“Misterios y semblanzas...”, lo nuevo de Rubiano

El escritor pampeano Néstor A. Rubiano tiene una amplia trayectoria en la investigación de historias y personajes y es un verdadero amante de la tierra pampeana. A punto de cumplir 40 años en el oficio de escribir, presentó su decimoprimer libro “Misterios y semblanzas de nuestras tierras. Cuentos y relatos de latifundios”, editado por Remitente Patagonia.

“‘Misterios y semblanzas...’ está compuesto por más de veinte relatos y cuentos con un fuerte aspecto místico, misterioso, fantástico y, al mismo tiempo, muy pampeano. Imaginate que el año que viene se cumplen 40 años que estoy dentro de esta profesión, a través de la cual -junto con el periodismo- he recorrido más de 200 pueblos. Eso me ha dado la oportunidad de escuchar y recopilar numerosas anécdotas y vivencias de la gente”, cuenta Rubiano emocionado. “Y también es un libro gracioso, a través del cual podemos reírnos de nosotros mismos. Por ejemplo, en uno de los cuentos, describo un tipo de ‘rubio arisco’ -porque hay un montón de ellos- que vivía en la zona de Ceballos; en otro a un perro místico de Vértiz o también alguno que incluye experiencias con los ‘cursos por correspondencia”. Y por otro lado, también abordo temas como la luz mala, ‘La mala suerte’, ‘La estancia embrujada’ o ‘El carrero milagroso’”.

- ¿Cuál es el material sobre el que te apoyás para escribir estos cuentos, relatos o semblanzas?
“En algunos casos trabajo sobre anécdotas que me han transmitido oralmente pobladores a los que he entrevistado; en otros casos he trabajado sobre esos relatos, pero los he ficcionalizado. En Alta Italia, donde nací, vivía un personaje único que contaba cuentos de ficción, fantásticos. De él he tomado algunas cosas, porque me encantaba”.

En Santa Rosa, “Misterios y semblanzas de nuestras tierras” puede encontrarse en Arte Propio, El Candil, Quijotes libros, Libros Pampa o en Fahrenheit Libros. Y en General Pico, en el Rincón del Arte.

“A mí me gusta mucho recorrer las oficinas, los comercios, los talleres con mis libros. Pienso que la gente no deja de trabajar para ir a las librerías y ver qué hay de nuevo para leer. Entonces he encontrado un modo en el que la gente que visito se entera de que mi libro existe y en el mejor de los casos me los compra. Además ¿sabés qué me pasó? Había ganado un concurso y el Fondo Editorial Pampeano me había editado una novela. La tuve guardada durante un tiempo, hasta que el 20 de julio de 2012, el Día del Amigo, llegué a mi casa y me encontré con que me habían robado todo menos -claro- la caja con los libros. Así que al otro día los metí a todos ellos en un bolso y salí a recorrer las oficinas y los comercios. Para las 20 horas, ya no tenía ningún libro y tenía plata en los bolsillos. Así que desde ese día no paré más: vivo de mis libros. Y no es solo eso. El hecho de andar en las calles y conversar con la gente te da otra perspectiva. Con decirte que ya tengo un nicho de 70 lectores fijos que compran mis libros, que me permite vivir de lo que me gusta y que me anima a seguir escribiendo y publicando”.

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