Javier Bogantes: “Lo importante es que los estados protejan el agua”

Fallos: dijo que el impacto de los fallos del TLA depende del uso que le den los demandantes y los estados afectados.

El presidente del Tribunal Latinoamericano del Agua, Javier Bogantes, afirmó ayer que “lo importante es que los estados se preocupen, protejan el agua para que todas las poblaciones tengan el acceso al agua”.
Bogantes llegó a La Pampa para participar de una recorrida por el oeste de la provincia. Hará base en Puelches para recorrer el cauce seco del río Salado-Desaguadero-Chadileuvú-Curacó. El caso de la interrupción del escurrimiento del río (por obras hídricas realizadas en San Juan y en Mendoza) fue presentado por la Fundación Chadileuvú en una preaudiencia en Guatemala.
Junto al presidente de la FuChad, Héctor Gómez, y los otros integrantes de la entidad Martín Berhongaray, Alberto Goldberg, Norma Araujo, Héctor Agüera y Abel Cuenya, Bogantes reveló el impacto de los fallos del TLA. También la repetición de la problemática de disputa de agua entre estados y países.
Explicó que “ahora en la preaudiencia de Guatemala se presentó el caso de la problemática del río Salado y todo este sistema”.
Afirmó que “hay un poeta alemán que dice que la única prueba, la más irrefutable y verdadera del agua es la sed. Por estas problemáticas del agua hay acumuladas, en diferentes partes de América Latina, poblaciones que padecen sed. Porque ahí fenómenos de explotaciones mineras que se apoderan de los recursos hídricos provocan derrames que afectan su potabilidad o el acaparamiento del agua, la tendencia es que las poblaciones dependen más del agua embotellada”.
“Esta gira que vamos a hacer, ya lo hicimos cuando vinimos por el río Atuel, es una gira de observación, de campo, para ver cuál es la situación que se está corroborando. Y con las pruebas que presentaron en Guatemala y estas observaciones, ir conformando un caso que es muy probable que se estaría presentando en un jurado internacional, en algún país latinoamericano o en Holanda, donde se está planeando realizar una audiencia y llevar esos temas no solamente al conocimiento de América Latina sino también de Europa. Es bueno que se conozca lo que está sucediendo en Argentina y en esta región pampeana”, detalló.
 

- ¿Cómo afectan a los gobiernos los fallos, que no son vinculantes, del Tribunal Latinoamericano del Agua?
- En primer lugar, no hay una instancia internacional que sea vinculante en materia ambiental. A excepción de temas transfronterizos como el caso del río Uruguay (las papeleras) y ahora del río San Juan entre Nicaragua y Costa Rica. Pero por lo general los fallos del Tribunal tienen una influencia más que todo en el ámbito de los consumidores. Hay consumidores en el mundo que no les gusta consumir productos que están causando efectos ambientales, o problemáticas en derechos humanos, o afectando el agua. Estos por lo general son difundidos a nivel general. No son veredictos solamente éticos, una cuestión moral de cómo deben comportarse con el agua, sino científico-técnicos. Los veredictos se convierten en una herramienta, que pueden ser atendidos en algún país por las cortes. Por ejemplo el caso Pascua Lama, que lo presentamos en la audiencia del 2012 que se presentó en el aula magna de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, fue asumido por la Corte Suprema de Justicia de Chile. Y fue una importante información para que ellos prohibieran la explotación de Pascua Lama en la región chilena. Son herramientas para hacer una presión. Depende mucho de cómo lo utilizan los demandantes. Por lo general, hay una difusión internacional a nivel de Latinoamérica y del mundo sobre los veredictos específicos.
 

- Reciben muchos casos, ¿qué particularidad tiene este del río Salado?
- Fue una preaudiencia. Fue ante un jurado. Siempre se busca que se presenten la parte demandante como la demandada. En la preaudiencia no es necesario. Ahora en la audiencia vamos a tratar que estén las dos partes. Nos interesó el caso. En la primera parte estaba bien presentado y el sistema probatorio, consolidado. Estos de problemas interprovinciales son casos emblemáticos que se están dando en diferentes países de América Latina, no solo en casos interprovinciales sino entre comunidades. El tema de los conflictos por el agua se ha dado en Chile, Bolivia, México y Guatemala. Nos interesan desde el punto de vista de lo político. Además son fuentes de abastecimiento para importantes comunidades donde están estos sistemas hídricos. Nos parece que es de gran importancia asumirlo.
 

- Usted dijo, cuando vino por el Atuel, que confiaba que se solucionara con el diálogo. Ahora se judicializó. ¿Siente frustración?
- Lo que conversábamos con la Fundación Chadileuvú es que es un tema que no pensamos dejarlo de lado. Por lo general cuando hay un fallo del Tribunal es fundamental que los demandantes le den un máximo seguimiento, se ha llegado a logros muy claves. Pero por ejemplo vengo de una reunión de AySA, que lleva la presidencia de ALOAS (Asociación Latinoamericana de Operadores de Agua), en una reunión que había quinientos representantes de operadores de agua, del Banco Mundial, del BID y las agencias internacionales que están en el tema. Yo mencioné el veredicto del río Atuel. Había representantes de Mendoza. Hay alternativas. Nos interesa darle un seguimiento y esperar que se pueda llegar a una solución eficaz que tenga impacto en el largo plazo. Está en la Corte Suprema, pero desde lo político se debe seguir trabajando para hacer justicia. Está la legalidad, pero no necesariamente lo legítimo. La justicia solo es legítima cuando no afecta derechos de las personas, peor de las comunidades. Estos ecosistemas se están perdiendo por una situación de injusticia, que quedó palpable.

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