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EL DIARIO digital
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La enfermedad renal crónica (ERC) consiste en una pérdida progresiva de la capacidad de los riñones para filtrar y depurar correctamente la sangre. Sin embargo, los especialistas insisten en que el impacto del riñón va mucho más allá de la propia función renal. "El paciente no suele fallecer por el riñón en sí, sino por las complicaciones cardiovasculares asociadas, pues está profundamente conectado con el corazón, las arterias, el metabolismo y la inflamación vascular", advierte Belén Alemany, nefróloga especializada en riesgo cardiovascular y enfermedad cardiorrenal del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció el año pasado la enfermedad renal crónica como un problema creciente de salud pública, recomendando a los Estados Miembros "fortalecer la prevención, detección y tratamiento de la ERC como componente esencial en la lucha contra las enfermedades no transmisibles". Lo cierto es que el diagnóstico temprano es fundamental, pues los primeros síntomas son casi imperceptibles. Según Emilio Sánchez, presidente de la Sociedad Española de Nefrología (SEN), "puedes tener una función renal del 25% o incluso del 20% y apenas notar síntomas. Solo cuando la función baja al 10 15%, al borde de necesitar diálisis, aparecen signos claros, y aún así son inespecíficos"
El problema es que cuando aparecen ya los signos de alerta, que además son inespecíficos (cansancio, hinchazón, falta de apetito o anemia), "en muchos casos llegamos tarde y el daño renal está ya avanzado", lamenta Alemany.
¿Qué personas tienen más riesgo de sufrir ERC?
Entre los principales factores que favorecen la aparición y progresión de enfermedad renal destacan:
-Hipertensión arterial.
-Diabetes.
-Obesidad.
-Colesterol elevado.
-Tabaquismo.
-Envejecimiento vascular
Todos estos problemas comienzan a aumentar especialmente a partir de los 40 años. Por ello, los expertos insisten en la importancia del cribado precoz mediante herramientas sencillas, económicas y accesibles. En concreto, solo se necesita un análisis de sangre para medir la creatinina y calcular el filtrado glomerular (FG), un indicador de la función renal que aparece en los resultados entre 0 y 100. Por ejemplo, un FG de 38 indica que los riñones funcionan al 38% de su capacidad.
Asimismo, la albuminuria o presencia de albúmina en la orina permite evaluar el pronóstico a largo plazo: cuanto más alta sea, mayor riesgo de empeoramiento e incluso de llegar a diálisis en menos tiempo. "Con solo un poco de sangre y orina, y un coste aproximado de 90 céntimos, es posible diagnosticar y actuar a tiempo", afirma Sánchez.
Así pues, la prevención sigue siendo la herramienta más eficaz frente a la enfermedad renal. Detectar de forma precoz alteraciones en el filtrado glomerular o en la albuminuria permite actuar antes de que aparezca daño irreversible mediante:
-Dieta equilibrada: basada en frutas, verduras, legumbres y alimentos frescos, evitando ultraprocesados ricos en sodio, fosfatos y aditivos que sobrecargan los riñones.
-Peso adecuado y ejercicio regular: mantener un estilo de vida activo y un peso saludable ayuda a reducir la presión sobre los riñones.
-No fumar: el tabaco sigue siendo un factor de riesgo en el 25?% de la población española.
-Uso responsable de fármacos: el consumo frecuente de antiinflamatorios como ibuprofeno o naproxeno puede dañar el riñón, sobre todo si se toma sin control médico.
-Cuidado con suplementos proteicos: el exceso de proteínas, especialmente en jóvenes que buscan ganar músculo con suplementos, puede sobrecargar los riñones y provocar daño a largo plazo. "El riñón procesa las proteínas que ingerimos; si excedemos la cantidad que puede manejar, su desgaste se acelera", advierte Sánchez.
"El objetivo no es esperar a que aparezca la enfermedad avanzada, sino adelantarnos a ella con información, prevención y seguimiento precoz", concluye Alemany.