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EL DIARIO digital
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La yerba mate es una infusión tradicional de América del Sur y, en la Argentina, forma parte de un consumo cotidiano y cultural. Más allá del ritual, distintas fuentes describen que aporta cafeína, polifenoles y otros compuestos vegetales, con estudios que exploran su relación con el rendimiento, el perfil de lípidos y otros marcadores.
La clave es leer la evidencia con precisión: hay beneficios potenciales, pero también advertencias, en especial sobre el consumo "muy caliente". El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), organismo argentino del sector, sostiene que "cuando tomamos mate" incorporamos compuestos bioactivos, y desde 2017 creó una base documental bibliográfica sobre yerba mate y salud con alrededor de 18.000 títulos de revistas, además de jornadas científicas de divulgación realizadas en distintas provincias del país.
En paralelo, el sitio especializado Healthline resume evidencia y límites: destaca los antioxidantes del mate y su contenido de cafeína, pero remarca que tomarlo con frecuencia a temperaturas muy altas puede elevar riesgos en el tracto digestivo superior.
Qué contiene la yerba mate y por qué se estudia
Los expertos describen que la yerba mate se prepara con hojas y tallos de Ilex paraguariensis y que su perfil incluye antioxidantes y estimulantes.

Entre los compuestos más citados aparecen xantinas (como la cafeína y la teobromina), polifenoles, saponinas y derivados de ácido cafeico (caffeoyl derivatives), además de pequeñas cantidades de micronutrientes como vitamina C y vitaminas del complejo B, aunque en niveles que no suelen ser determinantes por sí solos en la dieta. Estos componentes fueron respaldados por una revisión del Journal of Food Science, que destaca cómo el mate posee un perfil antioxidante único y una alta concentración de polifenoles.
El interés por la yerba mate no solo responde a su composición, sino también a su creciente proyección internacional, impulsada por diversos actores del sector. En 2026, el INYM buscó reforzar el posicionamiento de la yerba mate argentina con datos y acciones de alcance internacional.
En un informe estadístico difundido por el organismo, indicó que en enero y febrero la yerba mate "a salida de molinos" sumó 46.961.724 kilos, al contabilizar despachos al mercado local y exportaciones: 40.662.630 kilos correspondieron al mercado argentino y 6.299.094 kilos a ventas externas. En paralelo, el Instituto reportó la participación de 16 establecimientos yerbateros en la feria Alimentaria Barcelona 2026, una vidriera clave para ampliar mercados y consolidar presencia en el circuito global de alimentos.
En cuanto a producción nacional se refiere, la mayor parte de la producción de yerba mate en Argentina se concentra en la provincia de Misiones, que aporta cerca del 83% al 90% del total nacional según los registros más recientes del INYM. Corrientes ocupa el segundo lugar, con alrededor del 10% al 17% del volumen anual. El top 3 se completa con la provincia de Córdoba, que, si bien no es productora, destaca por el procesamiento y comercialización a través de marcas reconocidas. En cuanto al consumo, Misiones, Corrientes y Buenos Aires se ubican entre las provincias con mayor consumo per cápita, aunque la infusión está presente en más del 90% de los hogares del país, con un promedio de 6 a 6,4 kg por habitante al año, según datos oficiales del INYM y del Ministerio de Agricultura nacional.
Beneficios posibles y precauciones: el punto crítico es la temperatura

En la lista de beneficios potenciales, Healthline sostiene que una porción típica puede aportar alrededor de 80 mg de cafeína por taza, comparable a una taza de café, lo que podría mejorar la energía y el enfoque También menciona líneas de investigación sobre desempeño físico, control de peso, perfil lipídico y glucosa. Sobre esto, un ensayo del Journal of Agricultural and Food Chemistry demostró que el consumo diario mejora los parámetros de lípidos en suero, aunque se subraya que para varias asociaciones todavía se necesitan estudios de mayor calidad y más consistentes.
El punto de énfasis sanitario que suele quedar fuera de notas es la temperatura. Los estudios citados advierten que beber yerba mate muy caliente y de manera sostenida se asoció en algunos estudios con mayor riesgo de ciertos cánceres del tracto aerodigestivo superior.
En esa misma línea, un análisis del grupo de trabajo de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) publicado en The Lancet Oncology evaluó las bebidas muy calientes (incluido el mate) y concluyó que el riesgo de cáncer de esófago se vincula al daño térmico repetido sobre la mucosa más que a una "toxicidad" inevitable de la yerba. En otras palabras: para hablar con rigor, no es lo mismo "tomar mate" que tomarlo hirviendo.
Una revisión disponible en PMC y un estudio analítico de la revista Food Control discuten los hidrocarburos aromáticos policíclicos que pueden aparecer en yerbas según procesos de secado, demostrando que la transferencia real de estos compuestos al agua de la infusión es limitada. El propio trabajo plantea que la evidencia sobre exposición real en humanos y su impacto todavía es insuficiente: subraya que faltan mediciones más precisas en infusiones preparadas como se consumen en la vida cotidiana, así como estudios con biomarcadores de exposición y análisis complementarios que permitan estimar si las cantidades ingeridas alcanzan niveles relevantes en términos de riesgo.