“Mis ex compañeros están angustiados”

José Mauri se preocupa por lo que sucede en el país donde jugó 9 años.

Con 23 años, José Mauri ya vivió de todo en el fútbol. El actual mediocampista de Talleres de Córdoba, nacido en Realicó, se fue a Italia a los 14. Allí debutó con 17 años en un Parma que luego iría a la quiebra para después llegar a un gigante como el Milan. Tras cuatro años en el Rossonero, en octubre volvió a Argentina y cuenta cómo está haciendo una cuarentena diferente, a pleno aire libre.

“Estoy en un campo en Realicó, mi pueblo de La Pampa. Así que un poco agitado, estar arriba del caballo cansa”, dice en una entrevista con un diario de Buenos Aires. “A la mañana hago los entrenamientos que manda el profe. A veces, dependiendo de los trabajos que nos dicen, puedo hacer hasta 200, 300 metros. Tengo espacio para correr, je. Después la tarde estoy libre para hacer cosas en el campo, andar a caballo. Tengo esa suerte".

-¿El campo es tuyo o de tu familia?
-Es de un amigo de toda la vida, Gonzalo Fortuna. Es un campo de siembra y hacienda a dos, tres kilómetros del centro. No tenemos ni wifi ni televisión, sólo teléfono y parlantes para escuchar música... A la mañana entrenamos juntos que lo hago ejercitar un poco a él y a la tarde él me hace entrenar a mí arriba de los caballos.

-Es volver un poco a viejas épocas.
-Sí, sin dudas. Aparte hay que rebuscársela. Pensá que acá no hay Internet o la posibilidad de Netflix, hay que ocupar las horas. Tomamos mucho mate, charlamos un montón. Por lo menos no estoy solo.

-¿Y tu familia?
-Están encerrados allá en el pueblo mi mamá, mi papá y mi hermana. Ni salen porque en un pueblo es más fácil controlar. Sale la Policía a la calle y mete adentro.

-¿Y tu hermano Juan está en Italia?
-Sí, mi hermano Juan juega en el Palermo en la Serie D. Hace mucho más que está en cuarentena por la terrible situación en la que está Italia. Me cuenta que ahí están todos desesperados, que le dieron bola tarde a lo que pasó. Ellos están completamente encerrados con su mujer y sus hijos. Y, por ejemplo, tiene que pedir un permiso para ir al supermercado y sale sólo él. También tengo a ex compañeros que están angustiados porque lo viven en carne propia. Yo tenía un conocido de Parma que falleció por el coronavirus. Es muy difícil.

-¿Con qué ex compañeros hablás?
-Tenemos un grupo de Whatsapp con los que compartía plantel en Milan: Biglia, Musacchio, Suso, Samu Castillejo... También con Bonucci, que ahora está en la Juventus y me dijo que estaba bien y que lo de Paulo (Dybala) nadie se lo esperaba. Este virus agarra a cualquiera, de la edad que sea. Si te ponés a pensar: ¿quién está mejor entrenado y alimentado que Dybala? Y le agarró a él y la novia que son chicos jóvenes. Lamentablemente están todos en la misma, también por los padres, la gente grande, sus hijos.

-¿Qué dicen los argentinos?
-Con ellos hablamos todos los días. Cuentan detalles de lo que es estar ahí, cómo completar el día después de tanto encerramiento y con los chicos. Hacen lo que pueden.

-Con Higuaín tenés buena relación a pesar de haber jugado poco con él ¿no?
-Sí, es un crack el Pipita. Enseguida pegamos onda aunque ya teníamos amigos en común. Así que siempre nos cagábamos de risa con él, es muy gracioso. Nada que ver a lo que parece afuera, es un espectáculo jaja. No hablé mucho este último tiempo.

-¿Hablaban de Selección?
-Más vale. De todo ese grupo desde las Copa América que perdieron y después no pudieron remontar. Estaban muy dolidos. Nadie sufrió más que ellos estando ahí. Todavía les duele, pero no les queda otra que seguir para adelante. Si no no hubieran hecho las carreras que hicieron.

-Vos jugaste para las Juveniles de Italia y después los rechazaste. ¿Fue así?
-Claro. Cuando tenía 16 y estaba en Inferiores del Parma me llamaron y el director deportivo del club me convenció. Me dijo que fuera, que si quería el día de mañana igual podría jugar con Argentina. Así que fui y jugué el Europeo (torneo juvenil). Después ya en el Milan me llamaron para el Sub 21 y ahí fue donde dije que no. Me obligaron a ir igual una semana y cuando volví les dije que estaba todo bien, pero que no iba a ir más.

-¿Pensando en jugar con Argentina?
-No, es que realmente no me sentía cómodo. Capaz si tenía 28 años y estaba la posibilidad de jugar un Mundial no me la iba a perder por ser argentino. Tampoco estoy yendo a la guerra, es jugar al fútbol. Pero no me sentía cómodo en ese momento y dije que no. Me agarraba en otra situación y capaz que decía que sí.

-¿Cómo fue tener a Gattuso de DT?
-Un loco lindo. Llegó al Milan después de Montella, que era un entrenador muy tranquilo, con entrenamientos relajados. Llegó él y revolucionó todo: de entrada empezó a gritar, a motivar y eso lo hace distinto tanto como cuando era jugador y ahora como técnico. Porque saca el plus que tienen los jugadores para dar un poquito más. Está todo el día queriendo que el jugador dé más, atrás tuyo, pregunta cómo estás a cada rato. Es pesado pero en el buen sentido, les da mucha más bola a los que no juegan que a los que sí.

-Estuviste cuatro años en el Milan. ¿Cómo se explica el hecho de que no pueda volver a ser lo que era antes?
-El Milan viene hace años apostando por jóvenes promesas pero nunca las mantiene. Han gastado muchísima plata en muy buenos jugadores de corta edad, pero no les tienen paciencia ni les dan la confianza para que esos jugadores sean estrellas el día de mañana. Allá vos jugás de cinco y ya te comparan con Pirlo. Y vos decís ‘no, pará un poco, no soy Pirlo’. Estaban acostumbrados a esos jugadores. Si apostás por jóvenes tenés que bancarlos hasta el final, no dejarlos dos o tres partidos y si se equivocan no ponerlos más. Eso creo que es lo que pasó.

-¿Cómo fue tomar la decisión de volver de Europa para Argentina?
-No me costó para nada. Hacía nueve años que estaba en Italia, ya me había cansado un poco y necesitaba volver. Me fui a los 14 años y cuando se dio la posibilidad me vine. Extrañaba la familia, los amigos y volví. En Córdoba me encontré con una ciudad muy futbolera. Viven el fútbol día a día, muy distinto a lo que es el fútbol italiano. Estoy muy contento.

-¿La adaptación a Talleres fue difícil?
-Siempre me adapté a cualquier tipo de situación. Estando en el Milan tenía todo, estaba en un club de elite y pasé a Talleres que está muy bien, es un club muy ordenado pero no se puede comparar. Pero no me costó, vine muy mentalizado en también acercarme a los amigos y la familia que eso ayuda.

-¿Futbolísticamente te sentís cómodo?
-La verdad que sí. El técnico (Alexander Medina) me dio confianza enseguida y eso es más del 50% para un jugador. Si no tenés eso es difícil que saque lo mejor de uno y el Cacique enseguida confió en mí y me pude adaptar rápido a un grupo muy lindo, muy divertido. Ellos me facilitaron las cosas.

-Se ve un equipo dinámico, con muchos jóvenes en todas las líneas.
-Por más que seamos jóvenes, lo que vi distinto es que son personas que se les puede decir y hablar de cualquier cosa y lo van a tomar para bien. Son muchos chicos humildes, nos llevamos bárbaro.

-¿Vivís el día a día o te ponés metas?
-Nunca viví con sueños, soy una persona cambiante. Si querés prendo el cassette y te digo que quiero llegar lo más lejos con Talleres en la Copa Superliga y ver después. Pero si te digo así te estaría mintiendo. La verdad que no sé qué puede pasar y veré. Estaba en Italia y no tenía pensado volverme a Argentina y cuando vine me quedé acá.

-Por lo menos pudiste encontrar un poco de continuidad en Talleres.
-Vivo el día, me gustaría afianzarme para estar tranquilo. Y en Córdoba lo encontré rápido eso porque después del primer partido que jugué contra Racing de titular ya me dieron mucho cariño y me sentí querido enseguida. No hay nada más lindo que eso. Ahora esperemos que esta situación se solucione.

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