Actualidad agrícola y ganadera en La Pampa

Por Mariano Fava (*)

Estamos iniciando el mes de febrero y la mayor parte de la cosecha gruesa 2017/18 ya transcurrió, o está en su período crítico, es decir floración e inicio de llenado de grano. Esto se produce en un contexto de una intensa sequía y golpe de calor, es decir que se apilan dos tipos de estrés: el hídrico y el térmico. Ante esta situación es difícil determinar cuánto impactará en el rinde de los cultivos, pero algo es seguro, le van a afectar a la baja.

Incluso el girasol, una especie resistente a las condiciones de falta de humedad, si se lo planta en suelos profundos y con disponibilidad hídrica en el perfil, habrá transcurrido su período crítico en condiciones de estrés hídrico y térmico. En aproximadamente diez días se van a iniciar las labores de recolección de los primeros lotes de esta oleaginosa (girasol), y proporcionará una buena idea de lo que nos esperará en materia de producción de girasol pampeano.

Para el resto de los cultivos, básicamente la soja y el maíz, falta mucho aún por definir, y son fuertemente dependientes de lo que ocurra en materia de lluvias futuras. Los pronósticos no son alentadores, los modelos más comúnmente consultados por ingenieros y productores de la zona no arrojan probabilidades importantes de agua hasta después del 15 de febrero. Si esto termina por confirmarse y la temperatura no amengua, la situación va a ser muy complicada y heterogénea.

En general se notan cultivos de primera buenos, con excelente desarrollo y atravesando bien el estrés hídrico, seguramente como resultado de un poderoso sistema de raíces que esta usufructuando la humedad subsuperficial, resabio de la otrora de la inundación que tuvimos a finales de 2017. Pero si analizamos los cultivos tardíos y de segunda, se los nota bien establecidos, soportando las condiciones de estrés, pero con un desarrollo pobre, se los ve como “esperando” el golpe de agua para finalmente crecer y tener una cierta probabilidad de producir razonablemente bien, el peligro es que “envejezcan y no desarrollen”. Si no llueve más que pronto, se empezará a descontar expectativa de producción de manera importante en la provincia de La Pampa.

Si analizamos lo que pasa en el contexto ganadero, la situación no dista mucho de la agrícola. Soportando uno de los incendios más importantes de las últimas décadas en la zona de cría, pues prácticamente al fuego no le queda nada por quemar, muy angustiosamente está todo reducido a cenizas. Va a llevar un tiempo de recuperación importante y angustioso. En la zona de invernada mientras tanto, los pastos no están rebrotando adecuadamente, los campos “se achican”, los bovinos encerrados no engordan de manera adecuada por el golpe de calor y se han podido hacer pocas reservas de pasto para el invierno. Adicionalmente, mucho del maíz plantado en la provincia tiene como destino el consumo de los productores, ya sea de manera directa (pastoreo) o con una trilla y posterior suministro como suplemento, pero si los rindes no son los esperados, es posible que se disponga de menos grano para la invernada.

Para finalizar, diremos que toda la provincia se encuentra en un contexto de falta de humedad y/o incendio. Paradójicamente en menos de 60 días, pasó de un extremo (inundación) al otro (falta de humedad e incendio). Ahora solo resta esperar y ver qué pasa con el clima, para luego evaluar el contexto y delinear las acciones a tomar de cara a la próxima zafra de trigo, que de por sí viene con números ajustados. Si bien en próximas ediciones nos vamos a referir más acabadamente a esto, los primeros márgenes brutos arrojan rindes de indiferencia, es decir la producción de grano mínima necesaria para no perder ni ganar dinero (es decir, salir hecho) en campo propio y haciendo la mayoría de las labores el productor (excepto cosecha), de alrededor de 1700/1800 kilos por hectárea. Mientras que para campos arrendados el rinde de indiferencia asciende a 2200/2300 kilos por hectárea. Sin duda esto motivará una retracción en la intención de siembra de trigo y un amparo cada vez más importante de los productores pequeños y medianos en la ganadería, ya sea de invernada, cría, o lo que es más recomendable desde el punto de vista de la rentabilidad, el ciclo completo con terminación a corral de la invernada y de la vaca de rechazo.

(*) Ingeniero agrónomo - Posgrado en Agronegocios y Alimentos - (M.P.:607 CIALP) - @MARIANOFAVALP

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