Escuchá esta nota
EL DIARIO digital
minutos
La segunda bebida más consumida en todo el mundo es el té, solo superada por el agua. Gracias a su historia milenaria y a una enorme diversidad de variedades, ocupa un lugar esencial en muchas culturas y ha captado la atención de la ciencia por sus posibles beneficios para la salud.
Las infusiones más recomendadas para la salud incluyen el té verde, manzanilla, jengibre, hibisco, menta, equinácea, rooibos, salvia, melisa, rosa mosqueta y té negro.
Según expertos de Cleveland Clinic y Harvard, cada uno ofrece compuestos antioxidantes, polifenoles y nutrientes, con propiedades vinculadas a la protección cardiovascular, la mejora digestiva, el fortalecimiento inmunológico y el alivio de síntomas específicos.

Los mejores tés para la salud
La selección de tés destacados por sus beneficios se basa en la última evidencia científica y en la opinión de especialistas de Cleveland Clinic, Harvard y Healthline. Elegir entre las distintas infusiones permite hacer coincidir las propiedades y advertencias de cada variedad con las necesidades particulares. Así, las personas pueden encontrar la opción que mejor se adapte a su situación y aprovechar los beneficios del té de forma segura.
1. Té verde
Lidera las recomendaciones gracias a sus compuestos antioxidantes, en especial las catequinas. Cleveland Clinic y Harvard lo vinculan con la prevención del cáncer, el control del colesterol, la reducción del peso y la disminución de la presión arterial. Es una bebida con bajo contenido de cafeína, adecuada para el consumo diario salvo indicación contraria del médico.
2. Té de jengibre
Es apreciado por sus efectos antiinflamatorios y digestivos, gracias al gingerol como componente principal. Cleveland Clinic y Harvard respaldan su uso para aliviar náuseas, favorecer la digestión y apoyar el sistema inmunológico. Personas embarazadas o bajo tratamiento con anticoagulantes deben consultar antes de tomarlo, por posibles riesgos asociados con la coagulación.
3. Té de manzanilla
Reconocido por su acción relajante, se utiliza habitualmente para mejorar la calidad del sueño y moderar la ansiedad. Expertos citados por Healthline destacan su contenido de apigenina y flavonoides, además de posibles beneficios cardiovasculares e inmunitarios. Quienes sean alérgicos al polen deben evitarlo, según advierte la literatura médica.
4. Té de hibisco
Es rico en antocianinas, que le confieren propiedades antioxidantes. Harvard y Healthline indican que esta infusión puede ayudar a reducir la presión arterial, el colesterol LDL (malo) y los triglicéridos, promoviendo la salud cardiovascular. Se recomienda precaución a quienes utilicen diuréticos como la hidroclorotiazida o aspirina, ya que pueden presentarse interacciones que requieren seguimiento médico.
5. Té de menta
Se utiliza para problemas digestivos, sobre todo en la parte baja del tracto. Posee propiedades antivirales y antibacterianas, y según Cleveland Clinic y Healthline, su mentol estimula el sistema inmune y puede aliviar síntomas del resfriado. Sin embargo, las personas con reflujo ácido deberían limitar su consumo, ya que puede empeorar el malestar.

6. Té de equinácea
Conocido por su posible efecto estimulante del sistema inmunitario y su uso en prevención y alivio del resfriado común. Tanto Cleveland Clinic como Healthline aclaran que, aunque existen indicios positivos, aún se requieren más estudios para confirmar su eficacia y seguridad a largo plazo.
7. Té de rooibos
Originario de Sudáfrica, ofrece beneficios antiinflamatorios y antioxidantes. Healthline indica que podría ayudar a controlar la presión arterial y el colesterol. También se investiga su potencial para mantener la salud ósea, ya que interviene en el metabolismo de los osteoclastos. Es una alternativa totalmente libre de cafeína.
8. Té de salvia
Ha sido estudiado por su aporte a la función cerebral y la memoria. Expertos han hallado efectos positivos en la regulación del colesterol LDL en personas con diabetes tipo 2 y en el apoyo al rendimiento cognitivo. No obstante, se insiste en la necesidad de profundizar en la investigación clínica antes de hacer recomendaciones generalizadas.
9. Té de rosa mosqueta
Healthline reconoce a la rosa mosqueta como fuente relevante de vitamina C y compuestos antiinflamatorios. Los estudios revisados la asocian al alivio de síntomas asociados con la artritis y la reducción de peso, a través de la disminución de parámetros inflamatorios.
10. Té negro
Derivado de la Camellia sinensis al igual que el verde, comparte muchos beneficios antioxidantes, según Cleveland Clinic. Sin embargo, presenta niveles más altos de cafeína y un perfil sensorial diferente por el proceso de oxidación. Se sugiere precaución en quienes deben limitar la cafeína.
Diferencias entre el té tradicional y el de hierbas

El mundo de las infusiones ofrece una amplia gama de opciones, pero existe una diferencia clave entre el té tradicional y los llamados herbales. Aunque ambos se disfrutan en todo el planeta, sus orígenes y composición los distinguen claramente.
La verdadera infusión proviene de la planta Camellia sinensis, ya sea en su variedad de hojas pequeñas (sinensis) o grandes (assamica). De ella se elaboran el té verde, el negro y otras variedades reconocidas. Estos contienen compuestos específicos, como polifenoles, que han sido objeto de numerosos estudios por sus posibles beneficios cardiovasculares, antioxidantes e incluso anticancerígenos. Así lo explica una revisión de Harvard, que señala la relación entre los antioxidantes presentes en la Camellia sinensis y la promoción de la salud general.
En contraste, los llamados "herbales" en realidad no derivan de la planta del té. Son infusiones preparadas a partir de frutas secas, flores, especias o hierbas, y técnicamente se definen como tisanas. Aunque también se han utilizado desde la antigüedad como remedios naturales y pueden aportar compuestos antioxidantes y efectos medicinales, su composición varía mucho según los ingredientes empleados. Como advierte la casa de estudios, muchas bebidas comercializadas bajo este nombre pueden contener azúcar o aditivos, y no deben considerarse sustitutos de tratamientos médicos convencionales.
De este modo, la distinción principal radica en el origen botánico y en los compuestos presentes: mientras los tradicionales provienen de la Camellia sinensis y poseen beneficios específicos documentados, las infusiones de hierbas abarcan una gama mucho más amplia de ingredientes y efectos, y su consumo debe ser informado y moderado.