"Las mujeres sufrimos un trato despreciable"

La docente Marta Alcala fue secuestrada e interrogada mientras estaba embarazada y con contracciones. Fuerte testimonio en el juicio de la Subzona 14 II.

“Las mujeres sufrimos un trato despreciable”, afirmó este jueves la profesora de Historia y Geografía, Marta Gloria Alcala, una mujer que fue secuestrada antes del golpe militar por la Subzona 14 II y sometida a un interrogatorio mientras estaba con contracciones de su embarazo, a punto de dar a luz, sin que le concedieran asistencia médica. Dijo que "a los hombres se los sometía a torturas, pero para las mujeres había una vuelta de tuerca más". 

Alcala declaró por primera vez en un juicio. Y pidió a los jueces del Tribunal Oral Federal que se tome en cuenta la forma especial de vejámenes y tormentos que sufrieron, por su condición de género, las víctimas mujeres. El testimonio fue uno de los más fuertes que se escuchó durante la jornada. Aseguró que le habían dicho que "el que tiene que haber estado ahí (en el interrogatorio) es Fiorucci, pero no tengo certeza", aclaró.

“Nena, tenés que ir”

Alcala relató que antes del golpe “la situación se iba tensando”. Dirigente estudiantil de Vanguardia Comunista en la universidad, con sus compañeros intuían el golpe. Entre el 2 y el 5 de diciembre del ’75, le avisaron que fuerzas militares estaban allanando la casa de sus padres -él era un oficial penitenciario- y cortando la calle para detenerla. Ella estaba en una parrilla de Alem y Luro, cerca de Casa de Gobierno, donde festejaban un “triunfo gremial” porque la lista que encabezaba su pareja, Roberto “Taragüi” Rodríguez, había ganado las elecciones en ATE a la lista de la “burocracia” sindical,

Contó que resolvieron no ir porque estaba embarazada de siete meses y medio y, para protegerla, los compañeros le dijeron que no durmiera en su domicilio por seguridad, porque a esa altura ya había secuestrados, como el periodista Raúl Datri. “Esa misma noche comencé con contracciones”, confió.

Con sus compañeros fueron al otro día a ver al gobernador “Don Aquiles” Regazolli, pero los recibió el ministro de Gobierno, Felix Molteni, que llamó por teléfono y cuando cortó les confirmó que la buscaban y exigían que se sometiera a un interrogatorio en la Primera. “Tenés que ir nena, es la respuesta”, les dijo.

“Sentí que estaba en riesgo la vida de mi hijo, quería que eso se acabara lo más rápido posible, quería que me viera un médico. Decidí ir”, prosiguió.

marta alcala sub zona 14 2

Una “enemiga de la Nación”

Cuando llegó a la Primera había otros estudiantes universitarios haciendo “cola”. Sin embargo, a ella la hicieron pasar en el acto, sola. “Entro a una habitación en penumbras, me hacen sentar. Sentía que había una sola persona, tengo una lámpara frente al rostro, no veo demasiado”, describió, con detalles.

“Me empieza a interrogar una persona con uniforme que, por la voz, parece joven. Desplega una serie de fotos, en blanco y negro, y no entendía demasiado. Me doy cuenta que en todas estoy en primer plano, son todos actos de militancia. En vez de preguntarme me iba diciendo que ya sabían quién era”, prosiguió.

“Yo era una panza con piernas. Le dije que tenía contracciones, pero fue como si no hubiese dicho nada”, reveló.

“Cuando dije a qué organización pertenezco, recién en ese momento escucho una voz de atrás. ‘Yo también fui revolucionario a tu edad’. Cuando intenté voltear la cabeza, fue una orden terminante, autoritaria, que volviera a girar la cabeza”, narró.

“Me preguntó el de atrás si tenía claro que mis ideas me hacían una enemiga de la nación. Sé que le discutí… le dije que mi pensamiento era opuesto a lo que decía, que creía en la democracia”, continuó.

“Me preguntaba de qué vínculos tenía con la guerrilla. Duró mucho y todo en ese tono”, añadió.

Alcala mencionó que le preguntaron insistentemente dónde estaba Hugo Chumbita, el director del Instituto de Estudios Regionales de la UNLPam, donde ella también colaboraba, que también fue secuestrado por la Subzona 14 II.

En un momento el uniformado que estaba detrás de ella salió de la habitación. Sonó el teléfono y el otro atendió y cortó.. Nadie le contestaba los pedidos de un médico. Luego entraron una mujer y un policía, y entre los dos la retiraron por el frente de la Primera en un patrullero hasta la Jefatura. “Nadie me contestaba, yo seguía insistiendo que quería un médico, estaba sumamente descompuesta”, apuntó.

En la Jefatura la llevaro a un cuarto, vigilada por una celadora, que tampoco escuchó ni las súplicas ni los insultos por la falta de asistencia médica. Agotada, comenzó a respirar y a controlar el pulso. Pasaron tres turnos de celadoras antes de que haya novedades: “En un momento se abre la puerta violentamente y lo veo a (al represor, Roberto) Constantino (ya fallecido). Lo vi gigantesco, me sentía un pequeño gusano. Y el tipo, de muy mal modo, terriblemente autoritario, me dijo: ‘que mierda haces acá, porque no te vas a la mierda y te dejas de gritar’. Después se va y me deja la puerta abierta”.
Alcala dijo que sintió “muchísimo temor” de salir y que le pasara algo con la excusa de un intento de fuga. “Finalmente, me levanté y empecé a caminar, veía oficinas pero era como que no me registraban. Llegué hasta la puerta del frente, a las escalinatas, y ahí viendo la puerta abierta, había un mostrador con un agente, y le dije que me iba”, contó.

“Bajé las escalinatas como pude y me fui a la casa de una tía, sobre calle Escalante, porque ella tenía médicos amigos y quería que alguien me viera lo más rápido posible. Llegué así, a media cuadra, me comuniqué con mi compañero, en el acto estaba ahí, en un auto, y me llevó al hospital”, indicó. La atendió una partera de apellido Miskoff. “Ojalá no me hubiera atendido porque me dijo cosas irreproducibles, que todas nosotras tendríamos que esar muertas, que se nos deberían morir los hijos, que no merecíamos tener hijos”, relató.

Se sacó el suero y se escapó. “No volví a pisar el hospital. Mi hijo nació en una clínica. No llegaba a los dos kilos y medio, tenía varias vueltas de cordón en el cuello, estuvo en incubadora, pero algo, alguien, nos protegieron y nació bien”, agradeció.

Las secuelas

Después de su detención, la echaron del trabajo que no pudo recuperar hasta después de la llegada de la democracia, cuando entró en 1984 a la Administración Provincial del Agua como técnica. Cuando pidió sus antecedentes figuraba que había estado a disposición de la Subzona 14. Entre su detención y el '83 perdió tres embarazos. "Nunca se termina de dimensionar el daño. Recién después de once años logré poder quedar embarazada normalmente, cuando logré un poco de paz", manifestó.

Cuestión de género

Por otra parte, Alcala pidió al tribunal que se haga “preciso y contundente hincapié en las cuestiones de género: la condición de mujer motivó torturas específicas, que abarcan todo el marco del horror, desde los vejámenes más horribles hasta someter a una embarazada a riesgo de perder su hijo”.

“Al hombre se lo sometía a terribles torturas, pero para nosotras había una vuelta de tuerca”, reflexionó.

Contexto preocupante

Al final, Alcala expresó "la profunda preocupación que tengo como ciudadana del contexto sociopolítico que se está viviendo en el país, o sea, mucha preocupación por pérdidas de garantías constitucionales, porque en los golpes de estado se violó la república y la constitución, y en este momento tengo una profunda preocupación porque siento que las garantías constitucionales vuelvan a estar en peligro".

 

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