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EL DIARIO digital
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Beto Desuque: Buenas, buenas ¡Feliz año, querido! Que venga con salud, laburo y que no se nos prenda fuego nada más de lo necesario.
Mesero: ¡Feliz año, Beto! Salud, sí porque ruido ya tuvimos de sobra. Parecía que estábamos en zona de guerra otra vez.
Beto Desuque: Ponele. Habíamos logrado algo civilizado, eh. Años sin tanto petardo, sin tanta pólvora suelta y de golpe volvió todo. Como el sarampión.
Mesero: Es que ahora cunde la onda "cada uno hace lo que quiere".
Beto Desuque: Claro, querido. Eso ahora se llama "libertad". Libertad para reventarte el oído, para asustar a los pibes, a los perros y al vecino. Sálvese quien pueda y el último que apague la mecha si tiene ganas.
Mesero: Y encima con este calor
Beto Desuque: Un horno. Y no está para bollos. El clima está picante y no solo por el sol. Más de 80 mil hectáreas quemadas en los campos pampeanos. Como para ir tomando nota de lo que pasa cuando el descuido se mezcla con la viveza criolla. Fuego chico, fuego grande al final, el campo termina pagando la cuenta.
Mesero: Casi siempre por mano humana.
Beto Desuque: Siempre, te diría. Porque el fuego no prende solo. Alguien enciende la mecha, alguien tira la chispa, alguien mira para otro lado, alguien piensa que no va a pasar nada. Y cuando pasa, ya es tarde. Como dice el dicho: después de quemado el rancho, todos somos bomberos.
Mesero: La política también está caliente, ¿no? Vos que sabés. Hasta en vacaciones parece que reina el "dame fuego, dame dame fuego".
Beto Desuque: ¿Cuándo se tomó vacaciones la política, Fabio? Si esto es como el brasero: aunque lo tapes, sigue encendido abajo. Ni te digo a nivel internacional, con Estados Unidos atacando de semejante modo a Venezuela. Pero también acá en el pago chico...
Mesero: -Chimentame algo
Beto Desuque: - Y mirá para el lado de Toay el intendente quedó en el centro de la parrilla por el tema del botulismo. Conferencia de prensa, declaraciones poco felices y de golpe la palabra "mentiroso" flotando en el aire y en las redes, como humo espeso.
Mesero: No ayudó mucho lo que dijo.
Beto Desuque: Ponele que no. Cuando hay fuego sanitario, hay que hablar con cuidado. Una palabra mal puesta es nafta. Y la gente, cuando huele que algo está chamuscado, no perdona.
Mesero: Y otro que apareció en plan veraniego es Carola, después de mucho tiempo.
Beto Desuque: Ah, sí, el fiscal de Investigaciones. Reapareció, sí. Como esos viejos matafuegos que uno no sabe si andan, pero cuando salen del rincón es porque hay incendio.
Mesero: -Es por algo del IPAV, ¿no?
Beto Desuque: -Mete las narices en viviendas de General Pico y le pide explicaciones con lupa, regla y escuadra a la presidenta del IPAV. Quiere que Érica Riboyra le dé precisión, detalle y papeles sobre la mesa. Nada de humo, nada de cenizas.
Mesero: Cuando la Justicia pregunta, más vale contestar claro.
Beto Desuque: Ponele. Porque el que juega con fuego termina quemándose. Y no creo que alguien quiera salir tiznado justo cuando empieza el año.
Mesero: Hablando de empezar el año se vienen los Reyes.
Beto Desuque: Ah, los Reyes misterio puro. Oro, incienso y mirra o carbón, según el comportamiento. Hoy uno no sabe qué van a traer. Capaz que un dron nuevo para espiar o un manual de cómo mirar por la cerradura sin que se note
Mesero: Lo decís por lo que se habla de la SIDE libertaria
Beto Desuque: Ponele. Avanza la idea de darle más fuerza al espionaje. El Paly Bensusán lo dijo con todas las letras: eso huele a tendencia dictatorial. El fuego amigo también quema.
Mesero: Y mientras tanto
Beto Desuque: Mientras tanto, la casta libertaria se sirve otra ronda. Ahí sí que llegaron los Reyes muy generosos. ¡Un autoaumento salarial del 100% para el funcionariaje en Casa Rosada! Una hoguera de billetes, pero para pocos. Ajuste para la tribuna, calorcito para los propios.
Mesero: Está todo bastante incendiado, Beto.
Beto Desuque: Ponele, pero no sé si tanto. Si mirás bien, todo quema: el clima, la política, la calle, los bolsillos. Año nuevo, brasas viejas. Y hay que que caminar con cuidado, no tirar fósforos de más. Y recordar que la libertad no es prender fuego todo, sino saber cuándo apagarlo.