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EL DIARIO digital
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La realidad superó a la ficción en la Subcomisaría de la villa turística pampeana Casa de Piedra. Lo que debía ser una inspección de rutina de la cúpula policial de la Unidad Regional IV terminó en un escándalo administrativo con un protagonista central: el exintendente David Bravo condenado por trata de personas.
De acuerdo a lo que pudo saber El Diario, al llegar a la dependencia para controlar el estado de los detenidos y el funcionamiento del edificio, los jefes policiales se encontraron con una escena desconcertante: la puerta principal estaba cerrada con llave y no había un solo uniforme a la vista. Tras insistir durante varios minutos, una cara conocida asomó por una de las ventanas para dar explicaciones.
Fue el propio David Bravo quien, desde su condición de detenido, tuvo que oficiar de "anfitrión" ante sus superiores jerárquicos. El exjefe comunal, recientemente alojado en esa sede tras confirmarse su condena por trata de personas, les informó a los inspectores que los policías se habían retirado hacía un rato y que él, junto a otros tres presos, se encontraban solos en el edificio.
Pocos minutos después, los dos suboficiales regresaron a la subcomisaría. Según su descargo, habían detectado a una "persona en actitud sospechosa" en la villa y decidieron salir ambos a interceptarla, olvidando la premisa básica de mantener una guardia mínima, especialmente habiendo internos de alto perfil político y judicial en las celdas.
La Jefatura de Policía no aceptó las explicaciones como válidas y aplicó medidas de inmediato. Los efectivos recibieron 15 días de arresto, lo que implica una recarga horaria y confinamiento en la unidad. El caso será girado a la Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA) para determinar si la custodia de Bravo y los demás presos estuvo en riesgo real de fuga.
El episodio deja en una posición incómoda a la fuerza, no solo por la falta de personal en una zona estratégica, sino por el simbolismo de que un condenado por delitos federales termine siendo, aunque sea por unos minutos, el único "responsable" visible de una institución de seguridad.