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EL DIARIO digital
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Que el consumo de bebidas energéticas aumenta entre los jóvenes e incluso entre los deportistas es una verdad innegable. Pero estas bebidas no son inocuas y pueden producir alteraciones en el organismo. De hecho, agencias de seguridad alimentaria establecen en su documento Recomendaciones de consumo de bebidas energéticas que este tipo de productos contienen un alto contenido en cafeína, en concreto más de 15 miligramos por cada 100 mililitros de bebida. De media, una lata de estas bebidas energéticas contiene 32 mg/100 ml.
Desde la entidad recuerdan que consumir cafeína en exceso se puede relacionar con alteraciones del sueño -tanto para conciliar como para mantenerlo-, efectos psicológicos y alteración del comportamiento, y trastornos cardiovasculares.
Precisamente, una declaración científica publicada por expertos de la Asociación Americana de Cardiología (AHA, por sus siglas en inglés) en la revista Circulation ha abordado el tema del consumo de cafeína y dedica un apartado especial a las bebidas energéticas.
¿Cuánta cafeína se puede consumir al día?
El consenso americano recomienda que no se superen los 400 mg de cafeína diarios, lo que vendrían a ser unos tres o cinco cafés, y recalca que la evidencia científica parece respaldar que "para la mayoría de los adultos, el consumo moderado de café con cafeína es seguro y no aumenta el riesgo cardiovascular", según explica Román Freixa, cardiólogo clínico del Hospital Vithas Barcelona.
En términos prácticos, comenta Freixa, se puede considerar que "un consumo de 3-4 tazas al día se considera moderado y se ha asociado con un menor riesgo de cardiopatía isquémica, como angina de pecho o infarto de miocardio, insuficiencia cardiaca e ictus. No obstante, algunas personas pueden presentar elevaciones transitorias de la presión arterial, palpitaciones o alteraciones del sueño con cantidades menores, por lo que también debe tenerse en cuenta la tolerancia individual", añade Freixas.
¿Qué producen las bebidas energéticas?
La declaración de la AHA alerta de la gran cantidad de cafeína que contienen las bebidas energéticas. "Las bebidas energéticas, barritas, geles y suplementos a base de cafeína suelen incluir otros ingredientes añadidos que pueden aumentar la absorción de la cafeína, acelerar sus efectos en el organismo, elevar la presión arterial y aumentar el riesgo de daño cardiovascular", explican desde la asociación americana.
El consumo de bebidas energéticas, además, se asocia con un aumento del riesgo de arritmias. En este sentido Freixas apunta que "no son equivalentes al café. Suelen contener dosis de cafeína mucho más concentradas, que se consumen rápidamente, y pueden incorporar otros estimulantes o ingredientes que aceleran o potencian sus efectos sobre el organismo. Algunas presentaciones contienen por volumen entre tres y cuatro veces más cafeína que el café convencional".
Además, se tiende a consumir más de una lata y hacerlo seguido, lo que eleva el riesgo. También aumenta el peligro "combinarlas con alcohol o utilizarlas para rehidratarse antes o después del ejercicio intenso. En esas situaciones, pueden elevar de forma significativa la presión arterial y favorecer palpitaciones o arritmias, incluso en personas jóvenes aparentemente sanas. Por tanto, el problema no es solo la cafeína, sino la dosis, la rapidez de consumo y la combinación con otros componentes".
En ello abunda Matías Pérez-Paredes, jefe de Cardiología del hospital Quirónsalud Murcia, quien añade que estas bebidas pueden suponer un problema para personas con cardiopatía estructural, hipertensión, antecedentes de arritmias o enfermedades eléctricas del corazón como el síndrome del QT largo. "Aunque los acontecimientos graves son infrecuentes y parte de la evidencia procede de casos clínicos aislados, se han comunicado arritmias supraventriculares y ventriculares, isquemia miocárdica e incluso muerte súbita".

¿Qué otros componentes incluyen?
Pérez-Paredes, añade que las bebidas energéticas aportan una cantidad elevada de cafeína que se ingiere rápidamente además de:
Azúcar.
Sustancias estimulantes o potencialmente interactivas, como guaraná -que puede añadir más cafeína-, taurina, glucuronolactona y extractos vegetales.
"Los ensayos clínicos muestran que las bebidas energéticas pueden aumentar de forma aguda la presión arterial sistólica y diastólica, el gasto cardiaco y la estimulación adrenérgica. También se han descrito alteraciones electrocardiográficas, especialmente prolongación del intervalo QT corregido", explica Pérez-Paredes.
Además, un ensayo sobre una bebida energética en comparación con otra bebida con igual cantidad de cafeína señala que se producen alteraciones visibles en el ecocardiograma -en concreto una prolongación del intervalo QT-, así como un aumento de la presión arterial "Esto sugiere que el efecto cardiovascular no depende únicamente de la cafeína, sino de la combinación de ingredientes, la concentración y la rapidez de consumo".
Datos clave sobre bebidas energéticas
En resumen, la Aesan realiza las siguientes recomendaciones sobre bebidas energéticas según la evidencia científica:
Se desaconseja su consumo, especialmente en niños, adolescentes y durante el embarazo y la lactancia.
Las personas con alteraciones del sueño, enfermedades cardíacas, hipertensión y otros problemas cardiovasculares no deben consumirlas.
Combinarlas con bebidas alcohólicas es una mala idea ya que reducen la percepción de intoxicación.
Las bebidas energéticas no deben utilizarse para hidratarse tras el ejercicio y sí se debe beber agua o bebidas isotónicas en los casos en que sean necesarias.
Si pese a todo las vas a consumir no lo hagas de forma continua y elige las latas más pequeñas. Además, consulta con tu médico si tomas alguna medicina de forma habitual.