Entre Pocillos

El verano menos bonito

El popularísimo vecino santarroseño, Beto Desuque, dialogando en la dominical mañana de ayer con su mozo predilecto en el restobar de la calle Quintana: nostalgia, verano, fútbol, filosofía y lucha sindical.

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EL DIARIO digital

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Beto Desuque: -¡Buenas, buenas, buenas! ¿Qué tal, qué tal, qué tal? ¿Cómo anda la cosa por acá? ¡Salú a la barra que se banca el verano en Santa Rosa y no se va ni a la Costa Argentina ni al Brasil! Je.

Mesero: - Eso nos incluye a vos y a mí, primero que a nadie.

Beto Desuque: - Ponele. El horno no está para bollos, como dijimos la semana pasada. Y el bolsillo no está para viajes. "¿Qué me voy a ir de vacaciones? ¡Si no tengo ni para quedarme!", decía un amigo.

Mesero: - Y bueno… demos lugar a la nostalgia de años más felices.

Beto Desuque: - Ponele. Y eso incluye el fulbito. ¿Te acordás de los torneos de verano de antes? Mar del Plata, calor húmedo, tribunas llenas, Boca–River a los empujones y alguno que terminaba el partido con hielo en la rodilla y puteando al árbitro.

Mesero: —Otro ritmo. Había bronca, había picante. Ahora parece fútbol de pretemporada… y de compromiso.

Beto Desuque: —Este verano 2026 fue así. Boca y River jugaron partidos chiquitos, chatos, sin ganas.

Mesero: —Sin clima. Como amistosos largos.

Beto Desuque: —Tal cual. Y cuando el verano arranca sin clima, ya sabés que no va a ser muy bonito.

Mesero: —¿Bonito por el paisaje o por la plata?

Beto Desuque: —Je. Por la plata, claro. Porque este verano vino sin bonito. Ni boni ni bonito. Ni uno solo.

Mesero: —Se notó.

Beto Desuque: —Se notó porque era una tradición pampeana. Cerrabas el año, cobrabas el sueldo y aparecía el extra. Un gesto, un empujón para arrancar enero.

Mesero: —Esta vez no hubo empujón.

Beto Desuque: —Y bueno, no. El Ruso Ziliotto explicó que, como dice el tango, "no hay un mango, viejo Gómez". La motosierra libertaria apretó fuerte y dejó la caja flaquita.

Mesero: —"Estrechez económica", dijeron.

Beto Desuque: —Dicho en criollo: no alcanza. Y cuando no alcanza, no hay bonito, por más que sea verano.

Mesero: —Pero el reclamo apareció igual. Y sigue la rosca.

Beto Desuque: —Ponele. Apareció con fuerza. No ha sido muy masivo, pero la Intersindical salió a marcar la cancha. Por momentos, comparando al gobierno pampeano con el libertario, como si fuera todo lo mismo.

Mesero: —Ahí se fueron un poco de mambo.

Beto Desuque: —Y sí. Porque mientras tanto, los estatales este año le ganaron a la inflación.

Mesero: —Once puntos dicen.

Beto Desuque: —Once. En este país eso es un lujo. Pero bueno, también se entiende la bronca: cuando falta el bonito, el enojo no mira números.

Mesero: —El calor ayuda poco.

Beto Desuque: —Nada. El verano se pone espeso. Y ahí salieron Roxana Rechimont, Julio Acosta, Susana Funes, Rosana Gugliara, a plantarse. Todos en modo advertencia: paritaria ya o más medidas.

Mesero: —El conflicto quedó servido.

Beto Desuque: —Y del otro lado, Hacienda sacando cuentas con lupa. Me lo imagino a Guido Bisterfeld calculadora en mano, mirando los números como quien mira el tanque del auto en reserva.

Mesero: —Sin margen.

Beto Desuque: —Sin margen para gestos, ni para símbolos. Este verano vino sin bis.

Mesero: —Capaz confundimos bono con bonito.

Beto Desuque: —O pensamos que siempre hay. Como Bono, el de U2: todos lo nombran, todos lo esperan, pero cuando hace falta… no aparece. Je.

Mesero: —El verano sigue igual.

Beto Desuque: —Sigue, claro. Con calor, con café tibio y con reclamos. Algunos veranos se recuerdan por los goles. Este, me parece, va a quedar como el verano menos bonito en mucho tiempo.

Mesero: —Habrá que atravesarlo.

Beto Desuque: —Tal cual. Al revés de aquello que decía Álvaro Alsogaray, cuando nos contaba que "hay que pasar el invierno". Ahora hay que pasar el verano. Como siempre acá: sin estridencias, sin épica… y sin bonito.

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