Denuncias por apropiación de bebés, reencuentros y el suicidio de un médico

ANUARIO 2017. Con dudas respecto a sus orígenes y una página de Facebook que rápidamente reunió a muchos damnificados, así comenzó este año uno de los casos judiciales más importantes en los que trabajó la Justicia norteña en 2017.

General Pico (Agencia) Hubo más de una decena de denuncias en el fuero penal que derivaron en legajos que investigan la Justicia Federal y la Provincial, a la vez que muchas de las víctimas lograron, por sus propios medios, reencontrar a sus familias de sangre y descubrir la oscura verdad sobre lo que pasó tras sus nacimientos.

Incluso hubo implicados que admitieron la ilegal práctica aduciendo un “acto de amor”, como por ejemplo el médico Carlos Broggi, quien se comprometió a colaborar con los investigadores pero luego se quitó la vida.

Todo inició con un pequeño grupo de personas que compartían como característica en común las dudas sobre sus orígenes. Estas tenían alrededor de 40 años y contaban con pistas otorgadas por familiares, quienes indicaron a La Pampa, específicamente General Pico, como el sitio donde podían hallar las respuestas. Con esto, crearon un grupo en la red social Facebook llamado “Busco madre biológica en La Pampa”, el cual rápidamente sumó muchos integrantes que sorprendentemente tenían los mismos datos. Era demasiada coincidencia.

Como algunos lograron hacerse con nombres, direcciones y otro tipo de material probatorio, de a poco comenzaron a reconstruir un oscuro pasado que evidenció la actividad delictiva en la que médicos, enfermeras y funcionarios del Estado incurrieron entre las décadas del ‘60 y el ‘80, tanto durante gobiernos democráticos como militares.

La Fiscalía General de la Segunda Circunscripción Judicial recibió más de una decena de denuncias de diferentes personas que buscaban, ni más ni menos, saber quiénes eran en realidad. Mientras la mayoría de los legajos por “supresión de la identidad y adulteración de documento de identidad” fue a parar a la Justicia Federal, un puñado quedó en manos de la Justicia Provincial.

Según la reconstrucción que se pudo hacer hasta el momento, el modus operandi era muy similar. Si bien hubo excepciones, en su mayoría se trató de madres adolescentes y de bajos recursos económicos que daban a luz a sus hijos y a las que luego se les informaba que los mismos “nacieron fallecidos” y no se les permitía ver los cadáveres “para evitar el dolor”. Posteriormente se falsificaban partidas de nacimiento y demás documentación para que así los recién nacidos fueran dados legalmente en adopción a familias “con mejores recursos”.

En el medio de la controversia desatada por este caso, ya sea por presión de medios provinciales o nacionales, algunos de los médicos y enfermeras apuntados por las víctimas admitieron la existencia de los hechos, acorralados por las abrumadoras pruebas que eran respaldadas por varios de los denunciantes que tuvieron la suerte de revincularse en estos meses con sus familias de sangre. Sin embargo, los profesionales lejos estuvieron de hacer un mea culpa. Por el contrario, eligieron defender su accionar argumentando que se trató de un “acto de amor” el dar a chicos que consideraban no podrían ser bien criados a familias que mayores cualidades -léase en el diccionario “dinero”-.

Lo que los doctores y asistentes no explicaron, o no supieron cómo hacerlo, es por qué esas pobres adolescentes en situación de pobreza, que no eran económicamente capaces de mantener a un niño, lograban acceder a una clínica privada para sus partos. Tampoco dieron excusa alguna sobre el motivo por el cual les dijeron que los niños murieron, en lugar de ofrecerles darlos en adopción por su supuesto bienestar.

En este sentido tuvo un importante rol el pediatra Carlos Broggi, de extensa trayectoria en Pico. Algunos de los denunciantes lograron contactarse con él y mantener una extensa charla donde les brindó pormenores de lo ocurrido y se comprometió a colaborar cuando la Justicia lo citara a declarar. Sin embargo, el 13 de agosto, día de las elecciones PASO, el profesional se dirigió en su vehículo hacia las afueras de la ciudad, donde se quitó la vida con un arma de fuego, llevándose así muchos secretos a la tumba.

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