Guerrero de norte y sur

Este domingo, a las 19:30 horas, en el Espacio INCAA Santa Rosa, se estrenará “Guerrero de norte y sur”, una película de Mauricio Halek y Germán Touza que narra la vida del malambista achense Facundo Arteaga.


Radicado en Intendente Alvear -donde da clases en escuelas secundarias- y repartido entre la docencia en el CREAr (Santa Rosa) y el UNA (Buenos Aires), Facundo Arteaga habló con Kresta sobre el film -que aún no pudo ver- y sobre aquel momento, a sus 19 o 20 años, en que decidió posponer su consagración en el mayor festival de malambo del país, para “priorizar otras cosas”.

“Me llevó un tiempo estar nuevamente entre los primeros seleccionados. Fue muy difícil. Y creo que a los chicos -los directores- les entusiasmó esa parte. Esa cuestión de “¿por qué cuando estuviste cerca, te fuiste?”, contó Arteaga.


- ¿Pudiste ver la película?
- No, la voy a ver cuando se presente en Santa Rosa. Lo que pasó es que Guillermina (su compañera, doctora en Ciencias Biológicas) se postuló para una beca de la Fundación Carolina para hacer algo relativo a reproducción y como la ganó, nos fuimos toda la familia a Murcia (España), donde ella estuvo estudiando en la Universidad de Medicina dos meses. Entonces, este año no hice festivales -porque son en enero y febrero- y tampoco pude estar para la presentación de la película en Buenos Aires.
Allá la estrenaron en febrero y pude saber que, como tuvo buenas críticas y bastante asistencia del público, la extendieron una semana más y la pasaron a la sala principal del Gaumont.


- ¿Recibiste alguna crítica por parte del público más cercano al malambo?
- Sí, fue un montón de gente. De los que saben del malambo, me han dicho que la película está muy cuidada respecto del tema del malambo; porque hace un tiempo atrás se hizo una película que abordaba el malambo, pero de un modo confuso. Y según las personas que fueron a ver esta película, no pasa lo mismo. Ronda una idea de buscar el malambo, de ver cómo, a través de esta disciplina, se van formando las amistades; el entrenamiento, el ensayo y el tiempo que conlleva... creo que esos son los puntos más fuertes de la película.


- ¿Qué pensaste que podías mostrar al aceptar esta propuesta?
- Soy muy reservado. No me muestro en las redes porque estamos muy expuestos y yo trabajo en la universidad, en los secundarios. Entonces trato de cuidar ciertos lugares.
Después de que gané el festival, me llegaron más de mil solicitudes de amistad y no acepté ninguna porque necesito un tiempo para ver quiénes son y organizarlos. Y estos chicos me habían mandado una solicitud que nunca vi. Tiempo después, ellos llegan a mí a través de una exalumna que hizo de nexo. Una vez que me contactaron, tuvimos una reunión en la que me explicaron que su idea era hablar sobre el malambo y mi idea en ese momento fue: ya que van a hablar del malambo, que lo hagan bien. Porque a veces cuando sos un neófito en el tema de esta danza en particular, se satirizan muchas cosas que no me parecen que sean necesarias. Y me acerqué con la idea de guiarlos para que trataran bien el tema. Después, ellos escribieron el guión, avanzaron un poquito más y me dijeron que querían usar parte de mi vida en el guión, y dije que sí. Escribieron el guión, lo presentaron, ganaron y ya en ese entonces yo tenía en vista a un gran amigo para que haga mi personaje, pero me dijeron “No, no, no. Queremos que vos la hagas”. Y la verdad es que me resistí un poco, porque aunque no lo parezca, me da vergüenza quedar tan expuesto.
De todos modos, me invitaron a la edición, si yo decía a algo que no, era no. Los chicos siempre fueron muy respetuosos. Me agarraron ensayando, dando clases, viajando, trabajando, yendo al campo, con mis viejos, llevando a mis hijos a la escuela, con Guillermina que, pobre, las amigas que vieron la película, la cargaban porque en la película nunca se dice que ella es bióloga, investigadora del Conicet, fotógrafa, y su imagen queda un poco apegada al rol de ama de casa. Y después hay algunas imágenes que son más de ficción.


- Hay un libro de Leila Guerriero sobre el malambo a través de ...
- ¡Sí! ¡Sobre Rodo! (Rodolfo González Alcántara)


- Claro. Guerriero describe el camino de Rodo para salir campeón del Festival de Laborde, los esfuerzos personales, el entrenamiento, la dedicación. Toda una serie de cuestiones que terminan siendo un estilo y una conducta de vida...
- Rodo es una persona adorable, sencilla, sensible. Es más místico que yo. Él vino a Buenos Aires, estudió, tuvo esa continuidad de búsqueda durante más años. Yo, en cambio, zapateé hasta los 19 o 20 años y en el momento de mi plenitud artística, cuando ya me estaba encaminando a estar entre los tres mejores malambistas del país, un poco me cansé y prioricé otras cosas. Prioricé mi carrera, cuestiones familiares y no me arrepiento en lo más mínimo.

Y cuando quise volver, cuando me sentí en otro estado de equilibrio de mi vida, ya estaba en otra etapa física y también mental, corporal, etc. Me llevó un tiempo estar nuevamente entre los primeros seleccionados. Fue muy difícil. Y creo que a los chicos les entusiasmó esa parte. Esa cuestión de “¿por qué cuando estuviste cerca, te fuiste?”. Y qué sé yo, prioricé otras cosas, el estudio... El malambo lleva mucho tiempo.

Además, la realidad es que empecé a trabajar de esto antes de salir subcampeón porque tenía una formación académica que me respaldaba. Por eso mi historia es un poco al revés del resto de los chicos que salieron campeones o que están en el malambo. Lo que sí hay en común y creo que en la peli se llega a ver es el esfuerzo de querer llegar; de que no es simple; que hay que hacer muchos sacrificios. Para mí, el campeonato fue como la frase de Rolón cuando dice que uno tiene que tener una amante. El malambo era mi amante. Yo le daba tiempo cuando podía y era un tiempo que no le robaba a mi familia, ni a mi trabajo.

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- ¿Te vas a presentar en la próxima edición?
- No sé. Mis mejores malambos fueron cuando estaba bien laboralmente, en mi casa, con un equilibrio cotidiano. Ahora estoy muy bien físicamente, con un malambo nuevo. Y hay una posibilidad de gira por Europa, así que, cuando vuelva, si tengo ganas, capaz que sí. Creo que sí. Llegando a agosto... yo voy a seguir zapateando y ensayando como si me fuera a presentar, pero eso lo definiré más adelante, antes del selectivo provincial.


- En el caso de Rodo, Guerriero describe su esfuerzo continuo para salir campeón en el Festival de Laborde, porque si bien cierra una etapa en la competencia, abre otra en lo laboral. Pero en tu caso, se ve que hay algo más ligado al deseo: “Si me siento bien y tengo ganas, me presento”, decís. ¿Pensás que tenés esa posibilidad porque en lo profesional ya estás más consolidado?
- Es el esfuerzo que yo en un momento tuve que hacer para volver a estar en la elite del malambo cuando volví. A mí me han llamado para jurar los festivales más prestigiosos de Argentina, sabiendo que yo todavía estaba en competencia. Pero ¿por qué? Porque sabían que tenía una formación académica... que te llamen de Cosquín o del Pre Cosquín para que vayas a jurar los festivales, implica que confían no solo en tu trabajo artístico, sino también en tu formación. Y yo quiero decidir: si tengo ganas y estoy bien, voy, y si no, no.

Y hay algo que quiero que quede claro: los chicos que quieren salir campeones, es para poder vivir de esto. Y lo que me pasó a mí es que yo ya vivía de la danza antes porque ocupé mi tiempo en las otras aristas de esta disciplina. Y después, si vos encontrás un profesor y una trayectoria artística que sustente lo que vos podés decir desde los libros, desde lo empírico y la parte académica, me parece que es el combo perfecto. Ahora bien, es real que los chicos que quieren llegar y quieren vivir del malambo, ese es el camino. El problema es que no siempre sucede que con el campeonato se te soluciona la vida laboral. En esta situación del país menos. Antes, si un chico ahorraba un poco, podía llamar a un profe para que lo entrene; ahora no lo puede hacer. Entonces, no se vive exclusivamente de esto o no son la mayoría los que lo pueden hacer.


- ¿Qué encontrás o qué te pasa con el malambo?
- El malambo es una danza... es un trabajo bien solista, pero que necesita de una guía, de una ayuda. Es una búsqueda y también es una expresión artística cargada de la identidad cultural de cada región, que nos permite ser nosotros mismos frente a más de 15.000 personas, arriba de un escenario que suena apenas cepillas las tablas.
Y cuando estás ahí arriba es liberador. Sin embargo, en el camino necesitás de mucha técnica, no solo en términos de ejecución, sino en conocerte, conocer los tiempos, el estilo, el cuerpo. Si Laborde es la tela, el malambo es el pincel y la pintura. Es la posibilidad de expresarse, siendo uno, pero uno como embajador cultural de su provincia, de su región.

 

Facundo Arteaga es profesor nacional superior de Danzas Nativas y Folclore (Instituto Nacional Superior del Profesorado de Folclore); licenciado en Folclore (Instituto Universitario Nacional de Arte); profesor de Arte con mención en Danzas Folclóricas y Tango (IUNA); fue becario doctoral de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica; magíster en Cultura y sociedad con mención en Sistema de creencias (IUNA); doctor en Cultura y Sociedad (IUNA); becario posdoctoral del CONICET; tesista del doctorado en Sociología de la UCA; y docente investigador universitario categorizado y miembro del comité de Admisiones del Doctorado en Artes de la UNA.Facundo Arteaga es profesor nacional superior de Danzas Nativas y Folclore (Instituto Nacional Superior del Profesorado de Folclore); licenciado en Folclore (Instituto Universitario Nacional de Arte); profesor de Arte con mención en Danzas Folclóricas y Tango (IUNA); fue becario doctoral de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica; magíster en Cultura y sociedad con mención en Sistema de creencias (IUNA); doctor en Cultura y Sociedad (IUNA); becario posdoctoral del CONICET; tesista del doctorado en Sociología de la UCA; y docente investigador universitario categorizado y miembro del comité de Admisiones del Doctorado en Artes de la UNA.Además ha escrito y publicado artículos científicos para revistas internacionales, capítulos de libro y ha sido evaluador de las mismas. Compilador del libro Folklore Latinoamericano, publicado por el Área de Folklore de la UNA.Actualmente es docente concursado en el Área de Folklore de la UNA, en el CREAR de Santa Rosa y en los secundarios Alicia Moreau de Justo y EPET Nº 7 de la localidad de Intendente Alvear.

*Foto de Guillermina Bilbao.

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