Avances, retrocesos y días problemáticos

En la columna editorial de cada lunes, La Arena Vernácula, un repaso a algunos de los temas que quedaron de la semana que se fue: la defensa de los recursos hídricos pampeanos, y los cortes de agua y electricidad.

Una de cal...

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Fue otra semana de vaivenes, avances y retrocesos en la pelea de los pampeanos y las pampeanas en defensa de los recursos hídricos de una provincia condenada a la sequía y al despojo de esos recursos.

Resulta un avance en la generación de esa conciencia la movilización que diversas organizaciones y agrupaciones armaron en y hacia el oeste, con la idea de seguir manteniendo en la agenda un tema que durante largos años también los gobiernos locales habían olvidado o metido bajo la alfombra.

Esas fallas y defectos oficiales, la cantidad de carencias y limitaciones en el accionar de los ejecutivos pampeanos también, forman parte de la historia que nuestra provincia tiene que revisar con ojo autrocrítico, pero que tampoco significa frenar el ímpetu actual de los reclamos, que son genuinos y sensatos, que tienen razón de ser y que han contagiado a múltiples sectores de la comunidad.

La postura de Mendoza ya está clara: no da el brazo a torcer en su mezquina interpretación de la situación y pretende defender la misma tesitura que ha sostenido a lo largo de los años, según la cual el Atuel le pertenece y sus aguas están para ser aprovechadas a conveniencia, ninguneando la interprovincialidad y aun la orden emanada desde el máximo organismo judicial.

En efecto, la indiferencia respecto de lo dispuesto por la Corte Suprema de Justicia -tanto en su fallo del ‘87 como en el más reciente- quedó nuevamente expuesta en estos días en que la provincia cuyana acudió al encuentro del Comité Interjurisdiccional del Atuel Inferior (CIAI) con su insólita propuesta de que un caudal de 1,3 metros cúbicos por segundo sea suficiente para restaurar el ecosistema en esa zona del noroeste pampeano.

Con esa oferta que La Pampa sabe es ridícula y sus representantes consideran con acierto como una tomada de pelo, la posibilidad de un acuerdo antes del 14 de febrero queda imposibilitada, por lo que será otra vez la Corte la que tenga que definir cuál es ese caudal, en qué tiempo debe estar corriendo, cómo se ejercen los controles y quién gestiona otros aspectos vinculados al conflicto.

Por otro lado, durante la semana que se fue, la Provincia formalizó otra presentación ante la cabeza del Poder Judicial, para que se considere nulo el laudo con el que el presidente Mauricio Macri se congració con el poder político mendocino, y desde ya que con su establishment y posiblemente una mayoría de habitantes.

Ese laudo, sabido es, habilitó el avance de la obra Portezuelo del Viento, que aunque se presenta como un emprendimiento para generar energía que será parte del sistema provincial mendocino, en realidad es un primer paso para propiciar el trasvase del río Grande al Atuel, con el fantasma de que genere la sequía, ahora, del río Colorado.

El pedido que hace La Pampa implica también la suspensión de las obras y sus trámites, asunto que parece poco probable -o que en todo caso surgirá después de muchos trámites y tiempo- porque en el medio hay fortísimas presiones no solo políticas, sino también económicas, puesto que la obra de Portezuelo implica por un lado consecuencias negativas para la provincia, pero además un millonario negocio para las partes involucradas.

...y una de arena...

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Una buena parte de los pampeanos vivió días problemáticos asociados a la ola de calor: a las altas temperaturas que ya de por sí generan inconvenientes se suman de la mano con ese factor los incendios rurales extendidos, además de cortes de energía eléctrica y en el caso de Santa Rosa hasta interrupciones del agua potable por la rotura del acueducto Anguil - Santa Rosa.

Además, en ese caso puntual, a la Municipalidad le pasó lo mismo que le ha ocurrido en otras oportunidades a Aguas del Colorado en roturas del acueducto del Colorado: al concretarse la reparación, y retomar la circulación de agua, la presión genera una nueva falla.

La circunstancia no fue de la gravedad que otras circunstancias de este tipo han generado en la capital provincial, pero obligó a la comuna a pedirles a los vecinos de manera “encarecida” (textual del comunicado de prensa oficial) que solo usaran el agua de red para necesidades básicas.

En esos casos, los funcionarios municipales modifican su relación con los ciudadanos de Santa Rosa, a los que en otras ocasiones cuestionan y reprochan por supuestas desidias, o directamente acusan por distintas situaciones (basurales, pago de tasas, pérdidas de agua).

La gestión de Leandro Altolaguirre, que de verdad recibió una pesada herencia en varios aspectos vinculados con la vida cotidiana de la ciudad, se empeña en los últimos tiempos en buscar chivos expiatorios para algunas situaciones problemáticas a las que debe una respuesta y solución.

En esta semana que se fue cayeron las críticas sobre la provincia por la construcción de barrios sin prever nuevas redes cloacales (después se supo que la propia Municipalidad autorizó ese tipo de obras).

Antes, había sido la Cooperativa Popular de Electricidad, a la que responsabilizó por las roturas de las calles céntricas.

Justamente la CPE tuvo una agitada semana: se produjeron cortes como consecuencia del impresionante aumento de la demanda energética en los días de más altas temperaturas.

Peor ha sido esa problemática, desde ya, en las grandes ciudades del país y especialmente en la provincia de Buenos Aires, donde además la desidia y el destrato de las firmas privadas que prestan el servicio de energía eléctrica están absolutamente naturalizados.

Esos inconvenientes ocupaban más espacios mediáticos hace un par de años, para señalar las ineficiencias de un poder político que controló de modo insuficiente: esa es, sin dudas, una de las partes que está en deuda.

Pero también las firmas privadas tienen una importante cuota parte de responsabilidad: son empresas, además, con estrechos vínculos con el actual poder político, en una época donde se han beneficiado especialmente de la decisión de aplicar tarifazos inéditos, que impactan sobre el bolsillo de los ciudadanos y de la producción, pero que no muestran un correlato en lo relacionado con la prestación del servicio.

Esa situación, que no es producto del azar ni nace de un repollo, necesariamente conduce a otro fracaso del Gobierno Nacional en su supuesta disputa -que es al menos verbal y discursiva- contra la inflación, mucho más aun después de que se disparara el dólar, que además amenaza con continuar esa estampida después del feriado de carnaval.

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