Cambiemos, entre la “unidad” y los reproches electoralistas

El PRO y los radicales ya juegan a la interna con vistas a 2019. “El Colo” anunció que será precandidato a la Gobernación e instaló la puja antes de lo deseado. Ya sonaron reproches radicales.

Los dirigentes del radicalismo y del PRO, columna vertebral del espacio “Cambiemos” en La Pampa, atraviesan un período paradojal: mientras traman una suerte de “unidad” que derive en la conformación de una mesa de la alianza y un bloque unificado en la Legislatura, ya hay reproches que suenan por cuestiones electoralistas.

Concretamente, no cayó nada bien en las filas del radicalismo que el líder local del PRO, Carlos Javier Mac Allister, hiciera un virtual lanzamiento de su precandidatura a la Gobernación.
“El Colo” dijo esta semana que tiene decidido renunciar como secretario de Deportes para hacer campaña. Su estrategia ya está diseñada: de hecho, recorre localidades del interior con entusiasmo, para instalarse como la figura que le puede hacer frente al PJ pampeano.

Tras las PASO legislativas del año pasado, cuando el PRO hizo un papel sorprendente -después quedó segundo en la general- la dirigencia del PRO instaló como candidato “natural” a Mac Allister.

Ese planteo no está exento de internas y negociaciones en otro nivel. Mac Allister asistió a algunos extraños enfrentamientos internos en el gabinete nacional, a tal punto que hasta le cayó una denuncia en el programa que conduce uno de los predilectos operadores del macrismo, Jorge Lanata.

En ese momento hasta se habló de su renuncia, o de que había caído en desgracia en el núcleo macrista. No hay dudas de que el jefe de Gabinete, Marcos Peña, diseñador de las principales estrategias del PRO, ve con mejores ojos al diputado nacional Martín Maquieyra, que tiene un perfil más cercano al que buscaron desde siempre los impulsores de la fuerza macrista.

Además de los problemas que el Colo tiene con las filas del PRO, está de punta con la UCR. Y esa confrontación parece exacerbarse.

En las últimas horas, el presidente del Comité Provincial, Hipólito Altolaguirre, intentó garantizar que “estamos trabajando en la conformación de la mesa de Cambiemos y en el interbloque”.

Lo dijo después de que algunas figuras del PRO aparecieran en el acto de respaldo que hizo Cambiemos a la intendenta de Realicó, Roxana Lercari.

Pero no se privó de quejarse del lanzamiento de Mac Allister: “Creemos que es muy apresurado, recién van dos años de gestión, la gente espera respuestas y soluciones a los problemas que hay”, dijo.
El radicalismo tiene la certeza de que presentará un precandidato a la Gobernación. Pero desde ya que tendrá que evitar el error que el año pasado le costó una banca legislativa: en las PASO, la UCR llevó dos postulantes (Francisco Torroba y Martín Berhongaray) y eso le sirvió la elección en bandeja al PRO.

Un par de años antes, cuando la confrontación fue mano a mano, Juan Carlos Marino venció a Mac Allister, aunque no con comodidad.

En el radicalismo reina la idea de que si el partido trabaja una interna es capaz de vencer al PRO, aun cuando la fuerza macrista pretenda instalar a un “caballo del comisario”. La UCR tiene Intendencias a su cargo y una estructura que la fortalece. Lo que necesita, desde ya, es un nombre de consenso.

Antes de las legislativas del año pasado, Marino se autoproclamó como el próximo gobernador de la provincia. A la luz de los resultados, no fue oportuno. Otros dirigentes que quedan en pie en el radicalismo son el diputado nacional Daniel Kroneberger, o el intendente Leandro Altolaguirre, cada uno con sus pergaminos para mostrar, pero también con sus cargas negativas en la mochila.

Kroneberger ganó la interna contra el PRO en su momento, pero después cayó en el mano a mano contra “Poli” Altolaguirre por el Comité Provincia. Altolaguirre afronta el desgaste de una gestión con muchos problemas, y posiblemente piensa más en la reelección que en un salto en alto, a la vez que no le fue bien en Santa Rosa durante el último comicio cuando propició la precandidatura de Martín Berhongaray.

Como sea, la interna en Cambiemos posiblemente se instaló en la agenda de sus dirigentes antes de lo pensado, o por lo menos antes de lo deseado: vienen semanas y meses de más especulaciones, intrigas y negociaciones.

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