“Estamos acá para escribir la historia que nunca nos contaron”

La escritora y periodista Ayelén Pujol presentará este sábado "¡Qué jugadora!", un libro que aborda el recorrida de las mujeres en el fútbol.


“Somos la tortas, las marimacho, las tortilleras, las putas, las Carlitos, las que lavan los platos, las machonas, las varoneras, las históricamente relegadas y estamos acá para escribir la historia que nunca nos contaron, para que las nenas no tengan que padecer nunca más esos motes, para que las futbolistas del futuro puedan tener sus propias ídolas”.

La frase pertenece a Ayelén Pujol, periodista y autora de “¡Qué jugadora! Un siglo de fútbol femenino en Argentina” (Editorial Ariel), un libro que aborda el recorrido de las mujeres en ese deporte y que se presentará este sábado, a las 19:30 horas, en la Legislatura provincial con entrada libre y gratuita.

“‘Qué jugadora’ es un libro que trata de ponerle nombre a un montón de años de silencio en la historia del fútbol argentino. Esos nombres que faltaban cuando repasábamos o estudiábamos la historia, son los de las mujeres futbolistas”, definió Pujol en una entrevista radial.

Pujol, que además de periodista, escritora y trabajadora social, es jugadora de La Norita Fútbol Club (en homenaje a la madre de Plaza de Mayo Norita Cortiñas), fue seleccionada el año pasado como la única jurada argentina para la elección del Balón de Oro femenino que entregó la revista francesa France Football.

“La idea de ‘¡Qué jugadora!’ es plantearnos qué pasaba con las mujeres. ¿Por qué no eran nombradas? Es un recorrido por un siglo de fútbol femenino en Argentina para conocer a las grandes ídolas, a las heroínas; para conocer a los grandes equipos, los grandes partidos”, indicó.

El libro, que cuenta con prólogo de la periodista deportiva Ángela Llerena, también se extiende al periodismo y a las identidades disidentes.

“Ángela es la madrina del libro. Y su historia dentro del periodismo aparece en el libro, porque hay historias que rodean al fútbol o que tienen al fútbol como eje, como las periodistas deportivas, que canalizaron esa pasión por el fútbol en el periodismo pero que trabajan en un ámbito machista. Lo mismo pasa con las árbitras y con las identidades disidentes. Está la historia de Higui y de Victoria Liendro, que es una compañera trans, jugadora en la liga de Salta, que nos invitan a pensar qué pasa con las identidades disidentes en el fútbol”.

El inicio

Para Pujol el inicio del fútbol femenino se remonta a 1923, más precisamente al 12 de octubre en ciudad de Buenos Aires: “Argentino” se enfrentaba a “Cosmopolita” y todo terminó en conflicto porque el empresario que organizaba la fecha quería quedarse con toda la recaudación. Las jugadoras de ambos equipos no se lo permitieron.

“Me pareció que tenía un valor simbólico muy fuerte porque si algo caracteriza a este siglo de fútbol femenino en Argentina, es la lucha de las jugadoras por conseguir la igualdad”, caracterizó la escritora.

En marzo y tras atender los reclamos de numerosas jugadoras que se posicionaron como trabajadoras en desigualdad de condiciones, la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) y Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA) firmaron un convenio que sentó las bases para el desarrollo de la disciplina, comprometiéndose a la suscripción de 8 contratos en cada uno de los 16 clubes que componen la Liga de Primera División, junto con destinar 120.000 pesos mensuales a cada institución durante un año para que cumplan con los salarios a las jugadoras.

El primero que dio el puntapié fue San Lorenzo que, un mes después, se convirtió en el pionero en profesionalizar el fútbol femenino con 18 contratos, incorporando a Macarena Sánchez exjugadora de la UAI Urquiza que inició acciones legales contra el machismo en la industria y el deporte, llevando a otro plano de atención la desigualdad estructural de las mujeres.

“Por ahí escuchamos que algunas personas dicen que el fútbol femenino está de moda. Yo creo que lo que sucede tiene la potencia de un montón de luchas e historias. De las que pelearon por cobrar lo que correspondía en 1923; de las que jugaron en espacios públicos en la década del 50; las mundialistas que fueron a México sin botines, sin camisetas y sin entrenador. Creo que condensa todo eso y que se da en un momento histórico muy particular, con el movimiento feminista muy presente en las calles y con el fútbol incluido en esa agenda feminista como espacio en el que hay que reivindicar un montón de derechos”, analizó Pujol. Y añadió: “Maca es la que puso el cuerpo y decidió enfrentar, chocar de frente al poder, a su club que no la consideraba trabajadora y a la Asociación Argentina de Fútbol. Creo que hizo temblar la tierra; los poderes más enquistados en el fútbol. Algo que no sé si algún futbolista varón se hubiera atrevido a hacer. Imaginate, ella presentó su denuncia en enero y estamos en septiembre y está por empezar el primer torneo semiprofesional. Va a ser la primera vez en la historia de nuestro país que las futbolistas son consideradas trabajadoras. Creo que, sin dudas, ella es la bandera de todas estas luchas”.

Sin embargo, Pujol marcó los límites: “No es que todas las jugadoras van a tener contratos. Falta un montón. No hay divisiones inferiores en todos los clubes; el torneo es con equipos de Buenos Aires, Capital Federal, y uno de Rosario. Es decir, la federalización del fútbol también es una tarea. La lista es larga pero estamos por arrancar algo que va a transformar la historia”.

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