplers, el nombre del disco se mantuvo para bautizar a un dúo que, desde entonces, profundizó su arquitectura sonora, esa que definen como folclore futurista o trip hop andino. En 2016, esa mixtura quedó plasmada en “La quimera del caracol”, trabajo con el que recorrieron pueblos y ciudades de distintas provincias sudamericanas.

Según apuntó Feiguin en una entrevista, la itinerancia del dúo tiene como fin acercar la música de “Desierto & Agua” a la mayor cantidad de públicos posible. “Estamos viajando mucho a Chile y aprendiendo de los trovadores, que tienen una dinámica de viajar constantemente, dándose a conocer de esa manera -explica-. Nosotros buscamos lo mismo. En Capital Federal está todo, pero nosotros queremos llegar a todos lados, ser más federales musicalmente. Tratamos de ir a lugares pequeños donde a lo mejor no están acostumbrados a escuchar estos sonidos”.

Y es que la particularidad sonora del dúo se da precisamente en la interacción de elementos electrónicos con instrumentos ancestrales, como zampoñas, quenas y trutruca, desarrollando líricas con un contenido “ecológico y social” en las que abordan la desertificaciones de las tierras, las bases militares que lentamente van habitando el suelo argentino y de toda Latinoamérica para llevarse el agua; sobre los pueblos originarios, sobre la problemática de la tecnología, de los y las niñas y las pantallas.

“Es muy amplio, pero siempre hablando un poco de lo que le hace la modernidad a nuestro planeta, a nuestra cabeza, a nuestra conciencia. Necesitamos decir esto, sentimos que es lo que nos pasa. Pero en nuestras letras no apuntamos a la bajada de línea, sino más bien a la reflexión, es generar preguntas sobre los temas que nos tocan a todos”, destacó Feiguin.

 

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