Noticias de la semana que se fue en la agenda: la presentación de un proyecto consensuado para facilitar la participación de mujeres en la representación política; algunas malas noticias vinculadas a la pandemia y la cuarentena: circulación suspendida con San Luis, las clases que no vuelven y el “regreso” de los siniestros viales.

Una de cal…

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Las diputadas de distintas fuerzas políticas, contando además con el visto bueno del Ejecutivo provincial y es de suponer que con el respaldo absoluto de sus respectivos bloques, presentaron en sociedad durante la semana que se fue el proyecto de Ley de Paridad de Género política.

La iniciativa, que cuenta con altísimo consenso de los partidos, implicaría la posibilidad de que haya una representación femenina más alta que la actual, con una tendencia a que iguale a las referencias masculinas.

Esa salvedad está hecha porque ya se sabe que hecha la ley, hecha la trampa: la propuesta prevé que las listas electivas se conformen de modo tal que haya de manera “alternada” o “intercalada” nombres de mujeres y hombres, pero desde ya que es una medida de emergencia, con la idea de contrarrestar lo que ya es costumbre y cultura, y que por lo tanto no podrá implementarse de modo repentino.

La medida obligará también a las fuerzas partidarias a buscar su propia paridad de género hacia adentro, modificando las cartas orgánicas para facilitar y estimular la participación de mujeres en los puestos de conducción.

La presentación del proyecto estuvo largamente demorada, como ocurre también en otras provincias del país, que por diversas razones y circunstancias retardan la implementación de una legislación que implicará un incremento de la “pluralidad” y un “reflejo más real” de la sociedad, según la interpretación que hicieron sus promotoras.

Se da, además, en un contexto en el que especialmente en nuestra comunidad se impone en la opinión pública la necesidad de hacer espacios a las minorías marginadas o invisibilizadas, y no únicamente para cuestiones vinculadas con la representación institucional o política, sino en otras cuestiones tan o más importantes.

En ese sentido, y no por casualidad en las últimas semanas, la Municipalidad de Santa Rosa también avanzó en aspectos vinculados con esa problemática y sancionó la ordenanza que implicará que en el transporte público que ahora depende de la comuna se generen puestos laborales para colectiveras.

De la misma manera, y con el tema instalado previamente, la oposición legislativa en la capital provincial propuso que se tenga en cuenta la misma mirada cuando se trate de espectáculos artísticos.

La propia gestión comunal anunció, en ese marco, que implementará la inclusión laboral trans, facilitando espacios de trabajo en el Estado local incluso más allá del piso que establece la ordenanza, mientras esa misma problemática demora su implementación a nivel provincial luego de que por mezquindades políticas y oportunismos sectoriales la iniciativa que se había presentado hace años perdiera su estado parlamentario.

...y una de arena.

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No han sido buenas las últimas noticias vinculadas con el coronavirus, y por lo tanto también en relación a las medidas que se toman como prevención, pero que desde ya son consecuencia de la necesidad y la emergencia, y no del deseo social.

Aunque La Pampa en algún sentido parezca alejada del foco central donde la pandemia hace estragos, la situación que afecta especialmente a la región metropolitana tiene su impacto en el resto del país, puesto que la comunicación es inevitable y por más cuidados y limitaciones que haya no se trata de compartimentos estancos.

Desde el punto de vista de la Salud, la provincia sigue asomando en muy buenas condiciones, no solo porque no hay casos concretos sino porque el sistema está absolutamente preparado.

Pero respecto de otras facetas, no es lo mismo: en la semana que se fue hubo un dato concreto que ocasionó otro paso atrás en las flexibilizaciones que nuestra provincia viene implementando, a partir de que la aparición de una situación puntual en la provincia de San Luis hizo que se retrotrayera la libre circulación entre ambas jurisdicciones, a fin de garantizar más y mejor prevención y evitar riesgos.

Por otra parte, La Pampa no es una provincia separada del concierto nacional, ni tiene las pretensiones “independentistas” que salieron en boca del exgobernador radical Alfredo Cornejo respecto de Mendoza: esa situación implica que tiene que tomar medidas y aplicar políticas públicas también en base a lo que dispone también el gobierno central.

De ahí que, por ejemplo, el regreso a las aulas viene siendo una de las problemáticas más comentadas y a la vez más retardadas, ya que requiere de diversos costados a tener en cuenta: desde ya que el aval nacional para ese procedimiento, pero también el acuerdo de trabajadores y trabajadoras docentes, la necesaria infraestructura para condiciones extraordinarias y hasta la diagramación familiar adaptada a una nueva realidad.

Parece haber una decisión de analizar la cuestión en profundidad y fríamente, y eso derivará en posteriores medidas, que ya están siendo estudiadas y consultadas, y que incluso empiezan a trascender públicamente: se conoció por ejemplo en las últimas semanas que existe la idea de que los y las estudiantes asistan a clases algunos días de la semana en grupos de no más de 15 personas.

La flexibilización de la cuarentena tiene, desde ya, otros costados: ese regreso a cuestiones de la conocida “normalidad” no necesariamente implica solo aspectos positivos, como -por dar algunos ejemplos- los encuentros familiares, el funcionamientos de bares y restaurantes o el inminente regreso del cine, sino también la vuelta de algunas “malas costumbres”.

En ese sentido, es notable cómo en las últimas semanas, a partir de que se retomó un porcentaje importante de la circulación que era habitual, se produjeron siniestros viales de importancia, en algunos casos de gravedad, que reinstalaron en la opinión pública una cuestión que había quedado olvidada, y que repone la necesidad de abordar seriamente el tema, reflexionando a fondo respecto de la posibilidad de que la falta de conciencia y de prevención derive en las consabidas tragedias.