Emotivo pedido de una familia por un trasplante

La familia de un pampeano, Enrique Rolhaiser, que está en emergencia nacional a la espera de un transplante de corazón, lanzó una llamado en favor de la donación de órganos.

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“Queremos que ese corazón aparezca. No sabemos cuánto más va a aguantar con el suyo”, dijo su nieta Luisina Cisneros en el escenario de la Feria del Regalo, en las vías del ferrocarril.

Se trata de Enrique “Quique” Rolhaiser. Es un jubilado de 67 años que trabajó en Recursos Naturales. Todos los años tiene un puesto en la Feria del Regalo con sus obras de arte francés. Ahora está internado en el Hospital Italiano. Estuvo en un operativo de transplante el miércoles, a punto de recibir un corazón, pero no fue suficiente la compatibilidad que dio un 67%, lejos del 98% necesario.

“Les pido que donen órganos cuando nos preguntan. Yo misma dije que no. Pero tenemos que pensar en que se salvan vidas”, dijo Luisina Cisneros desde el escenario de la Feria del Regalo.
La familia tiene el apoyo de la fundación “Los órganos no van al cielo”. Roxana Diharce y Mary Sosa contaron que la ONG, con organización a nivel nacional, tiene vínculos con el INCUCAI para desarrollar actividad, difundir la donación y asistir a las familias con personas en emergencia nacional.

“Yo tengo hijos. El mensaje mío es que no nos llevamos nada. Los órganos se van a pudrir en un cajón. Tratemos de concientizarnos más para que donemos los órganos. Nosotros nos vamos, pero los òrganos pueden salvar a muchísima gente”, dijo Luisina, emocionada.

“Les agredezco que me escuhen. Pongámonos a pensar en otra ente que lo necesita. Seamos más generosos. Y se qué no está presente, pero todos los años él viene a la Feria porque hace arte francés y los vende en su puesto”, dijo.

Quiero que ese órgano aparezca ya. Estamos medio desesperados. No sabemos  cuanto peude aguntar con su corazón. Por el momento no nos han dicho nada desde el Hospital, solo que hay que esperar”, dijo la joven.

“Les agradezco y les recuerdo: los órganos no van al cielo. Tratemos de salvar más vidas”, convocó Luisina, destando un fuerte aplauso, que era una caricia para la familia Rolhaiser.
Abajo del escenario, Rosa Amalia Cabral -la esposa de Quique y abuela de Luisina- se abrazaba con sus otros nietos, y con sus hijos Lucas, Azucena, Fabián, Eduardo, Claudia, Fernando y José.

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