Comenzó el juicio a José López por enriquecimiento ilícito

El ex secretario de Obras Públicas José López comenzó hoy a ser juzgado por presunto enriquecimiento ilícito en la causa que se inició el junio de 2016, cuando fue encontrado con bolsos que tenían casi nueve millones de dólares en un convento de General Rodríguez.

En la primera audiencia, el Tribunal anticipó que se daría lectura al requerimiento de elevación a juicio formulado por la Fiscalía.

El ex funcionario, que está alojado en el penal de Ezeiza, fue trasladado a los tribunales de Comodoro Py 2002 diez minutos antes del comienzo del debate, previsto para las 12:30.

Allí también se encontraban, María Amalia Díaz, la monja Inés Aparicio, y los supuestos testaferros Andrés Galera, Carlos Gianni y Marcos Marconi, también juzgados en este proceso.

En tanto, el empresario Eduardo Gutiérrez, dueño en los papeles de la vivienda en la que residía López y otro de los imputados, no asistió a la audiencia y siguió el debate mediante videoconferencia desde su domicilio, a raíz de problemas de salud.

En la madrugada del 14 de junio de 2016, López fue detenido en un convento de General Rodríguez con una carabina y cuando intentaba esconder bolsos con casi 9 millones de dólares, 150 mi euros.

Desde ese momento se encuentra detenido en la cárcel de Ezeiza y además del procesamiento por el dinero hallado en los bolsos, que nunca pudo justificar, se lo investiga por ser el supuesto dueño de la casa de Tigre en la que vivía, ya que la Justicia considera que era suya pero estaba a nombre de testaferros.

Entre los testigos convocados figuran el exjefe de Gabinete del kirchnerismo Aníbal Fernández; el actual vicepresidente primero de la Cámara de la Construcción Juan Chediak; el ex titular de la Unión Industrial Argentina (UIA) Héctor Méndez y el legislador correntino del Parlasur Alejandro Karlen.

El juicio estará a cargo de los jueces Adrián Grunberg, José Antonio Michilini y Ricardo Basílico, este último proveniente de un tribunal oral criminal ordinario y que pidió y obtuvo el pase al fuero federal.

Además de López, preso en la cárcel de Ezeiza, serán juzgados su esposa María Amalia Diaz, la religiosa Celia Aparicio y los empresarios Andrés Galera, Eduardo Gutiérrez, Carlos Gianni y Mario Mareoni.

Luego de varios cambios de abogado, López y su esposa llegarán a juicio con defensa oficial, a cargo de Pamela Bisserier.

El fiscal será Miguel Ángel Osorio y la Oficina Anticorrupción actuará como querellante.

Además de la condena penal si se lo encuentra culpable de enriquecimiento, al final del juicio y una vez que la pena quede firme, podrá resolverse el destino de los 9 millones de dólares que permanecen en la bóveda del Banco Central y de los demás bienes cuyo origen se cuestiona.

El ex funcionario está procesado en otras causas por corrupción y aún le esperan más juicios orales sin fecha de inicio como el del direccionamiento de la obra pública en Santa Cruz, donde está acusado junto a la ex presidenta Cristina de Kirchner y a su ex jefe en el Ministerio de Planificación, Julio De Vido.

López guardaba los fajos de billetes en un falso piso de un tanque de agua en su casa de Dique Luján y desde allí los trasladó en bolsos y una valija al monasterio "Nuestra Señora de Fátima" en la madrugada del 14 de junio de 2016.

En ese lugar fue sorprendido y detenido luego del llamado de un vecino al 911 alarmado por los movimientos extraños y temeroso por la seguridad de las religiosas.

Al ser indagado durante la investigación del caso, el ex segundo de Julio De Vido en el Ministerio de Planificación Federal sólo dijo que ese dinero provenía "de la política", pero no dio mayores precisiones sobre el origen de los fondos.

El Tribunal ordenó establecer también el valor de seis relojes de alta gama que López tenía en uno de los bolsos y también de joyas encontradas durante el allanamiento a su casa de Dique Luján.

Al cargo de enriquecimiento ilícito por no poder justificar los millones de dólares en efectivo secuestrados, se le sumaron dos acusaciones más, una por el origen de los fondos usados para comprar su casa en Dique Luján valuada en 680 mil dólares y otra por un departamento en Recoleta.

López siempre sostuvo que era inquilino de ambas propiedades pero el juez federal Daniel Rafecas, a cargo del caso, no le creyó y lo procesó junto a quienes figuraban como dueños y rentadores de las viviendas, que para el magistrado actuaron como testaferros.

Al procesar a los empresarios, Rafecas evaluó que actuaron como "prestanombres" a cambio de supuestos beneficios en la adjudicación de obra pública.

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