Verna, entre el cambio de impronta en el Gobierno y pilotear la relación con Nación

En la columna editorial de cada lunes, La Arena Vernácula, un repaso sobre los distintos frentes políticos que encaró durante la última semana el Gobierno provincial y también sobre la herencia que enfrenta la gestión municipal.

Una de cal...

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El gobernador Carlos Verna parece decidido a iniciar su segundo mandato al frente del Centro Cívico con una impronta muy diferente, no solo a su anterior gestión sino también a la de su antecesor en el cargo.

Con la clara intención de obtener legitimidad, durante la semana pasada, Verna terminó de cumplir una promesa de campaña: ofrecer lugares en diferentes organismos del Estado a distintos representantes de la oposición y privados, sin vinculación con el omnipresente PJ pampeano.

La maniobra de apertura permite inducir dos objetivos indisimulables: uno, claro está, es la transparencia en los actos de gobierno que reclama a gritos la sociedad; y el otro, comprometer a las demás fuerzas en la suerte de su gestión. “Esto se cambia con el esfuerzo de todos, no lo puede hacer una sola persona”, dicen que suele repetir a diario.

Lo del primer mandatario pampeano tampoco es una revolución de todo lo acontecido hasta el momento. Es, ni más ni menos, una cuota de sentido común de algo que -incluso- a esta altura ya debería estar reglamentado, como ocurre con el Cuerpo de Relatores en la Municipalidad de Santa Rosa o con la Auditoría General de La Nación.

Sin ir más lejos, hoy se realizará la primera asamblea del año de Pampetrol donde será presentado como presidente el empresario de Guatraché Daniel Grundnig, presidente de la Cámara Empresaria de Mineros de La Pampa y también de la Unión Industrial.

Lo mismo ocurrirá con el exdiputado provincial del FrePam Hugo Pérez, quien aceptó la propuesta de ocupar un cargo en el Directorio de la petrolera estatal como director titular, en representación de la primera minoría legislativa. El síndico, también para la oposición, quedará en manos del abogado Gastón Bonacci, hasta el año pasado asesor en el bloque de diputados provinciales del FrePam.

Pero el gesto de mayor trascendencia llega al Banco de La Pampa, una entidad que en las últimas tres décadas -excluyente las intervenciones militares- siempre gozó de una exagerada discrecionalidad y ofició como botín político de los gobiernos de turno.

Fuera de ese contexto, el gobernador Verna le ofreció un sillón de director por el capital estatal en el BLP a Carlos Pessi: la propuesta fue realizada formalmente el pasado miércoles, a “título personal”. Y si bien aún no tiene respuesta, se descuenta que el empresario PyMe del rubro petrolero aceptará el convite.

Pessi es un exitoso emprendedor que desarrolló en la provincia una cadena de estaciones de servicio. En el período 2007-2011, fue diputado provincial por el radicalismo. Y si bien en un principio desde el partido centenario algunos intentaron capitalizar la oferta, después se supo que el ofrecimiento de Verna a Pessi fue en función de su “perfil” y “experiencia” en gestión empresaria y también dada su formación de abogado y exlegislador.

Verna parece tener claro por estas horas las medidas que tiene que tomar en el banco provincial y la “orientación” que se le debe dar en el corto y mediano plazo. El objetivo primordial, como lo repitió en la campaña, no será otro que el “desarrollo”. Para ello necesitará no solo un diagnóstico claro, sino también una fluida comunicación con los sectores productivos de la provincia.

De ello dependerá la conformación del resto del Directorio del BLP: los cuatro representantes del capital estatal tienen sus mandatos vencidos. Por eso es probable que esta misma semana ocurran estos cambios. Lo nombres por ahora se desconocen, pero la impronta ya está estipulada. “Queremos un perfil menos financiero y más comercial. Que mire menos a los negocios financieros y más a los empresarios de La Pampa”, avisó Verna. Habrá que ver si lo consigue.
 
...y una de arena

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En otro escenario, puertas afuera de la provincia, el gobernador Carlos Verna tiene una tarea no menor: lograr la llegada de fondos del Gobierno Nacional y manejar -como piloto de tormenta- la distancia y el acercamiento, al mismo tiempo, con una gestión destinada a tomar medidas antipáticas.

La proliferación de DNU ya los puso en veredas enfrentadas con el presidente Mauricio Macri. Sin embargo -en esa relación que se avizora como lábil-, fue indisimulable durante la semana pasada el apoyo y la justificación -a través de su diputado nacional Sergio Ziliotto- para imponer al legislador del PRO Pablo Tonelli en el Consejo de la Magistratura.

“Se hizo un acuerdo parlamentario que tiene que ver con el escenario actual, en donde ninguna de las fuerzas políticas tiene mayoría propia”, sostuvo en voz alta el ultravernista pampeano. Además, se quejó del trato de los diputados del Frente para la Victoria y criticó a la agrupación La Cámpora. El “freezado” diputado nacional con mandato hasta 2017, el exjorgista y exkirchnerista Gustavo Fernández Mendía, también se sumó a esa estrategia.

“Necesitamos que Nación nos pague, la provincia está parada”, repite por estos días el gobernador. Por eso, la semana pasada -dentro de esa ambigüedad y juego a dos puntas- instruyó al fiscal de Estado para que, mediante una carta documento, intimara a Nación con el objetivo de que esa millonaria deuda -de compleja cuantificación- no prescribiera.

Él mismo incluso le puso nombre a esa compleja trama: “A Dios rogando y con el mazo dando”, señaló Verna a la hora de hablar del plan de pago que pretende lograr. Esos fondos no solo aportarán dinamismo a las arcas provinciales, sino también lo ayudarán a pararse de otra manera frente a ciertas urgencias.

Una de ella es la quebradiza realidad económica y financiera de la Municipalidad de Santa Rosa, que no solo necesitó de una ayuda extraordinaria para poder cerrar el año y pagar sueldos y aguinaldos, sino que además su frágil estructura de servicios volvió a quedar en evidencia con los 40,3 intensos milímetros que cayeron el primer día del año.

La lluvia provocó numerosos inconvenientes: hubo varias casas donde ingresó agua en los barrios Almafuerte y Butaló III, sobre la avenida Perón. Ayer, dos días después de ese aguacero, los vecinos de la zona aledaña al cuenco de Villa Germinal tenían todas las calles inundadas.

Esa “provisoria” alternativa de desagote (el cuenco fue pensado como una instancia aliviadora de los desagües pluviales) está prácticamente desbordada y no le ingresa más agua de las calles. Encima, las bombas que tiene instaladas allí la comuna capitalina no funcionan no se sabe desde hace cuánto tiempo: algunos dicen que fueron retiradas durante la gestión de Luis Larrañaga y nunca más repuestas.

Parte de la pesada herencia que recibió el actual jefe comunal Leandro Altolaguirre está ligada a decisiones estructurales cuestionables. “Duval y Antártida es una muestra de las consecuencias de entubar los pluviales domiciliarios a las cloacas. Las y los vecinos pendiente abajo no solo se inundan, sino que tienen que soportar aguas negras dentro de sus hogares”, escribió en su cuenta de Facebook el ahora concejal oficialista Marcos Cuelle. Una situación similar a la descripta se reiteró en varias calles de la ciudad.

La situación con los proveedores de la comuna también es otro agujero negro. El intendente santarroseño ya avisó que necesitará del “acompañamiento económico” de la Provincia durante todo 2016 para poder “normalizar” los pagos retrasados. Sin embargo, en el Centro Cívico no estarían tan dispuestos a embarcarse en esa tarea puntual donde se habla de una cifra dudosa y exorbitante.


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Comentarios  

0 # Piolín 04-01-2016 20:35
ojo con Franco, es un maestro ciruela jodido
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