Boca festejó en la última jugada y se mueve al ritmo cafetero

Le ganó 2-1 a Cerro Porteño en la reinauguración del estadio del club paraguayo.

Boca festejó en la última bola y se mueve al ritmo de los colombianos

La cuenta regresiva llega a su fin. Boca terminó la pretemporada y se prepara para el comienzo de la Superliga y la continuidad de la Copa Argentina. Y para eso necesita aceitar las piezas de un plantel rico que pretende cristalizarse en un equipo confiable. Va en buen camino.

La última prueba fue un amistoso en Asunción en el coqueto estadio La Olla de Cerro Porteño que fue remodelado y se vistió de gala para recibir al equipo de Guillermo Barros Schelotto. Con triunfo 2-1 y festejo al ritmo de los colombianos: porque Wilmar Barrios fue la figura del equipo y tuvo su estreno goleador para abrir la cuenta; porque Edwin Cardona manejó los hilos y porque Fank Fabra armó un jugadón para el 2-1 de Maroni en el final cuando parecía que la victoria se escapaba.

Ahora sí, llegó la hora de la verdad.

Boca presentó algunas variantes con respecto a la formación ideal y mostró un equipo ultra ofensivo. Con Cardona en el mediocampo, arrancando como interior por izquierda; y arriba un tridente de ataque con Pavón, Benedetto y Junior Benítez.

El partido fue parejo y a su vez áspero. Wilmar Barrios plantaba bandera en el medio de Boca y los paraguayos no se quedaban atrás: cada vez que Cardona trataba de gambetear enseguida iban al cruce y cortaban con infracción.

La primera chance clara para el equipo argentino estuvo en los pies de Lisandro Magallán, que no alcanzó a definir bien de media vuelta a la salida de una pelota parada en el inicio del complemento.

Del lado local, Nélson Haedo Valdez quedaba muy aislado en el ataque y era neutralizado por los centrales de Boca.
Boca festejó en la última bola y se mueve al ritmo de los colombianos
 
Lo mejor del equipo del Mellizo pasaba por los pies de Cardona, como ya es costumbre. A su ritmo se movió el equipo, con toques cortos y combinaciones de un lado al otro, siempre con el 10 como eje.

En el segundo tiempo, pese a que el Mellizo empezó la rotación, Boca encontró lo mejor de su juego. Se lo llevó puesto a Cerro Porteño. Y cuando llegó al gol ya lo merecía.

La jugada del 1-0 fue premio a un jugador que tiene la confianza en su punto más alto. Cortó, llegó al área, entendió lo que pedía la jugada y terminó empujando la pelota para festejar su primer tanto en el club. El colombiano Wilmar Barrios mostró todo su repertorio.

Parecía que se encaminaba a un triunfo cómodo y justo, pero sobre el final una gran definición del argentino Diego Churín (giró en el área y definió cruzado de zurda) le daba el empate al local.
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Pero Boca está dulce. Y así quedó en evidencia cuando fue a buscar su última chance, ya con el tiempo cumplido. Una patriada de Fabra. El colombiano trepó por la banda izquierda, entró al área, llegó hasta la línea final y tocó al medio en el momento justo para que Gonzalo Maroni la empujara al 2-1.

Como para que el cierre no tuviera lunares. Boca se vuelve feliz de Paraguay. Al ritmo de los colombianos.

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