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EL DIARIO digital
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Las infusiones naturales se consideran un recurso frecuente para aliviar síntomas asociados a la tos y los resfríos, según informes de instituciones científicas internacionales. De acuerdo con el National Institutes of Health (NIH), existen preparaciones a base de plantas y combinaciones tradicionales que aportan beneficios en la hidratación, facilitan la eliminación de mucosidad y contribuyen a reducir la irritación de garganta.
Las cinco infusiones que ayudan a aliviar la tos y combatir los resfríos
Diversos estudios y revisiones científicas internacionales, y publicaciones como ScienceDaily, reconocen la utilidad de ciertas infusiones para mejorar el bienestar durante un resfrío o episodios de tos. Entre las opciones, se destacan las siguientes:
Infusión de jengibre
El jengibre contiene compuestos activos como el gingerol, estudiados por sus efectos antiinflamatorios y su capacidad para favorecer la descongestión de las vías respiratorias. Según informes científicos, el consumo de esta raíz en infusión caliente puede colaborar en la reducción de la irritación de garganta y aportar alivio sintomático, aunque la evidencia clínica específica sobre el resfrío es limitada.

Infusión de tomillo
El tomillo destaca por sus propiedades antisépticas y expectorantes, ampliamente reconocidas en la medicina tradicional. Estudios internacionales resaltan que esta planta ayuda a suavizar la garganta y facilita la eliminación de mucosidad. Su uso se mantiene vigente en varias partes del mundo, donde es usado para el manejo sintomático de afecciones respiratorias.

Infusión de eucalipto
El eucalipto figura entre las recomendaciones para tratar síntomas de congestión y tos. Los aceites volátiles presentes en sus hojas, como el cineol, pueden contribuir a despejar las vías respiratorias. La European Medicines Agency respalda el uso tradicional del eucalipto para el manejo de la tos asociada a resfriados, aunque la evidencia clínica moderna sigue siendo moderada.

Infusión de menta
La menta posee mentol, un compuesto que genera una sensación de frescura y ayuda a aliviar la irritación de garganta. ScienceDaily recientemente señaló que el mentol, en combinación con otros compuestos vegetales, potencia el efecto antiinflamatorio y puede calmar la tos seca y mejorar la respiración durante episodios de congestión nasal.

Infusión de miel y limón
La combinación de miel y limón es una de las preparaciones más extendidas para tratar molestias de garganta y tos. La miel recubre la mucosa y reduce el malestar, mientras que el limón aporta vitamina C, un nutriente esencial para el sistema inmunológico.
Ensayos clínicos del NIH han demostrado que la miel puede reducir la frecuencia e intensidad de la tos, especialmente en niños mayores de un año.

Por qué la miel es una aliada contra el dolor de garganta
La miel es reconocida a nivel internacional por sus propiedades emolientes, antimicrobianas y antivirales, atributos que la han convertido en un remedio tradicional para el alivio del dolor de garganta. Investigaciones recientes, como las recopiladas por el National Institutes of Health (NIH), han confirmado que puede ayudar a disminuir la irritación de la mucosa, gracias a su capacidad para formar una película protectora que recubre la garganta y reduce el contacto directo con agentes irritantes. Este efecto barrera contribuye a una sensación de alivio y protección temporal.
Además, la miel contiene compuestos antioxidantes que pueden estimular la respuesta inmunitaria y favorecer la recuperación de las vías respiratorias. Su textura viscosa y su composición rica en azúcares naturales facilitan la adherencia a la mucosa, lo que prolonga el efecto calmante. Estudios clínicos han demostrado que el consumo de miel puede reducir la frecuencia e intensidad de la tos, sobre todo en niños mayores de un año y en adultos, donde se utiliza como complemento a los tratamientos convencionales.
No obstante, las autoridades sanitarias internacionales advierten que no debe administrarse en menores de un año debido al riesgo de botulismo, una enfermedad grave causada por toxinas bacterianas presentes en algunos alimentos. Por este motivo, su uso debe limitarse a niños mayores y adultos, siempre como complemento y nunca como reemplazo de la consulta médica, especialmente cuando los síntomas son persistentes o severos.